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Subaru Legacy Diésel

Un extraño con carácter

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Subaru es una marca atípica en todos los sentidos, su mecánica diésel y el modelo Legacy no son una excepción. Este automóvil cuenta con tracción a las cuatro ruedas, mientras que su mecánica es el primer motor diésel tipo bóxer.

Una mecánica tipo bóxer significa que tiene sus cilindros situados uno enfrente del otro. Dado que en el caso que nos ocupa se trata de un cuatro cilindros, éstos se sitúan dos a dos respecto al cigüeñal. Lo habitual es encontrarse con motores de cuatro cilindros en línea (un cilindro detrás del otro) o, en muy raras ocasiones cuando se trata de cuatro cilindros, en V, aunque tampoco existe ningún tetracilíndrico en V de ciclo diésel.

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La disposición bóxer o de cilindros opuestos genera dos ventajas significativas; el peso del conjunto está más bajo que en un automóvil normal y la longitud de la mecánica es menor que en un cuatro cilindros en línea, permitiendo así ubicarse longitudinalmente en vez de transversalmente, con lo que la disposición de las cuatro ruedas motrices es más natural.

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Desafortunadamente, no todo el conjunto mecánico está a la misma altura, pues resulta incluso chocante que se haya recurrido a una caja de cambios de sólo cinco relaciones. El motor, con muy pocas vibraciones y una buena entrega de potencia, mueve sin problemas los desarrollos de cada marcha, pero si ahora ofrece una buena economía de consumo, la inclusión de una sexta que permitiera ofrecer una relación final algo más desahogada al tiempo que se pudieran cerrar un poco las anteriores permitiría ganar tanto en consumo como en prestaciones.

Al abrir las puertas observamos otra de las particularidades del modelo; cada una de las cuatro puertas de la berlina carece de marco. Además, el conductor también se sitúa un poco bajo respecto al suelo, siendo el Legacy un automóvil que tampoco destaca por su altura general. Todo lo anterior vuelve a repercutir en la distribución del peso, que se sitúa mucho más cerca del suelo que en los automóviles más "tradicionales".

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En el puesto de conducción sólo el obligatorio periodo de adaptación a la baja altura disminuye en parte la buena percepción inicial. Los asientos, además de ofrecer muy buen apoyo, resultan cómodos independientemente del número de kilómetros recorridos. Detrás, el diseño está pensado para dos ocupantes, lo que es en realidad loable dado que, salvo cuando se trata de monovolúmenes grandes, los automóviles actuales no pueden acomodar con total confort a más de dos adultos en las plazas traseras. El hecho de que no bajen completamente las ventanillas posteriores es el único aspecto criticable para los más quisquillosos.

Con las posibilidades de reglaje de volante y cinturón, así como con la buena realización de los asientos y la distancia a todos los mandos, la tarea de conducir el Legacy es un placer para los amantes de la conducción. El cambio, ubicado a la distancia perfecta y con un tacto muy agradable, también ayuda a la consecución de este halagüeño panorama.

El acceso al maletero y el sistema de apertura del mismo no son lo mejor de este vehículo. Por una parte encontramos una boca de carga no demasiado amplia así como un maletero en el que para aprovechar su profundidad debemos "meternos" bajo el habitáculo. Sin embargo, es el sistema de apertura lo más criticable. Su simplicidad absoluta obliga a perder una parte de la capacidad de carga. Es cierto que la bisagra queda oculta y que lamentablemente existen automóviles de prestigio con sistemas similares, pero también sucede que existen coches de marcas generalistas con aperturas mucho más elaboradas. Aunque bajo el suelo del maletero parece existir suficiente hueco para una rueda de repuesto de tipo normal, Subaru ofrece en el Legacy una de emergencia.

Frente al conductor se ubica con claridad toda la información necesaria. Los materiales sugieren calidad, aunque es el tacto de todos los mandos el que nos lleva a pensar que la realización de este automóvil se sitúa un paso por encima de la mayoría de los vehículos de marcas generalistas. En este caso la sensación es muy superior también a la de su hermano Impreza que, independientemente de su calidad real, cuenta con una calidad percibida de los materiales muy inferior.

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Pero si el primer motivo de compra de un nuevo automóvil es la estética, la carrocería del Legacy no es de las que más llame la atención. No se trata de un automóvil feo según los canones habituales que se estilan actualmente en automoción, pero tampoco hace girar las cabezas, pasando totalmente desapercibido en prácticamente cualquier circunstancia. El único elemento relativamente transgresor es la toma de aire delantera. Lamentablemente, este rasgo será probablemente insuficiente para los más fanáticos del motor y estará de más para los más sobrios.

Las características de bajo centro de gravedad, tracción total o suspensiones elaboradas afectan directamente al modo en que responde el Legacy en carretera. Pocos automóviles son capaces de aportar al mismo tiempo tanto confort de marcha con una estabilidad tan elevada. Sean cuales sean las circunstancias climáticas y el tipo de carretera por el que circulemos, un Subaru Legacy estará siempre entre los automóviles más eficaces y también entre los más confortables.

El motor viene a poner la guinda a este magnífico cóctel. Con un funcionamiento muy suave y bajo nivel sonoro, el bóxer de cuatro cilindros no impresiona por su potencia. Es más, los 150 CV que anuncia pueden parecer pocos comparados con alguna realización de la competencia. No obstante, la fuerza que aporta la mecánica a cualquier régimen es elevada y lineal, sin saltos, mientras que la disposición de los cilindros permite ofrecer una suavidad de marcha muy elevada.

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Todo lo anterior configura, como puede verse, un automóvil muy diferente de la oferta general. Dado que sus mayores defectos están visibles (una estética quizás algo sosa) es habitual que este coche termine cayendo en manos de verdaderos entendidos. Personas que son capaces de ver más allá de la forma y que saben apreciar la calidad de las cosas bien hechas. Tracción total, bajo centro de gravedad, buena respuesta mecánica, excelente confort de marcha, fácil conducción y posibilidades deportivas a pesar de ser un diésel, convierten al Legacy de gasóleo en un vehículo único.

Aquí os dejamos una prueba en vídeo de este automóvil:

 

 

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Publicado el: 30/05/2008
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