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Los diésel pueden ser rentables 
El precio del gasóleo ha sobrepasado al de la gasolina. Hoy, llenar el depósito de un diésel es más caro que hacerlo con uno de gasolina ¿Significa que los diésel ya no son rentables? Aunque muchos se empeñen en elegir una u otra opción sin considerar más aspectos que el precio del combustible, lo cierto es que la elección ideal ha de hacerse con una calculadora en la mano, un buen conocimiento de nuestras necesidades y, a ser posible, con el asesoramiento de un experto. Existen muchos parámetros a considerar antes de decidirse por una u otra opción que, en muchas ocasiones, no se toman en cuenta por puro desconocimiento. En primer lugar, la comparativa de un coche diésel con otro de gasóleo no debe realizarse considerando sólo la potencia. Los diésel tienen, a igualdad de potencia, un modo de andar mucho más satisfactorio. Como norma general (siempre existen excepciones), podemos considerar que un motor de gasolina y otro de gasóleo son comparables en su manera de andar cuando el gasolina tiene, aproximadamente, un 15% más de potencia que el diésel. Así, como ejemplo, un motor de 100 CV de gasóleo viene a ofrecer las mismas prestaciones -a veces mejores- que un 115 CV de gasolina. Cuando tengamos intención de aprovechar la capacidad de carga también los motores de gasóleo son más aconsejables debido a su mayor par motor (fuerza). En el otro extremo se encuentran los amantes de buscar la zona roja del cuentavueltas. Un diésel, aunque puede llegar a superar las 5.000 rpm, rara vez compensa subir de 4.000 vueltas. En un gasolina el regimen de giro máximo, sobre todo cuando se trata de un deportivo, puede situarse por encima de las 8.000 rpm. En motorgiga/motor.periodistadigital.com hemos creado una herramienta de comparación entre diésel y gasolina para elegir con mayor conocimiento. Con ella se puede elegir cualquier modelo diésel del mercado y compararlo con cualquier otro de gasolina. El resultado no sólo depende del precio del combustible sino que se toma en cuenta el consumo, el porcentaje de uso en ciudad y carretera e incluso el tipo de conducción, puesto que el consumo de un gasolina aumenta proporcionalmente más que el de un diésel en conducción deportiva.
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