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BMW X3 xDrive20d, prueba a fondo

Por Gregorio Arroyo

BMW X3 xDrive20d, foto delantera

Si echo la vista atrás y tiro de memoria, todavía me acuerdo como si fuera ayer cuando en 1999 BMW se metía en un nuevo ‘jardín’ y ampliaba miras con el X5, su primer modelo de corte SAV (Sport Activity Vehicles). No tenía mucha experiencia en este sentido, y muchos miraban con recelo este proyecto, pero llegó y lo bordó. Era un vehículo que me impresionó por cómo era y cómo iba.

Una vez asentado este modelo, la gama X se ha ido extendiendo a otros segmentos, como el X6, el X1 o nuestro protagonista, el X3.Y he querido recordar aquellos momentos para entender el ‘calibre’ de nuestro protagonista:  la tercera generación del X3. Cuando lo ves y te acomodas en su interior entiendes que ha crecido en todas las dimensiones. De hecho mide 4,71 metros de longitud, es decir, se sitúa casi cinco centímetros por encima de aquel primer X5 que me dejó sin palabras. Y también casi mudo me quedo ahora con el salto cualitativo dado por el vehículo que traemos a estas páginas.

BMW X3 xDrive20d, foto trasera
 
Todo esto viene a cuento porque el nuevo X3 no sólo es más amplio y confortable, que lo es; es de justicia reconocer también que se rodea de más tecnología y ‘sabiduría’ debido al legado que le llega desde ilustres hermanos de gama, como la Serie 5 o la Serie 7, con los que comparte plataforma. De hecho el nuevo X3 es más largo, ancho y alto que su predecesor. Esto suele ser algo normal cuando se lanza un nuevo modelo. Lo que no es tan normal es que crezca tanto la distancia entre ejes, cinco centímetros más que antes, y esto trae consigo una consecuencia inmediata y que muchos ya habréis adivinado. Efectivamente el espacio para las piernas en las plazas traseras es ahora bastante más holgado.
 
Si accedemos al interior y nos acomodamos en las plazas delanteras el X3 nos mimará, más aún con las butacas deportivas que contempla nuestra unidad con acabado xLine (4.800 euros más que el de acceso), y que nos facilitan la vida con sus múltiples reglajes eléctricos, memorias... Y nada tiene que envidiar a nivel de calidad y presentación general con las ‘vacas sagradas’ mencionadas anteriormente en la marca. Incluso podemos vacilar con el amiguete de turno al activar un control gestual que actúa sobre algunas funciones del vehículo, cierto que más ‘vistoso’ que eficaz, de momento.
 
BMW X3 xDrive20d, foto delantera
 
También la zaga se remata con un maletero que cubica 550 litros y en el que casi se puede comer en él por lo bien rematado que está. La ley del mínimo esfuerzo se hace evidente al incorporar de serie un portón eléctrico muy útil cuando vamos con las manos ocupadas. Y bajo el piso, nuestra unidad lleva el 'temido' kit, elemento que nos brinda escasa confianza en un vehículo con el que podemos salir del asfalto y sufrir algo más serio que un simple pinchazo. Otro de los milagros que cuesta asimilar es que un automóvil más grande y mejor equipado sea más ligero. Pues lo es y además los ‘kilos’ los reparte de una manera perfecta, con una proporción 50:50 entre ambos ejes.
 
BMW X3 xDrive20d, foto maletero
Si hay algo que sabe hacer bien BMW es ‘asentar’ sus vehículos sobre unos chasis que presumen de equilibrio y agilidad a partes iguales. No es una excepción el nuevo X3.Nace desde una plataforma que soportará los ‘envites’ de motores de hasta 340 CV de potencia –de momento– por lo tanto no parece que tenga demasiados problemas para ‘sujetar’ el empuje de nuestra versión de acceso en diésel. Claro que hablar de una versión de acceso cuando firma 190 CV casi da risa. Recurre a un bloque de cuatro cilindros en línea turboalimentado que, además, brinda un par máximo de 400 Nm entre 1.750 y 2.500 rpm. La caballería de esta versión xDrive20d se gestiona, exclusivamente, por medio de una transmisión automática con convertidor de par de ocho relaciones y se transmite al suelo ordenada de forma casi marcial por un eficaz sistema de tracción total.
 
Como ya hemos comentado se trata de un propulsor diésel, pero sólo al ralentí llega alguna evidencia de su naturaleza en forma de pequeñas vibraciones. Luego hay que ser un lince para saberlo porque no suena a diésel y se muestra realmente refinado en su funcionamiento. Su abanico de utilización ideal oscila entre las 1.500 y las 4.000 rpm, firmando números tan dispares como una velocidad máxima de 213 km/h y, a la vez, consumos tan atractivos como la media registrada durante la prueba, de apenas 6,5 litros. En ello son clave aspectos como unos desarrollos del cambio que nos permiten circular a 120 km/h por autopista registrando apenas 1.800 vueltas en el tacómetro.
 
BMW X3 xDrive20d, foto delantera
 
Otro factor que también ayuda lo suyo es el asistente Driving Experience Control, con sus diferentes programas de conducción. El modo ECO PRO no sólo actúa sobre una gestión más eficiente del motor y del cambio, con función de navegación a vela incluida; además varía la información y el color (azul) del cuadro de mandos multimedia, que se configura para la ocasión. Por eso cambia y pasa al rojo, además de ofrecer parámetros e información más deportiva, si activamos el modo Sport. También contempla los modos Confort y Adaptative para suavizar o automatizar parámetros de la dirección o sw la suspensión adaptativa.
 
Como suele ser habitual en la marca nos ha llamado la atención su magnífica dinámica, con una dirección superdirecta (2,2 vueltas de volante entre topes), con apenas balanceos y con una agilidad impropia de un vehículo que con lo puesto se sitúa en 1.825 kilos de peso. Las ocho relaciones del cambio evitan que el par apenas decaiga al subir de marcha y si queremos ‘descansar’ el asistente Driving Assistant Plus nos permitirá disfrutar de una conducción prácticamente semiautónoma.
 
BMW X3 xDrive20d, foto delantera
 
Y todo esto por las buenas, porque en aptitudes off road tampoco es manco. En este caso se apoya en argumentos como una altura libre al suelo de 20,4 centímetros y un control de descensos de serie. Sorprendería a más de uno lo que es capaz de hacer por el campo, aunque en este sentido hay rivales más cualificados para salir del asfalto.
 
Conducir esta maravilla se traduce en un desembolso de 51.178 euros, a los que hay que añadir otros 4.800 del acabado xLine que viste nuestra unidad. Esto nos permite disfrutar de un equipamiento que contempla climatizador de tres zonas, portón trasero eléctrico, control de velocidad de crucero con función de frenado, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, sistema de navegación Business, faros con tecnología led, dirección deportiva variable, el asistente Permormance Control, asistente de peatones Active Guard...
 
BMW X3 xDrive20d, foto Display Key
 
Destacar también la oferta en conectividad, con los servicios ConnectedDrive o una llamada de emergencia inteligente en su dotación de serie. Tendremos que pagar por la llave virtual Display Key, con pantalla táctil integrada, que nos permitirá conocer el estado del vehículo y programar la climatización... desde el sofá de casa.
 
 
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