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Refresco urbano El Splash es la apuesta de Suzuki para tomar un trozo del pastel de ventas de coches pequeños, urbanos y prácticos. Cada vez son más, pero eso no impide que este nuevo contendiente muestre buenas cartas. 
Hablar de Suzuki es, para una inmensa mayoría de usuarios españoles, hablar de motocicletas. No sólo eso, sino que algunos también la conocerán por ser fabricante de fuera bordas. Por eso es conveniente recordar que dicha marca ocupa el lugar 12 del ranking de fabricantes de automóviles en el mundo, realizando unas ventas de unos 2,3 millones de automóviles anualmente. En nuestro país, y por lo que se refiere a la automoción, cuenta con 73 concesionarios y 300 instalaciones, estando presente en todas las provincias españolas. Este desconocimiento de la marca tiene sus ventajas, pues todavía no existe una imagen de la misma en la mente de los consumidores y ello permite que la marca se plantee crear una en consonancia con sus productos. Así, Suzuki desea que sus automóviles reflejen cinco valores fundamentales que ellos denominan en inglés como straightforward, sporty, spirit, value y excitement, que podrían ser traducidos, respectivamente, por adelantados, deportivos, con espíritu, valiosos y excitantes. Hasta aquí, puro marketing, una estrategia de marca que debe ser respaldada por los productos ofrecidos.  
El Splash, primo-hermano del Opel Agila y prácticamente idéntico a él -no lo decimos nosotros, la marca en su nota de prensa dice textualmente: “Opel Agila, que es técnicamente idéntica al Splash pero con componentes externos distintos en la parte delantera (parachoques, rejilla, faros, capó y guardabarros) y la trasera (parachoques, luces, portón y ventanilla trasera).”- se presentó internacionalmente en Frankfurt y ya nos hicimos eco de él en NextCar, aunque ahora por fin hemos tenido la oportunidad de verlo, analizarlo y conducirlo. En fotos parecía más grande de lo que es en realidad. Sus 3,72 metros de longitud y 1,59 de alto ofrecen, no obstante, un buen acomodo para cuatro adultos. Las plazas traseras vienen con tres cinturones, pero habría que ser íntimos amigos para que tres ocupantes (siempre que no sean niños realmente pequeños) viajaran en dichas plazas durante más de cinco kilómetros. Además, tampoco el maletero da para muchas alegrías cuando se usan las plazas traseras, aunque al aprovechar el abatimiento asimétrico de los mismos sorprende agradablemente el ligero desplazamiento automático de la banqueta trasera para dejar un piso totalmente plano y utilizable.  
En el puesto de conducción lo encontramos todo a mano. Muy buena la distancia a la palanca de cambios, situada un poco elevada, al igual que la calidad de terminación general e incluso la sensación de calidad de los materiales. Lástima que el volante no pueda regularse en profundidad, pues terminaría de redondear unas plazas delanteras en las que el único inconveniente vuelve a ser la anchura; dos ocupantes anchos terminan teniendo contacto físico sean o no pareja de hecho.  
De entre los motores disponibles, el 1.0 de tres cilindros y 65 CV no estaba disponible en la presentación. Aun así, y dadas sus características técnicas, casi podemos asegurar que no será una opción adecuada para mover con suficiente dignidad al pequeño Splash. No ocurre así con el 1.2 de gasolina (86 CV) ni con el 1.3 DDIS de gasóleo (75 CV), pues en ambos casos aporta una combinación mecánica-transmisión que permite andar con total desahogo al pequeño modelo de Suzuki. Todos los motores disponen de un cambio manual de cinco relaciones y el 1.2 puede combinarse también con una transmisión automática de cuatro marchas. Lo mejor de todo lo anterior es que se combina con un diseño bastante atractivo. Lejos de la “caja con ruedas” que fue en su día el Wagon R y con muchas papeletas para ser codiciado incluso por jóvenes parejas sin hijos. Con unos precios relativamente contenidos, el pequeño Splash puede que termine siendo un habitual de las carreteras españolas, algo que también dependerá mucho de los precios del Opel Agila ya que, al fin y al cabo, vienen a ser lo mismo.
Precios SPLASH 1.0 GL (s/ AA) 9.995 € SPLASH 1.0 GLS. 11.295 € SPLASH 1.2 GLS 12.295 € SPLASH 1.2 GLS AUT. 13.195 € SPLASH 1.3 DIESEL GLS. 12.995 €
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