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Prueba Alfa Romeo 4C Spider, el superdeportivo en miniatura

Por Carlos Pascual
Hace muchos años que Alfa Romeo despedía la tracción trasera de su gama, esto ocurrió con un modelo más que especial, el Alfa Romeo SZ. Este era un modelo fabricado en fibra y realizado por el carrocero Zagato, era único y fue apodado “Il Mostro”. Se trataba de algo muy semejante al Alfa Romeo 4C en cuanto a concepción (un modelo de baja producción casi artesanal realizado con las últimas tecnologías del momento...)
 
El Alfa Romeo 4C Spider es perfecto para disfrutar en carreteras de montaña.
 
Más de veinte años después Alfa Romeo, o el grupo Fiat Chrysler, han decidido que la marca del Viscione debía volver a ser ella misma. Han creado otro modelo “rarito” fabricado prácticamente a mano, con chasis de fibra de carbono y motor central trasero. Por el camino ha perdido dos de los seis cilindros del “Busso” pero también ha ganado un turbo.
 
Al final se ha creado una especie de superdeportivo en miniatura, un Elise a la italiana. Un vehículo creado sin concesiones y que sólo puede gustar a entusiastas de las sensaciones y de la marca italiana, así es el 4C. Una locura con poco o ningún sentido, en el que sólo tiene cabida la diversión y la pasión por algo único.
 
Diseño: ¿Alfa?
 
Un interior espartano, dirigido a cinducir
 
Definitivamente es un Alfa, 100 por cien Alfa. Cierto es que no comenzó siendo un proyecto asignado a la firma de Modena, sino que los chicos de Abarth y Dallara estaban trabajando en él. Dallara tenía la tecnología para producir el monocasco y FCA el entusiasmo. Llegó a terminarse el vehículo pero viendo el precio que debería tener para recuperar la inversión iba a quedarse en un cajón, hasta que Marcione lo tomó para relanzar Alfa Romeo.
 
El caso es que finalmente acabó en Alfa, y el diseño se realizó tomando las firmas estéticas clásicas de la marca. Se tomaron las tres aperturas de la marca, dos horizontales y la central que portan todos los modelos de la firma. Salió al mercado con una faros arácnidos, que dejaron paso a unos mucho más bonitos con los que porta el Spider con tulipa transparente.
 
Desde el frontal se extienden las líneas que conforman la cintura del modelo y llegan hasta la zaga, también desde aquí hacen aparición las curvas que conformarán las entradas de aire para el intercooler y la admisión, a las que se suma una tercera en el lateral izquierdo para incorporar un radiador de aceite (útil durante tandas largas).
 
 
Más atrás se sitúa la tapa del motor y maletero, que se ancla tras en el arco tras los asientos lo que da lugar a que sea muy larga haciendo algo más incómodo abrirla para meter cosas en el maletero. Para completar la zaga se han posicionado los pilotos del Alfa Furia, perdón Alfa Milán, lo siento Alfa Romeo Mito, y una especie de difusor, spoiler cosa raruna con los escapes cromados con una terminación algo cutre.
 
Es cierto que el Alfa Romeo 4C Spider es espectacular, un rompecuellos, todo el mundo te mira y posee todos los inconvenientes de un superdeportivo pero también casi todos sus beneficios.
 
Gracias a su forma de construcción es ligero, ronda los 900 kg, lo que redunda en unas capacidades dinámicas muy interesantes. Estas capacidades dinámicas se ven limitadas por una puesta a punto “para todos los públicos” o así la define una fuente muy cercada al grupo Fiat.
 
Los hechos objetivos son innegables, el Alfa Romeo 4C es un coche muy rápido al que hay que cogerle el punto en su configuración de serie pero es increíblemente rápido en el paso por curva, y se lo debe a su forma de construcción.
 
 
Interior: Bonito y curioso
 
Un interior casi perfecto que sólo necesita una buena distribución del equipamiento
 
El habitáculo es un lugar espartano y hasta cierto punto siniestro, poseen pocos, o poquísimos mandos, una radio que bien podía ser la Alpine aftermarket de cualquier vehículo de los noventa y detalles que pueden resultar en inconvenientes, como unos asientos que apenas sujetan o una extensión del salpicadero tras los mandos del aire acondicionado que resulta intrusiva con el espacio de las piernas del acompañante.
 
Una vez sentados en el asiento del conductor (extremadamente bajo), tenemos una posición casi perfecta, en las que un pedalier sacado de las carreras acoge nuestros pies con gusto. Las piernas se mantienen estiradas y todo lo necesario queda a nuestro alcance. Incluso es más espacioso que un Mazda MX-5 RF.
 
Los asientos recoger correctamente en la banqueta y en la cadera no así en los hombros dónde quedamos algo sueltos. El acompañante puede pasarlo mal intentando mantenerse agarrado al único asidero del vehículo, el de la puerta.
 
El volante, con un diseño peculiar, pequeño, achatado de forma notable y completamente forrado en piel, tiene muy buen tacto y es fácil de manejar.
 
El pedalier del Alfa Romeo 4C es una auténtica delicia.
 
Los mandos de la caja de cambios se limitan a tres botones en la consola central, el de iniciar la marcha hacia delante, el Parking, la marcha atrás y, por último, un conmutador que permite pasar de “manual” a automático.
 
Por encima de estos mandos encontramos un sistema de aire acondicionado, no un climatizador. Estos mandos son sencillos y arcaicos pero se utilizan con facilidad y lo que menos importa en un vehículo como el Alfa Romeo 4C es si tenemos que preocuparnos por la temperatura.
 
Más arriba está la radio Alpine, tan o más arcaica que los mandos de la climatización. Una radio con la que se obtiene un buen sonido pero siempre será preferible abrir el techo y escuchar los tímidos petardazos del escape.
 
No tiene nigún espacio para dejar objetos, apenas una maya en la que no cabe un folio doblado a la mitad, la documentación debe ir tras los asientos en una bolsa.
 
Y continuando con el espacio para carga, el 4C declara 110 litros de maletero, los cuales se ven mermados por el kit antipinchazos y los triángulos obligatorios en la Unión Europea. También, es el único espacio en el que podremos guardas el techo desmontable de lona que equipa al Alfa Romeo 4C Spider, en consecuencia perderemos espacio siempre que queramos disfrutar de un deportivo a cielo abierto.
 
Motor: Bomba Turbo
 
El motor se encargará de mantener calentito el único espacio del coche para almacenar objetos
 
El propulsor del 4C es un tetracilíndrico de 1.750 centímetros cúbicos (cilindrada emblemática en la casa) sobrealimentado mediante turbocompresor, es capaz de desarrollar 241 CV de potencia y 350 Nm de par.
 
Este motor se ha realizado completamente en aluminio, tanto el bloque como la culata se realizan con este metal ligero, siempre para mantener el peso del coche contenido.
 
Se asocia a una caja de cambios TCT de doble embrague y seis velocidades que puede manejarse desde unas pequeñas levas tras el volante o dejar que piense por sí misma y actue de forma 100 por cien automática.
 
Este conjunto motriz, unido al bajo peso del vehículo, optiene unas cifras de aceleración y recuperación de infarto. Por ejemplo, su 0 a 100 km/h es de 4,5 segundos, lo mismo que un Mercedes-Benz C 63 AMG de 457 CV con el poderoso V8 de 6.209 centímetros cúbicos, capaz de proporcionar 700 Nm de par.
 
El propulsor de 241 CV y el bajo peso del 4C hacen que sea capaz de alcanzar los 100 km/h en 4,5 segundos.
 
Cierto es que, el carácter explosivo de este motor turboalimentado hace que sea complicado de dosificar su entrega de potencia como nos gustaría y, en carreteras lentas sea complicado acertar con el nivel de gas que debemos aplicar para que el coche enlace continuamente una curva tras otra. Por el contrario, en carreteras rápidas sorprende, tenemos potencia suficiente pero no es demasiada y nos permite mantener el pie a fondo en la mayor parte de las curvas, con una entrega constante de potencia.
 
Por su parte, la caja de cambios TCT es bastante buena, es muy rápida y en modo manual sólo hace caso a las indicaciones que recibe desde las levas tras el volante. En modo automático es muy suave, casi no parece la de un deportivo de este nivel.
 
Toda la potencia se transmite al eje trasero, dónde nos hubiese gustado ver un diferencial autoblocante mecánico, en lugar del Q2 electrónico. Este detalle podría haber hecho todavía más divertido al 4C.
 
Comportamiento: Sorprendente
 
Impresionante, pero mejor en curvas rápidas que en carreteras lentas.
 
Cuando te enfrentas a una máquina de motor central no sabes muy bien por dónde va a salir.(Una anécdota fue la que nos contaba uno de los afortunados periodistas que pudo probar el NSX original en nuestro país. Nos comentaba que con aquello era imposible estar seguro de qué haría. Unas veces subviraba y otras sobreviraba.) Pues el Alfa Romeo 4C no es así.
 
En el caso de este pequeño italiano se ha buscado una puesta a punto contenida con la que sea fácil sentirse seguro, o al menos corregir el entuerto en el que nos hemos metido. Por ello es subvirador. Una fuente cercana a la marca, aunque independiente, asegura que sólo son las geometrías de las suspensiones.
 
En cualquier caso Alfa Romeo te da una buena base y si te gustan los trackdays estás acostumbrado a toquetear los parámetros del coche, incluso a crear nuevas puestas a punto.
 
Un coche que llega a enamorar
 
Lo más impresionante de este modelo es su increíble paso por curva, comienzas a acelerar en medio de una y acabas saliendo a velocidades indecentes, se sostiene en ella sin rechistar. El Alfa Romeo 4C Spider es un modelo que impresiona por esta capacidad, parece casi infinito su aguante.
 
Cuando observamos las medidas del 4C lo primero que llega a nuestra mente es un tramo retorcido de montaña. Pero con su puesta a punto, la ausencia de dirección asistida, su motor explosivo y la ausencia de un diferencial autoblocante mecánico se hace algo más complicado de lo que parece en un principio, te lo pasarás bien pero no llegarán a ir tan rápido como esperas. Tengo claro que el mayor lastre de este modelo es haberle realizado una puesta a punto tan conservadora.
 
La parte buena viene en carreteras rápidas en las que, si las curvas tienen alguna dificultad (se hace necesario ahuecar en cualquier otro coche) con este pasarás a fondo, sin miedos ni problemas. Sólo es necesaria mucha fé para ir realmente rápido en este tipo de vías. Además el chasis va informándote constantemente de dónde tiene el peso apoyado y eso te hace ser consciente de cuando comienza a deslizar, siempre con un ligero subviraje.
 
 
Cuando circulamos con un Alfa Romeo 4C en entornos urbanos tenemos todos los inconvenientes de llevar un deportivo o superdeportivo. Es un vehículo llamativo, por tanto, la mitad de las personas que cruzan por ese paso de peatones sin semáforo en el que te ha tocado detenerte deciden mirarte y pasar más despacio. La mayoría de los aparcamientos no están pensados para vehículos que vayan tan cerca del suelo, y Alfa tampoco ha puesto ningún sistema que ayude a elevar el vehículo, por tanto, deberemos ir mirando dónde nos metemos no sea que nos llevemos la mitad de los bajos de nuestro juguete favorito.
 
Es gracioso volver a hacer musculo cada vez que queremos doblar una esquina o aparcamos. O ver las caderas del resto de conductores a la altura de nuestros ojos. Por otra parte ni el motor ni la caja de cambios se sienten demasiado cómodas aquí pero funcionan correctamente y no se hace demasiado incómodo circular con el 4C por ciudades como Madrid, Vigo o La Coruña.
 
Equipamiento: más que correcto
 
El Alfa Romeo 4C Spider siempre está listo para la batalla.
 
El Alfa Romeo 4C de serie llega sin Aire acondicionado, peor antes de asustarte hemos de decirte que es un extra gratuito. A este debemos sumarle la radio Alpine con conexión USB y Bluetoth.
 
En este apartado quizá sí que tiene más pegas este modelo. No echaremos en falta nada pero aquello que incorpora podría, en mi opinión haberse hecho mejor.
 
Por ejemplo, aparcar con el 4C es complicado, podrían haber instalado una cámara de visión trasera aprovechando que el cuadro de mandos es una pantalla LCD. O la radio que podrí ser más peque y haber sido integrada en la consola central, liberando espacio para los controles de la ventilación, o dejando sitio para dejar el móvil.
 
Los asientos también podrían haberse mejorado con un incremento del agarre lateral. 
 
 
Tiene un equipamiento superior al necesario pero que podría haberse realizado con mayor esmero. Prueba de ello son los faros, primero salió con unos arácnidos raros y ahora prácticamente todos equipan los que llegaron con el Spider. Más bonitos y que iluminar muy correctamente la carretera.
 
Consumo: Parco o de cisterna
 
 
El consumo del Alfa Romeo 4C Spider sólo depende de ti. Es posible firmar medias de 6.0 litros de carburante necesario para recorrer 100 km, pero cuando nos enfrentamos a nuestros tramos favoritos llegaremos a los 12 litros por cada 100 kilómetros de auténtica diversión.
 
En cuidad el consumo se ve incrementado pero nadie utilizaría este vehículo para irse de compras. Además cuando compras un vehículo como este no lo haces para ahorrar, sino para divertirte y… ¿a quién le importa que el coche consuma 12 litros cuando va aportándonos tanta diversión?
 
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