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Audi A8 50 TDI quattro tiptronic, prueba a fondo

Por Gregorio Arroyo

Audi A8 50 TDI 2017, foto delantera

Cuando adquirimos un vehículo hay varios aspectos que nos llevarán a elegirlo sobre otras cuestiones. Pueden ser pasionales, para disfrutarlos al volante; amplios y confortables, para compartirlos con la familia; económicos para cuidar nuestro bolsillo; robustos y con tracción total para salir airosos de retos off road… Y también hay un selecto y exclusivo grupo en el que da igual ir delante conduciendo que plácidamente sentado detrás. Es el caso del nuevo Audi A8. Y no lo decimos sólo por lo que transmite en valores dinámicos o de confort de marcha; también por el aporte tecnológico que presenta, quizás el gran abanderado en este sentido en el mundo del autómovil actualmente.

En este cuidado y elegante formato encontramos todo lo que Audi es capaz de hacer en estos momentos sobre un vehículo. De hecho, es el único actualmente en producción que presume de una conducción automatizada de nivel 3, aunque resulta tan avanzado que esta tecnología todavía no goza de la homologación pertinente en muchos países, entre ellos el nuestro.
 
El nuevo A8 continúa por la senda del diseño que desde hace años complica identificar algunos modelos de otros en la misma marca, aunque en el caso del buque insignia da respeto por su apariencia y tamaño. Ha crecido hasta los 5,17 metros de longitud en esta versión ‘corta’, y eso en ocasiones supone un problema a la hora de encontrar una plaza en un garaje público, aunque suponemos que en las del consejo de administración de una gran empresa esto es una mera anécdota. Y no decimos nada si apostamos por la variante larga, que incrementa en 13 centímetros la distancia entre ejes.
 
Audi A8 50 TDI, foto salpicadero
 
Lo cierto es que te sientes un tanto ‘pequeñito’ en el interior, abrumado por lo que porta y que necesita de un tiempo prudencial para asimilarlo. Muchas cosas nos llaman la atención: las 2,2 vueltas de volante entre topes, las salidas de aire activas que se abren para climatizar o se 'camuflan' para dar paso a la elegante madera, o la ausencia de mandos tradicionales o giratorios. Estamos en plena era digital, por lo tanto el cuadro de mandos y las dos pantallas del salpicadero asumen todo el protagonismo. El Audi virtual cockpit presume de 12,3 pulgadas de tamaño y cuenta con infinidad de configuraciones al gusto; las otras dos pantallas están superpuestas, aglutinan buena parte de la información del vehículo y se manejan con mandos hápticos para mejorar la precisión táctil, aunque también reconocen la escritura y la voz. Por cierto, gozan de una definición sobresaliente.
 
Audi A8 50 TDI, foto asientos delanteros
 
Por muy 'quisquillosos' que seamos, será difícil no encontrar una posición idónea porque las butacas delanteras cuentan con multitud de reglajes eléctricos, están calefactadas, ventiladas y hasta contemplan función masaje. Todas estas funciones también las disfrutamos detrás, donde el apoyabrazos central se convierte en una especie de centro de mando avanzado. Si contamos con la opción de la tablet  OLED con control remoto activaremos muchas de las funciones del vehículo, mientras que otras dos pantallas desmontables ubicadas en los reposacabezas delanteros nos permitirán, por ejemplo, ver la televisión, consultar el mail… Con tanto 'juguete' casi nos olvidamos del maletero, al que se accede por un mecanismo manos libres y que ofrece 505 litros de capacidad.
 
Audi A8 50 TDI, foto asientos traseros
 
Bajo el enorme capó nuestro protagonista monta el optimizado propulsor 3.0 V6 diésel, ahora denominado 50 TDI con la nueva nomenclatura de la marca que no facilitará las cosas precisamente. Hay que ser adivino para detectar su naturaleza diésel, porque apenas llegan decibelios o vibraciones al interior. Incluso en marcha no suena como tal. Son 286 CV y 600 Nm de par máximo gestionados por una transmisión Tiptronic, de ocho relaciones con convertidor de par, que es una delicia, y por la tracción total quattro. 
 
La novedad reside en lo que Audi llama tecnología 'mild hybrid'. No se trata de un vehículo híbrido convencional; esta tecnología consta de un motor-generador adosado al propulsor térmico que se alimenta por medio de un sistema eléctrico primario de 48 voltios, energía que procede de una batería de iones de litio ubicada en el piso del maletero. Su escasa capacidad no le permite mover al vehículo de manera eléctrica. Su función es apoyar al motor principal en momentos puntuales, arrancarlo siempre que se active la función start/stop o la marcha por inercia, y generar electricidad gracias a la recuperación de la energía en fases de frenado y deceleración, que se almacena en la mencionada batería. También da servicio a diversos consumibles eléctricos del vehículo. Con todo esto Audi habla de un considerable ahorro de consumo, en torno a los 0,7 litros cada 100 kilómetros de media.
 
Audi A8 50 TDI, foto trasera
 
Estamos hablando de un auténtico portaaviones, con 5,17 metros de longitud, 1,95 de ancho y un peso de 2.050 kilos como mínimo en orden de marcha, pero el rendimiento del motor es tal que incluso podría sacar los colores a algún deportivo de moda. Limita la velocidad máxima a 250 km/h, acelera que es un primor (5,9 segundos en el 0-100 km/h) y sea cual sea el régimen de giro recupera y reacciona de inmediato al pisar acelerador (los 600 Nm de par disponibles a sólo 1.250 rpm tienen mucha culpa). Su competencia directa son modelos similares de BMW o Mercedes, pero en autopista nos atreveríamos a decir que también rivaliza con el AVE, por prestaciones y confort general.
 
Grande y que ande pues, pero ¿qué pasa con sus cualidades dinámicas?, porque su corpulencia abruma. En este caso la tecnología es su gran aliada. La tracción quattro es toda una garantía para convertirse en una especie de lapa sobre el asfalto. El reparto inicial de la motricidad es del 40/60 entre las ruedas delanteras y traseras, pero la proporción varía en función de las necesidades de adherencia, trabajo y gestión que queda en manos de un diferencial central autoblocante electrónico.
 
Audi A8 50 TDI, foto delantera
 
Otro elemento a destacar es la suspensión neumática, también de serie, que ayuda a consolidar los apoyos en curva, además de dulcificar el confort cuando el asfalto no es perfecto. Y si contamos con la dirección a las cuatro ruedas o el diferencial trasero deportivo, ya en opción, entonces la sensación es la de conducir un ‘peso pluma’ porque su agilidad es excelente.
 
No tendremos que pagar aparte por el drive select, asistente que nos permite seleccionar diferentes modos de conducción: Efficiency, Comfort, Auto, Dynamic e Individual. Según sea uno u otro variarán aspectos como la dirección, el cambio, el motor, la suspensión, el control de tracción y estabilidad... En el modo Efficiency disfrutaremos de la marcha por inercia, que apaga y desconecta el motor durante 40 segundos si las condiciones son idóneas, apoyado por el aporte eléctrico del sistema de 48 voltios. Esto resulta vital en sus buenas cifras de consumo, que durante la prueba ha sido de 7,7 litros de media. También es cierto que en zonas sinuosas y a un fuerte ritmo es fácil ver dígitos de 12,0 litros en el ordenador de viaje.
 
Audi A8 50 TDI, foto interior
 
Y si a todas esas virtudes añadimos una avalancha en materia de confort, seguridad y conectividad que sobrecoge, pues lo dicho, estamos ante uno de los modelos más avanzados y exclusivos del mercado. Y para muestra un botón. En su dotación de serie contempla ocho airbags, Audi pre sense city con protección de peatones y ciclistas, faros LED, suspensión neumática, control de arranque en pendientes, MMI navegación plus, Audi virtual cockpit de 12,3 pulgadas, Audi sound system de 180 vatios, asientos delanteros eléctricos y calefactados, climatizador bizona, Audi drive select, cámara de visión trasera, control de velocidad de crucero y limitador de velocidad, alerta de cambio de carril, audi parking system plus delantero y trasero o pantalla táctil superior del MMI de 10,1 pulgadas e inferior del MMI de 8,6.
 
Audi A8 50 TDI, foto maletero
 
Todo esto por una factura que se eleva hasta los 97.460 euros y que se elevará considerablemente si incrementamos el equipamiento en la carta de opciones con elementos como la dirección a las cuatro ruedas, los faros Audi HD Matrix LED, una cámara 360º,  el Head up Display, un asistente de visión nocturna...
 
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Publicado el: 18/03/2018
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