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Si bien cabe empezar, daré comienzo a mi artículo con la archi-conocida frase... "La avaricia rompe el saco" 
¿Y por qué? se preguntarán. Pues he estado escribiendo sobre todoterrenos, estos vehículos que antiguamente tenían unas tasas como camiones, donde no podían rebasar el límite de velocidad a más de 90 kilómetros por hora, sí sí, esos que utilizaban para ir por los caminos, a las fincas, al campo. Pero todo esto ya pasó a la historia, y es que la vida es una moda, y dependiendo de la época en la que nos toque vivir, se ve todo de una manera, o de otra, pero independientemente de la era, los objetos a utilizar son los mismos. Hoy en día, aquella persona que tiene un 4x4 tiene un lujo. Correcto. Partimos de la base de que un vehículo, cualquiera, es un bien adquirido. Pero es que, la moda que se lleva ahora es tener un vehículo de un tamaño bastante más exagerado que un turismo, con todo tipo de comodidades y luego quejarnos de que no se puede aparcar en la ciudad, o no hay un hueco en el que entre mi coche. Claro está que cuanto más mide el vehículo más gusta. ¿Es necesario un todoterreno para moverte por la ciudad? ¿De verdad sabemos para qué se utiliza un 4x4? ¿Saben los propietarios si su vehículo lleva reductoras, bloqueos manuales de diferencial o recorridos libres de ruedas cercanos a los 60 centímetros? Tal vez ni lo sepan, pero llevan un todoterreno. Mi opinión va más allá de toda esta parafernalia que nos envuelve en el día a día. > Fuente: Aquellos... ¿¿todo-caminos??
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