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La diferencia entre conducir un automóvil de hace dos décadas y otro actual va mucho más allá del rendimiento mecánico. Navegadores, control de crucero automático, luces que se mueven con las ruedas, imágenes virtuales frente al conductor... Las ideas de ayer son las realidades de hoy. Hagamos un ejercicio de imaginación.Piense que vive usted a principiosde los años ochenta y que acaba de adquirir un automóvil de última generación; un Renault 25. De repente, sin saber cómo ni por qué, su momento ha pasado a ser el actual. Cierto, ha envejecido usted bastante, pero no se preocupe, no está tan mal como cree. La ciencia ha avanzado mucho y los achaques que tenía con apenas treinta años casi no le molestan con algo más de cincuenta. A su alrededor todo es alegría (según parece, 25 es usted el único que ha pasado en blanco todo ese tiempo) hoy es el día en el que va a recoger su nuevo automóvil del concesionario. El flamante Renault 25 que adquirió ni siquiera llegó a disfrutarlo y hoy, tantísimo tiempo después, se dirige al concesionario a bordo de un Renault Safrane del que jamás había oído hablar y que, a pesar de que en su opinión funciona de maravilla, van a cambiar por un coche más moderno. Según parece, usted se ha mantenido fiel a la marca del óvalo con el paso de los años. Es más, sus pequeños hijos superan hoy la mayoría de edad y cuentan con unos cuantos miles de kilómetros al volante, y tanto él como ella optaron en su día por modelos de la misma marca, para ser más exactos, un Clío y un Twingo respectivamente. El vendedor les está esperando a la puerta con una gran sonrisa y algo parecido a una tarjeta de crédito. Se la entrega y le ofrece dar una vuelta en su nuevo Vel Satis. Usted mira a un lado y al otro sin saber cuál de aquellos curiosos vehículos es el dichoso Vel Satis. Su familia parece tenerlo más claro y se dirige sin rodeos a un coche más alto de lo que usted esperaba. Con la curiosa tarjeta en la mano toma usted el mismo camino que su familia y pregunta extrañado por qué habían dejado el coche abierto en la calle. “No estaba abierto”, le dice su hijo, “lo que pasa es que tienes en la mano la tarjeta y el coche la ha detectado”. Como no quiere levantar sospechas sobre su curiosa situación se mantiene callado pero estupefacto. Sentado al volante busca un lugar en donde insertar la llave aunque, ahora que lo piensa, cae en la cuenta de que tampoco tiene llave. En ese momento su mujer, con cierto tono jocoso, le apremia: “anda, presiona el freno que ya le doy yo al botónde arranque, que me hace ilusión”. Usted obedece sin saber qué va a ocurrir después. El motor se pone en funcionamiento y el sonido llega muy apagado al habitáculo “Hay que ver lo que han mejorado los diésel ¿Verdad papá?”. Como ve que su hijo está muy puesto en el tema y sabiéndose incapaz de seguir con su farsa sin despertar sospechas, propone a su hijo que se ponga a conducir y que le cuente todos y cada uno de los sistemas del coche “para recordarlos y no meter la pata cuando yo lo lleve”. Encantado, su hijo toma el asiento del conductor mientras comienza a explicar un montón de cosas extrañísimas. -Este botón de aquí es el freno de mano. En cuanto lo presiones una luz te indicará si está puesto o quitado. Como es automático no tienes que desembragar, aunque puedes utilizar la palanca para cambiar de marcha por si echas de menos utilizar el cambio. Al maniobrar para salir del aparcamiento suena un pitido. -¿Ves? Como nos hemos acercado mucho al muro suena el sensor de aparcamiento trasero. No te preocupes papá, que no voy a rozarlo. La circulación por ciudad se realiza sin ningún tipo de complicación gracias al cambio automático y a la posición de conducción elevada. Se nota que su hijo está disfrutando al volante del Vel Satis. -Mira papá, ya verás cuando lleguemos al túnel lo que hacen las luces. Comenta desde atrás su hija con cierta emoción en su tono de voz. Usted observa atentamente y se sorprende al comprobar que las luces se han encendido automáticamente sin que su hijo interviniera para nada. -No me mires así papá, ya sabes que Rosa (su hija y hermana del conductor) es la que quería que te compraras un coche con todos los detalles de seguridad. Realizar una defi nición de todos y cada uno de los avances en sistemas electrónicos que ayudan a obtener una conducción más eficiente y segura llevaría muchas más páginas de las que disponemos. Por ello mostramos aquí alguno de los más importantes. Sistemas de ayuda a la conducción. Se elige una velocidad predeterminada y el vehículo, sin intervención del conductor, la mantiene. Cuando es adaptativo el sistema reconoce la presencia de obstáculos delante de nuestro automóvil y es capaz de reducir la velocidad hasta que dichos obstáculos desaparecen, momento en el cual recupera la velocidad preestablecida. El confort y la seguridad que aporta el control de crucero no deben hacer disminuir la atención al volante. Al contrario, dado que nos exime de la tarea de dosifi car el acelerador debemos aprovechar dicha situación para fijarnos en otros aspectos también importantes. • Reduce la fatiga al volante. • Permite mantenerse dentro de los límites legales sin estar constantemente observando el velocímetro. Monitorizador de presión. El monitorizador de presión de los neumáticos capta mediante sensores la presión de cada rueda, la compara con unos valores preestablecidos, y avisa cuando existen desviaciones. El control de la presión de los neumáticos es una de las tareas más importantes para obtener la máxima seguridad del vehículo. El monitorizador de presión permite además conocer su estado aunque estemos en movimiento. • La correcta presión de los neumáticos beneficia la seguridad y también la economía, pues evita el prematuro desgaste de los mismos. Encendido automático de faros. Unos sensores dispuestos en el parabrisas permiten reconocer la ausencia de luminosidad según el criterio establecido por parte del conductor. Al presentarse tal circunstancia las luces de cruce se encienden de manera automática. Las luces sirven tanto para ver como para ser vistos. Por ello, al establecer el grado de luminosidad al que deben encenderse las luces, conviene hacer que se enciendan tan pronto como comience a disminuir la luz y no cuando sea totalmente de noche. • Independientemente de la atención puesta por el conductor, las luces siempre estarán conectadas cuando son necesarias. • Aumenta la seguridad al mejorar nuestra visibilidad y la visibilidad de nuestro vehículo frente a los demás. Luces direccionales. Ante giros de las ruedas, las luces giran en el mismo sentido para enfocar la zona de la curva que, en circunstancias normales, quedaría en la oscuridad. Existen luces direccionales y luces de ayuda en cruce. Las primeras giran y alumbran la curva a velocidades relativamente elevadas, las segundas son una ayuda en giros a poca velocidad y se trata de luces suplementarias que iluminan el lugar hacia el que apuntan las ruedas. • El aumento del campo de visión que se consigue permite ver con mayor anticipación la presencia de cualquier obstáculo, mejorando así las posibilidades de reaccionar ante el mismo. Dirección activa. A poca velocidad la dirección cuenta con menos vueltas para pasar de tope a tope mientras que, según aumenta la velocidad, la dirección requiere más vueltas (es más indirecta) e incluso se endurece. Aunque la asistencia de la dirección y el número de vueltas varían dependiendo de la velocidad, el conductor se adapta a dicho funcionamiento de una manera casi inconsciente. • A poca velocidad mejoran la suavidad y el confort de marcha mientras que, cuanto más alta es la velocidad, mayor es el control. A veces los más avanzados a su tiempo han de luchar contra las reticencias del mercado. Regulador de velocidad con control de distancia. Gracias al control de velocidad de crucero adaptativo podemos evitar muchos accidentes por alcance. •El uso del control de velocidad de crucero permite reducir la fatiga al volante además de facilitar el respeto a los límites de velocidad genéricos. Gracias a las luces direccionales se amplía el campo de visión y puede anticiparse la presencia de obstáculos. No debemos olvidar nunca que las luces son tan importantes para ver como para ser vistos. Los sistemas de ayuda a la conducción podrían intervenir beneficiosamente en la reducción de más de un 25% de los accidentes. Los accidentes ocurridos de noche suelen revestir mayor gravedad que los acaecidos a la luz del día. Durante el 2005, el porcentaje de accidentes ocurridos de noche o en el crepúsculo superó el 50% del total. Que dichos accidentes suelen revestir mayor gravedad lo corrobora el hecho de que el resultado de los mismos ocasionó más del 75% de las víctimas mortales. Las infracciones relativas a la conducción distraída o desatenta, la incorrecta utilización del alumbrado, y no mantener el intervalo de seguridad abarcaron, el mismo año y siempre según datos de la DGT, más de un 27% del total de accidentes con víctimas. Siendo poco arriesgados podría decirse por tanto que las ayudas a la conducción podrían intervenir benefi ciosamente en la reducción de más de un 25% de los mismos. Hablan los datos sensor de luces no tienes que acordarte de ponerlas, y lo mismo pasa con el sensor de lluvia, que si no vas a seguir siempre discutiendo con mamá por ver qué velocidad de los limpias tienes que poner.
Callado, usted intenta procesar a toda velocidad la gran cantidad de nueva información que le están ofreciendo acerca de los automóviles actuales mientras se dirigen a la autopista. -Esto me encanta (dice su hijo) el control de crucero adaptativo me parece todo un invento. -¿El control de qué? (pregunta usted casi sin querer) -Pues eso, el control de crucero adaptativo. Ya sabes, además del control de crucero que te permite poner la velocidad a la que quieres circular y olvidarte del acelerador, éste detecta a los vehículos que llevas delante y frena si es necesario. Es una ayuda estupenda para conducir mucho más relajado y sin estar pendiente del velocímetro. Después de tal explicación sus neuronas ya no dan abasto. En su cabeza resuenan otras palabras como control por voz, luces direccionales, navegador con pantalla multifunción. Hay muchos más coches que cuando usted conducía hace 20 años, y muy distintos unos de otros. Las carreteras son más anchas. No conoce el paisaje y sin embargo le suena, comienza a sentir cierto sopor. Demasiada información, demasiadas sorpresas. Cierra un momento los ojos. El dulce bamboleo del Vel Satis y sus cómodos asientos le ayudan a relajarse. Se queda dormido… -Juan, Juan, despierta hombre, que no vamos a llegar a trabajar. Su mujer acaba de despertarle de ese sueño tan extraño. Desde que compró el coche no para de soñar con esos inventos que tiene y que está usted seguro de que hace veinte años le hubieran maravillado. De hoy no pasa, tiene que ir al psicólogo a que le digan si esto es normal o le ha afectado la compra del coche nuevo. La dirección activa permite diferenciar el tacto de la misma dependiendo de la velocidad del automóvil. Con el control de presión de los neumáticos se mejora la seguridad y también la economía.
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