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He aterrizado hace pocas horas después de pasar unos días de vacaciones en Estados Unidos, y la verdad es que he estado bastante desconectado de la actualidad y en especial de lo relacionado con el mundo del motor (de lo único que me he enterado es de que General Motors está cerquita de salir de la suspensión de pagos, aunque me tendré que informar mejor). Por ello, y porque me parece muy interesante, me dispongo a hacer un breve análisis de la situación del mercado automovilístico estadounidense a través de la simple observación de los vehículos que se ven por las calles de algunas de ciudades. Durante mi periplo por Estados Unidos, como siempre, he podido ver todo tipo de coches, muchos de ellos, muy diferentes a los que se ven en España, pero lo que más me ha sorprendido en esta ocasión es la cada vez mayor popularidad de los vehículos ‘europeos’ y también de los híbridos. Por las calles de Miami, por ejemplo, se ven infinidad de Toyota Prius y algunos menos, pero también en abundancia, Honda Insight, lo que pone de manifiesto, tanto la mayor conciencia medioambiental como el tema de que el aumento del precio de la gasolina está haciendo a los estadounidenses replantearse la compra hacia un coche más eficiente. Es cierto que se siguen viendo los ‘monstruos’ que salen en las películas, los GMC todoterreno, los Hummer, además de los Chevrolet Tahoe, Suburban o Silverado, el Cadillac Escalade o los Ford F-150, F-250 o F-350, a cada cual más grande. Pero la crisis y el alto coste de la gasolina (alto hasta cierto punto porque cada litro cuesta más o menos 0,5 euros) han provocado un cierto cambio en la tendencia de compra de este tipo de vehículos, hacia otros con un tamaño menor, con una mayor eficiencia y con menores consumos. El mercado estadounidense de automóviles siempre ha sido peculiar y más si se compara con el europeo, ya que en él han proliferado los vehículos grandes, los ‘pick-up’ están a la orden del día, con un elevado confort interior, pero en los que no primaban ni los consumos ni la calidad de los acabados interiores. Este fenómeno se debe al histórico bajo precio del combustible en Estados Unidos, que hacía que los clientes no se preocuparan por los consumos, y a que los ciudadanos de este país se pasan la mitad del día en el coche, lo usan para todo, por lo que buscan, entre otros aspectos, que sea cómodo y que tenga muchos huecos para meter objetos y sujetar tantos botes de bebida como sea necesario (lo normal es que haya más sujetabotellas que plazas en el coche). Este cambio de tendencia, que se dejará notar con más fuerza en el futuro, se pone de manifiesto en las acciones que están llevando a cabo, especialmente, los grandes fabricantes del país (General Motors, Chrysler y Ford) orientadas a renovar su gama de producto en el país con nuevos coches menos contaminantes y con un consumo de combustible más racional. Así, Ford ha anunciado que construirá el nuevo Fiesta para el mercado norteamericano en México, mientras que Chrysler ha firmado una alianza con Fiat que le dará acceso a la tecnología eficiente de la italiana.
> Fuente: Los coches de Estados Unidos
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