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Coleccionable Renault Conectados al futuro El objetivo final de todos los estudios e investigaciones realizados para mejorar la seguridad vial se centra en la máxima reducción de víctimas por accidentes. Según los expertos, la seguridad pasiva, aquella que minimiza los daños cuando el accidente ya se ha producido, tiene ya muy poco margen de evolución. Por ello, los mayores esfuerzos se centran ahora en reducir la accidentalidad. 
Que la seguridad de los automóviles nos afecta a todos es un hecho que se refleja en las noticias de cada fin de semana. El objetivo de cero víctimas por accidentes de tráfico no deja de ser una utopía bienintencionada, pues no debemos olvidar que siempre existirán factores incontrolados e incontrolables. Incluso en el hipotético caso de unas características de coche/entorno/conductor de máxima seguridad, podríamos comparar a éste con la circulación por vías de tren, e incluso éstos, que van por raíles y están casi totalmente automatizados, sufren accidentes. 
Sin embargo, y aunque nos enfrentamos a un problema importante, el nivel de siniestralidad actual está muy por debajo del existente hace años, pues tanto los automóviles como las carreteras y los conductores son mucho más seguros. Y es que la siniestralidad, medida en víctimas por coche y kilómetro recorrido, no ha hecho sino disminuir durante los últimos años. Ahora bien, todavía existen caminos por recorrer y Renault, junto con otras marcas de automoción y empresas colaboradoras, está investigando en nuevos sistemas que serán de gran utilidad para aumentar la seguridad en carretera. No es de extrañar por tanto que en la edición del 20 de febrero del 2007 del Financial Times pudiera leerse el siguiente titular: “Full speed ahead for intelligent car design” (A toda velocidad para el diseño de coches inteligentes). Dicha noticia se refería a la incorporación de un sistema de seguridad activa en los automóviles americanos que, además, serviría también para mejorar los problemas de tráfico. La tecnología en cuestión, promovida por el Consorcio para la Integración del Vehículo en las Infraestructuras, deriva de un acuerdo tecnológico para lograr automóviles más seguros mediante la incorporación de algunos elementos que permitirían a éstos compartir información que mejorara su seguridad. No se trata en este caso de una utopía, sino de uno de los varios proyectos que se están estudiando en todo el mundo para mejorar la seguridad activa. El principio general de dichos proyectos se basa en la intercomunicación entre vehículos de tal modo que, cuando uno de ellos detecta algún tipo de peligro o situación específica, avisa a los demás para que estén preparados. Car2Car
Renault está inscrita en el Consorcio de Comunicaciones Car2Car, creada por fabricantes europeos y abierta a la integración de suministradores, organizaciones de investigación y de otros posibles socios. La misión de dicho consorcio se establece, entre otras, en la creación de un estándar europeo de comunicaciones entre vehículos basado en componentes inalámbricos de red de área local (Wireless LAN components) para garantizar la máxima operatividad entre vehículos. Dicho estándar, además, ha de contar con un ancho de banda exclusivo que permita un desarrollo realista y rápido de dicha tecnología. La evolución de los sistemas integrados en Car2Car significarán evoluciones positivas en tres áreas importantes: la asistencia dinámica al conductor para evitar accidentes o, en su caso, disminuir sus consecuencias, la mejora del tráfico y el aumento de confort y eficiencia tanto para los conductores como para los acompañantes. 
El sistema de comunicación vía radio de Car2Car se deriva del comentado Wireless LAN. Tan pronto como dos o más vehículos se encuentran en el radio de actuación del sistema, se conectan automáticamente y establecen un intercambio de información. Dado que el rango de actuación de un solo sistema está limitado a unos cuantos cientos de metros, cada vehículo se convierte además en un router que se conecta y envía mensajes a otros vehículos más alejados, con lo que se consigue un basto intercambio de información entre automóviles muy distanciados. Comunicación frente a accidentes
En un futuro perfecto, cada automóvil incorporaría un hardware consistente en un microprocesador, un receptor de posicionamiento por satélite (GPS) y módulos de redes locales inalámbricas que, en conjunto no deberían suponer un coste superior a unos cientos de euros y siempre claramente inferior al de, por ejemplo, la instalación de un navegador convencional. Igualmente, las infraestructuras deberían dotarse de algunos elementos capaces de enviar señales vía radio para comunicarse con los automóviles. De este modo se crearía una red de información capaz de mejorar tanto la seguridad como la fluidez del tráfico. No sólo la seguridad se vería mejorada sino que, además, también tendría efectos beneficiosos en las emisiones, puesto que una disminución de los atascos supone igualmente una reducción de los consumos medios. 
Las posibilidades de disminución de accidentes con la incorporación de sistemas similares en todos los automóviles son muy variadas; desde la identificación de obras o vehículos averiados en la calzada aun en pésimas condiciones de visibilidad hasta la actuación sobre los frenos del automóvil sin intervención del conductor cuando la probabilidad de colisión es muy elevada. Parece un futuro muy lejano, pero se trata de una tecnología ya existente y que funciona en prototipos dotados de sistemas similares. Supongamos por ejemplo la situación que se ve en el gráfico adjunto: un automóvil pasa por encima de una mancha de aceite y, ante la sorpresa del despistado conductor que no se había percatado de nada, el vehículo pierde el control. Al entrar en funcionamiento los sistemas de control de tracción y estabilidad, el vehículo manda unas señales que son interpretadas por los vehículos de alrededor y comunicadas mediante diferentes sistemas a sus conductores que pueden, por tanto, actuar en consecuencia. Verdades destacadas
• El nivel de siniestralidad actual está muy por debajo del existente hace unos años. • La seguridad pasiva prácticamente ha tocado techo en los automóviles más avanzados. • La intercomunicación entre vehículos se prevé como el mejor camino para la reducción de accidentes. • Con el sistema Car2Car se disminuirán los accidentes, los atascos y también las emisiones. • Existen diversos organismos y organizaciones dedicados a investigar sistemas similares en todo el mundo.
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