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Una berlina Emocional 
Pocos cambios para el modelo básico y la incorporación de un motor de mayor potencia hacen que el Maserati Quattroporte S pueda defender su imagen emocional frente a rivales más tradicionales. La base del Maserati Quattroporte tal y como la conocemos hoy tiene ya cuatro años, ha obtenido 46 premios internacionales de todo tipo y su éxito comercial se define en 15.000 unidades vendidas, lo que significa que es el modelo de mayor repercusión en toda la historia de la marca italiana. Le llega ahora por tanto el momento de una pequeña renovación que afecta a pequeños detalles pero que repercute también de manera profunda en la propia oferta del modelo, pues el Quattroporte contará a partir del próximo septiembre con una versión S en la que se elevan la potencia y la deportividad del conjunto. 
En los cambios más visibles del Quattroporte encontramos la nueva parrilla con barras verticales, las luces con LEDs tanto delante como detrás o el nuevo diseño del paragolpes delantero que incluye un mayor área de ventilación pero, a pesar de haber sido mejorado, muchos neófitos o incluso conocedores seguirán confundiendo las versiones nueva y antigua de este modelo. En el interior ocurre lo mismo. Pequeños detalles y la incorporación de un sistema de Infotainment completo refuerzan la calidad del Quattroporte sin variar la esencia del mismo. Lamentablemente, el escueto maletero también se mantiene. La gran novedad se centra por tanto en la versión S, un modelo en el que la mecánica de 4,2 litros V8 se ve desplazada por otra con 4,7 litros y 430 CV de potencia. Esta motorización, igual a la utilizada por el GranTurismo S, se acopla en esta ocasión al cambio automático ZF, con el que consigue una velocidad máxima de 270 km/h con una aceleración de 0 a 100 en sólo 5,4 segundos. 
Con un automóvil que sus creadores comparan con modelos como el BMW 750 o el Mercedes S500, las sensaciones transmitidas van un poco más allá en los aspectos emocionales. Pretender que una berlina de cinco metros sea deportiva es mucho pretender, pero ello no quita para que su afortunado conductor sea de los que guste disfrutar del bonito sonido de un V8, de las fulgurantes aceleraciones de un propulsión trasera con 430 CV bajo el pie derecho o del mero hecho de circular con un tridente en el frontal. Skyhook es el nombre otorgado a las suspensiones deportivas del modelo, capaces de variar el tarado de los amortiguadores dependiendo de las solicitaciones del conductor. El botón Sport del centro del salpicadero las endurece al tiempo que cambia el mapeado de la mecánica y del cambio para responder con mayor rapidez a las solicitaciones del conductor. Tras una breve toma de contacto en carreteras austriacas tanto sobre seco como sobre mojado, la sensación de cualquier conductor normal será la de estar ante una máquina de elevadísimas prestaciones. La belleza de sus líneas le cautivará casi tanto como la potente insignia del tridente, y la sensación de estar ante un coche de mayor potencia de la que uno es capaz de controlar se hará patente desde casi el inicio de la marcha. No desconectéis el control de estabilidad, nos decía un antiguo probador de Minardi que venía con nosotros en el recorrido. No te preocupes, pensábamos nosotros, después de ver cómo se asoman de lado los 430 CV sobre suelo mojado aun a pesar de llevar conectado el control de estabilidad (MSP Maserati Stability Program en la marca), pensar en su desconexión queda para los pilotos profesionales o para ilusos que crean poder controlar en la calle lo que se hace difícil para un experto en circuito.
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