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Cualquier amante de los clásicos que viaje a Rumanía no dejará de sorprenderse por el hecho de que casi la mitad del parque automovilístico de aquel país esté aún formado por infinidad de versiones del Renault 12, aunque en realidad se trata de los modelos Dacia producidos en el propio país.

A finales de los años 60, las autoridades comunistas del régimen de Ceaucescu, decidieron que Rumanía debería contar con una industria automovilística propia. Se convocó un concurso internacional, que ganó Renault, y en 1968, tras la instalación de una factoría en tiempo récord, se comenzó a producir el Renault 8, con muchos componentes llegados de Francia. En agosto de 1969 la firma lanzó al mercado el nuevo Dacia 1300, que no era otra cosa que la versión rumana del conocido R-12.
 A lo largo de más de 30 años, esta empresa rumana - conocida ahora por sus inteligentes Logan - desarrolló una gran cantidad de versiones del modelo francés, comenzando por el familiar o ranchera, y continuando por los pickup de doble o simple cabina, los 4x4, incluso modelos de dos puertas, o de cinco con el portón trasero inclinado, muchas más versiones que las existentes en el modelo original, que se limitaban al sedán y la ranchera. De esta forma en aquel país los Dacia 1300 y su infinidad de variantes han adoptado todos los roles posibles: desde ambulancias y vehículos de policía hasta taxis, vehículos para correos, furgonetas, todoterrenos, coches fúnebres, etc…

Las últimas versiones en ser comercializadas, los pickup, se mantuvieron en producción hasta el año 2006, pero aún en la actualidad sobreviven decenas de miles de unidades, deparando al viajero imágenes sorprendentes como el hecho, inusual en occidente, de ver aparcados en la misma calle y seguidos hasta una veintena de automóviles del mismo modelo. Curiosamente los Dacia 1300 llegaron a comercializarse en nuestro país a finales de los años 80.


 > Fuente: El país de los Renault 12.
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