Cuando media España está de vacaciones y todo el mundo piensa ya en la Nochevieja o en qué es lo que le van a traer los Reyes Magos, parece que los despachos de los directivos relacionados con el automóvil están trabajando a destajo antes de que finalice el año. Las noticias importantes se están sucediendo en los últimos días, cuando casi todo el país trabaja medio gas. Recientemente se ha acelerado el culebrón de Saab y Spyker, Volvo parece que ya está vendida y el ministro de Industria, Miguel Sebastián, convocó hace un par de días para hacer balance de los planes puestos en marcha por el Gobierno para ayudar al sector de la automoción (como el Plan Integral, el Plan VIVE o el Plan 2000E) y para anunciar las características de los incentivos directos a la compra para el ejercicio 2010.
De nuevo los políticos se dedican a hacer política cuando hablan de la necesidad imperiosa de crear automóviles movidos por energía eléctrica. Enhorabuena, señores, acaban ustedes de enterarse de un problema que la industria de automoción lleva décadas (sí, décadas, no años) intentando solventar. Eso sí, durante el tiempo en que las marcas inviertieron ingentes cantidades de dinero en I+D para buscar soluciones alternativas, los gobiernos no tuvieron ningún reparo en seguir acumulando dinero con impuestos sobre los carburantes sin que ello repercutiera en investigaciones sobre futuro ni en proyectos que hicieran posible una reducción de la importancia de los combustibles fósiles.
Desde que se presentó el Plan 2000E ha habido una especie de bálsamo curativo que ha venido poco a poco paliando las dolencias del sector. No es el remedio que todo lo cura, pero al menos ha servido para hacer que los consumidores se acerquen de nuevo a los concesionarios no sólo para preguntar por nuevos vehículos sino, lo que es mucho mejor, para terminar comprándolos.
Desde este foro he escrito sobre muchos temas y en varias ocasiones he hablado sobre la actuación del Gobierno en relación con el sector del automóvil, la mayoría de las veces he sido crítico, debido a la falta de apoyo a una industria que tiene tanta importancia para la economía nacional. No obstante, los últimos acontecimientos no dejan, en mi opinión, lugar a las críticas, sino para las alabanzas y para dar la enhorabuena al Gobierno de España y especialmente al ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, por lo que se está preocupando y por lo que se está mojando por el auto.
Cuando parecía que la situación del sector del automóvil en España había tocado fondo y que poco a poco se estaban recuperando los volúmenes de ventas de coches, gracias a las ayudas directas a la compra de coches contempladas en el marco del Plan 2000E, veo que la cosa puede volver a como estaba hace unos meses si no se toman medidas de forma inmediata.
Desde que el Gobierno lanzara, el pasado mes de mayo, el Plan 2000E, no he dejado de reconocer lo útil de esta medida y los beneficios que acarrearía para el sector del automóvil. Parece evidente que cualquier iniciativa que subvencione, en mayor o menor medida, la compra de automóviles servirá para la recuperación de los volúmenes de ventas de vehículos y por lo tanto se puede decir que este programa de ayudas directas funciona.
Recién llegado de Escocia, donde he estado unos días de vacaciones, me dispongo a retomar la actualidad económica del mundo del motor, después de haber sobrevivido a muchas situaciones de riesgo y de diferentes aventuras a los mandos de un coche con el volante a la derecha. Dejando a un lado mis, ya olvidadas, vacaciones, creo que la noticia más relevante de los últimos días en lo que se refiere al mundo de las cuatro ruedas ha sido el anuncio del aumento de dos puntos porcentuales del IVA, lo que, como no podía ser de otra manera, afectará directamente al precio final de los coches en España.
Los políticos, aquellos que tardaron tanto en reconocer que nos encontrábamos en crisis económica y que tomaron medidas tardíos, se están apresurando a decir que lo peor ya ha pasado y que a partir de ahora sólo podemos ir a mejor. Se está poniendo de moda en las declaraciones públicas de los políticos y entre diferentes personalidades decir la manida frase de ‘la crisis ha tocado fondo’, lo que en realidad tampoco significa nada, porque nunca se sabe si realmente tienen base para saberlo.
Legislar: Dar, hacer, reformar o establecer leyes. Eso dice al menos el diccionario, y yo digo que, tomando dicha definición como base, nuestros legisladores son unos verdaderos chapuzas. O al menos lo son cuando se trata de las leyes referidas al automóvil.
A principios del pasado mes de julio me dio por escribir un post de motos en esta web dedicada a los coches. El texto aludía a la aprobación por parte del Gobierno de un plan de incentivo directo a la demanda de motocicletas, o lo que es lo mismo el Plan 2000E pero para motos y que tendría el nombre de Plan Moto-E. La llegada de esta noticia revolucionó el sector de las dos ruedas, que llevaba meses quejándose de discriminación ante los coches y que reivindicaba medidas para evitar las dramáticas caídas de ventas que estaban registrando.
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