25 marzo 2020 Carta a afectados del Coronavirus

Hola compañer@,
 
Hoy es uno de esos días en los que te pones delante de la hoja en blanco y dices... ¡Vaya, pues no sé qué escribir!
 
Pero no quiero faltar a mi cita diaria. Te he contado mi pronta afición a los coches, mis anécdotas con los perros y que quería tener una bicicleta. En esto último no hemos profundizado, y la verdad es que tiene su miga.
 
Recuerdo como si me hubiera pasado ayer mismo una situación que, siendo muy bonita, supuso para mi un enorme problema. Volvíamos mis hermanos y yo del colegio y, al llegar a casa, allí estaban puestas dos preciosas bicicletas BH, para ser exactos, dos Bicicross BH, una de color rojo y otra de color azul. Eran el sueño de cualquier niño, y mis dos hermanos mayores daban saltos de alegría porque, por supuesto, eran para ellos. La Bicicross BH era en aquellos tiempos algo así como "la" bicicleta. Ruedas gordas, un sillín enorme, y un eje delantero que, aunque no tenía suspensión, lo parecía.
 
Lo que no puedo recordar con exactitud son las veces que le pedí a mis padres que me dieran una bicicleta. Incluso llegué al acuerdo con mi madre de que, si sacaba todas las notas por encima de notable, me regalarían una bicicleta. Yo cumplí mi parte, pero la bicicleta jamás llegó. Peor aún, hubo un día que, al ir a la tienda, me encontré con una bicicleta para mi hermana. Según mi madre, se la había regalado un señor, yo no me lo podía creer. Lloré, rogué, estudié, pedí, pero jamás tuve bicicleta siendo pequeño. A lo más que alcancé fue a tomar prestada la bicicleta de mi hermana pequeña porque ella, sin embargo, no la usaba nunca. Claro, me quedaba pequeña, pero yo era feliz intentando aprender a montar. Si, porque no supe montar en bicicleta hasta que tuve nueve años.
 
En una ocasión mi amigo Toni me dejó su bicicleta y yo, que era un poco (o un mucho) temerario, me tiré cuesta abajo en la plaza donde mis padres tenían su tienda. ¿Has visto alguna vez el vídeo ese del niño gordito que se tira por una cuesta y termina parando en una puerta de chapa? Pues exactamente lo mismo hice yo, pero en vez de una puerta de chapa era la caja de hierro de una moto-carro, y creo que todavía me duele el enorme chichón que me salió en la frente.
 
Ahora, muchos años después, cuando he dejado atrás los 50 años, todavía me encantan las bicicletas, desconozco si es por desquitarme de aquello o porque, si la hubiera tenido antes, habría sido todavía más fanático de las mismas.
 
Mañana más. Un abrazo
Visitas: 2497
Tasamos y compramos tu coche
Compramos tu coche

 ¿No sabes de que año es tu coche?
 ▸ Calcúlalo a partir de la matrícula

Seguro Express
¡Calcula el seguro de tu coche en
tan sólo 30 segundos!
elemento enviar consulta
Nuevo buscador de coches