Cuando media España está de vacaciones y todo el mundo piensa ya en la Nochevieja o en qué es lo que le van a traer los Reyes Magos, parece que los despachos de los directivos relacionados con el automóvil están trabajando a destajo antes de que finalice el año. Las noticias importantes se están sucediendo en los últimos días, cuando casi todo el país trabaja medio gas. Recientemente se ha acelerado el culebrón de Saab y Spyker, Volvo parece que ya está vendida y el ministro de Industria, Miguel Sebastián, convocó hace un par de días para hacer balance de los planes puestos en marcha por el Gobierno para ayudar al sector de la automoción (como el Plan Integral, el Plan VIVE o el Plan 2000E) y para anunciar las características de los incentivos directos a la compra para el ejercicio 2010.
Esta semana, el Ministerio de Industria, en el marco de los actos elaborados para dar a conocer las características de lo que va a ser el estandarte de la política energética en los próximos años, el coche eléctrico, organizó un seminario sobre este asunto, al que acudieron grandes personajes relacionados con esta nueva tecnología. Entre los asistentes, a parte de algunos periodistas desperdigados, se encontraban el presidente y director general de Renault España, Jean Pierre Laurent, el propio ministro de Industria, Miguel Sebastián, o representantes de las principales compañías energéticas y de los principales sindicatos, entre otros.
Se puede hablar largo y tendido de la gestión de Miguel Sebastián al frente del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio en lo que se refiere al sector del automóvil. Habrá opiniones para todos los gustos, desde los que crean que ha sido el mejor en el puesto hasta los que opinen que ha sido uno de los personajes más nefastos para la industria de las cuatro ruedas (y también de la de dos ruedas). Yo no me encuadro en ninguno de los dos bandos, si no que más bien pienso que por lo menos se está preocupando en tomar medidas en relación con el automóvil, aunque puede que no siempre sean las más adecuadas, como es el caso del, en mi opinión, fallido Plan VIVE.
Desde este foro he escrito sobre muchos temas y en varias ocasiones he hablado sobre la actuación del Gobierno en relación con el sector del automóvil, la mayoría de las veces he sido crítico, debido a la falta de apoyo a una industria que tiene tanta importancia para la economía nacional. No obstante, los últimos acontecimientos no dejan, en mi opinión, lugar a las críticas, sino para las alabanzas y para dar la enhorabuena al Gobierno de España y especialmente al ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, por lo que se está preocupando y por lo que se está mojando por el auto.
En los últimos tiempos, los españoles nos estamos acostumbrando a recibir buenas noticias relacionadas con las plantas de producción de automóviles asentadas en España. La retahíla de buenas nuevas comenzó con la adjudicación de la fabricación del Audi Q3 en la factoría de Seat en Martorell (Barcelona), posteriormente se supo que Ford iba a fabricar el C-Max y el Grand C-Max en exclusiva en su fábrica valenciana de Almussafes, lo que asegurará el volumen de trabajo en la instalación por un tiempo.
Que los coches eléctricos son el futuro, nadie, o casi nadie, lo duda. Pero la realidad es que todavía no están al alcance de todos los bolsillos y por ello son necesarias políticas de fomento de este tipo de vehículos y la puesta en marcha de ayudas que hagan que los ciudadanos de a pie podamos acceder a estos automóviles que no emiten dióxido de carbono durante su funcionamiento y que probablemente se convertirán en los coches que predominarán en las calles de las grandes capitales del mundo en los próximos años.
Transcurridas dos semanas del anuncio, por parte del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de la puesta en marcha de un nuevo plan de ayudas directas a la compra de un automóvil en sustitución de uno antiguo, todavía no se ha podido cerrar un acuerdo con todas las comunidades autónomas españolas. En la mañana de ayer, y después de mantener una reunión con los representantes autonómicos, el ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, anunció con orgullo que se habían sumado a la iniciativa del Plan 2000E, después de poner muchas pegas, las comunidades de Cataluña, Canarias, Baleares y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.
Si antes lo pide antes le hacen caso. Me explico. Ayer por la mañana en el Pleno del Congreso de los Diputados el ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, instó a las comunidades autónomas gobernadas por el Partido Popular a que pusieran en marcha un Plan Prever en dichas regiones, como la solución de todos los problemas del sector del automóvil que tanto defienden, en lugar del Plan VIVE, por el que apuesta el Gobierno.
Demonizar al automóvil como causante de grandes males al mismo tiempo que se obtienen de él elevados ingresos impositivos parece haberse convertido en una de las principales actividades de los políticos actuales.
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