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Prueba Volkswagen T-Roc Cabrio 1.5 TSI: exclusivo

Por John Rivas

 ¿Cómo es el Volkswagen T-Roc Cabrio?

Volkswagen T-Roc Cabrio, foto delantera
 
Si tenemos que definir al nuevo Volkswagen T-Roc Cabrio con una sola palabra sería la de exclusivo. Y lo es porque en nuestro mercado no hay un vehículo de estas características que combine el exitoso formato SUV con un techo practicable. Había uno, el Land Rover Evoque Convertible, mucho más caro, pero actualmente no se fabrica. Por lo tanto, nuestro protagonista queda solo ante el peligro como única opción, algo muy goloso para los que quieren distinguirse del resto de los usuarios. No es la primera vez que la marca alemana pone en escena ‘algo’ así. Ya en 1990 lanzó el Biagini Passo con esta misma combinación todocamino-cabrio.
 
Como es lógico, este modelo toma como base el T-Roc, con el que comparte la exitosa plataforma MQB, además de motores, cajas de cambio, tecnologías… La diferencia estriba en que en este caso el techo es de lona, ideal para disfrutar de la climatología más benigna. También se reduce el aforo hasta las cuatro plazas y ve reducida la capacidad del maletero considerablemente. Es el peaje que hay que pagar por un vehículo caprichoso, donde el sentido práctico cede un tanto ante el aspecto pasional.
 

Medidas del Volkswagen T-Roc Cabrio

Volkswagen T-Roc Cabrio, foto lateral
 
El Volkswagen T-Roc Cabrio mide 4,27 metros de longitud, 1,81 de ancho y 1,52 de alto. La distancia entre ejes se estira hasta los 2,63 metros. Con respecto al T-Roc crece casi cuatro centímetros de largo, es cinco más bajo y la batalla se incrementa en otros cuatro. Los voladizos son cortos para aportar dinamismo, aspecto al que contribuye la carrocería con tres puertas. El peso se incrementa, como es lógico. La capota de lona y su mecanismo eléctrico pesan 53 kilos, aunque en la báscula la diferencia ronda los 200 kilos debido a los refuerzos de la carrocería y a soluciones específicas que porta el nuevo modelo.
 

Capota de lona del Volkswagen T-Roc Cabrio

 
Volkswagen T-Roc Cabrio, foto capota del lona
Como es habitual, y con alguna excepción como el desaparecido Eos, Volkswagen recurre a una capota de lona en el techo, una solución más genuina y ligera. Es de alta calidad, aísla el interior con efectividad, aunque lógicamente los decibelios provenientes del exterior se hacen más evidentes que un techo duro convencional. Su mecanismo es completamente eléctrico. Basta con accionar un mando y en apenas 9 segundos se pliega en una perfecta coreografía. Para cerrarse necesita 11 segundos. Esto permite que en un semáforo en rojo o en cualquier retención se pueda realizar la operación. Y si no da tiempo, da igual, porque se puede accionar en marcha, siempre que no se superen los 30 km/h. Si los superamos, la operación se detiene. Y sí, afirmativo, hay vehículos con techos más grandes y pesados que permiten realizar esta función hasta los 50 km/h. Detrás de los reposacabezas traseros hay unos arcos de seguridad camuflados que emergen en décimas de segundos, gracias a un mecanismo pirotécnico, cuando se detecta el vuelco del vehículo.
 
 

Interior y maletero del VW T-Roc Cabrio

Volkswagen T-Roc Cabrio, foto salpicadero
Como ya hemos señalado, el interior contempla cuatro plazas. Las delanteras resultan confortables y la presentación es la misma que la del T-Roc, salvo por los mandos específicos de la capota y el que acciona las cuatro ventanillas eléctricas a la vez. Esas funciones se pueden hacer también desde el mando a distancia. La guantera principal se cierra con llave para asegurar lo que hay dentro si estacionamos sin techo. Tiene calidad y buenos ajustes, pero como ocurre con la versión cerrada, los plásticos son duros y eso resta algo de ‘glamour’. Está más en la línea de un Polo que de un Golf en este sentido. Contempla un cuadro de mandos Digital Cockpit configurable en opción y la pantalla táctil del salpicadero es del mismo tamaño y tiene las mismas funciones y servicios que la que ofrece el T-Roc.
 
Volkswagen T-Roc Cabrio, foto asientos traseros
 
Detrás el espacio es amplio, tanto para las piernas como en cotas de anchura y altura. El acceso a esas plazas no es cómodo cuando la capota está montada. Cuando no lo está se pliega detrás de las plazas traseras, sin interferir en la capacidad del maletero, que siempre dispone de 280 litros (455 en el T-Roc). La boca de carga, como suele ser habitual en este tipo de vehículos, no es muy grande y eso dificulta introducir objetos voluminosos. Aún así podemos hacerlo porque el respaldo trasero se abate por partes para incrementar el volumen. Bajo el piso se ubica un práctico cortavientos desmontable. Si no utilizamos las plazas traseras se puede montar para evitar remolinos de viento en el interior al circular descapotados.
 

Volkswagen T-Roc Cabrio, foto maletero

Motores del VW T-Roc Cabrio

Este exclusivo modelo sólo contempla dos variantes de gasolina. La de acceso es un bloque tricilíndrico 1.0 TSI de 115 CV, y un paso por encima se sitúa un 1.5 TSI, ya de cuatro cilindros, que eroga 150 CV entre 5.000 y 6.000 rpm y 250 Nm de par máximo entre 1.500 y 3.500 vueltas. El cambio en esta versión más potente que nos ocupa es manual de seis relaciones o automático DSG7. En todos los casos la tracción es siempre delantera.
 
Volkswagen T-Roc Cabrio, foto trasera
 
El propulsor de 150 CV ofrece un rendimiento acorde con su potencial. La sonoridad es más evidente en el interior que en el T-Roc y las prestaciones son algo peores debido a su mayor peso. En cualquier caso recupera bien, sube de vueltas con cierta alegría y el cambio manual de seis relaciones es agradable y está bien escalonado. Firma una velocidad máxima de 205 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 9,5 segundos según nuestras mediciones. Necesita 31,1 segundos para recorrer el primer kilómetro desde parado, alcanzando ya los 168 km/h en esa distancia. 
 
Más datos. Las recuperaciones quizás sean más aclaratorias y prácticas. Si necesitamos realizar un adelantamiento en carretera y pasar de 70 a 110 km/h en cuarta velocidad, consumirá 7,9 segundos y necesitará 198 metros de pista libre. No bate récords, pero son unos números más que aceptables. Si lo hacemos en quinta velocidad, las cifras serían 9,6 y 239, respectivamente. En sexta es totalmente desaconsejable por ‘principios’, pero lo haría en 12,6 segundos y 313 metros. El largo desarrollo de la sexta relación reduce el consumo y nos permite superar algunas pendientes con solvencia, pero para maniobras de adelantamiento hay que reducir, por primero de autoescuela y por seguridad. Vayamos con los frenos. Porta cuatro discos, ventilados los delanteros, y las distancias registradas han sido realmente buenas. De hecho es capaz de detenerse por completo desde los 100 km/h en 37,8 metros, una cifra de mucho mérito.
 
Volkswagen T-Roc Cabrio, foto delantera
 
La dinámica del T-Roc es sólida y estable. Delante apuesta por un esquema McPherson y detrás por un paralelogramo deformable. La dirección es comunicativa (2,7 vueltas entre topes) y resulta ágil en tramos sinuosos. La suspensión no es superconforable en el día a día porque su tarado es más bien firme, aunque no llega al extremo del acabado R-Line, de corte más deportivo. Si nos gastamos 1.050 euros en la carta de opciones, el paquete Hola Tecnología nos ofrece los perfiles de conducción ECO, Normal, Sport y una función Individual para variar ligeramente la personalidad del vehículo. La altura libre al suelo es de 15,6 centímetros. No es mucho, por lo tanto, y pese a su aspecto, el asfalto es su hábitat natural. Fuera de lo ‘negro’, sólo pistas de tierra sencillas, como un turismo convencional... 
 

¿Qué etiqueta DGT tiene el VW T-Roc Cabrio?

En una conducción eficiente y aprovechado la navegación a vela (apaga el motor unos instantes si somos cuidadosos con el acelerador), podemos registrar un consumo medio de 7,1 litros cada 100 kilómetros (homologa 6,6 en ciclos WLTP), aunque si nos da por correr pueden aparecer los dos dígitos sin pestañear. La etiqueta medioambiental de la DGT es la C.
 
Volkswagen T-Roc Cabrio, foto lateral
 
Si vamos sin techo, a velocidades de hasta 100 km/h podemos afrontar una conversación o escuchar música en el interior sin esfuerzo. El aire no molesta a no ser que midamos lo que un pívot de baloncesto, y los remolinos desaparecen si llevamos el cortavientos y las cuatro ventanillas elevadas. Si no es el caso no molesta a velocidad de paseo, pero en autopista no es la mejor opción (ni la más lógica). En T-Roc Cabrio no lleva funciones como un sistema de calefacción que dirige aire caliente desde el reposacabezas a la altura del cuello (solución empleada en algunos cabriolet) y que nos permite circular sin techo incluso cuando las condiciones climatológicas no son ‘ideales’. Sí que contempla calefacción en los asientos delanteros.
 

Seguridad del Volkswagen T-Roc Cabrio

Y ya que estamos en su dotación, señalar que el acabado Style que nos ocupa contempla de serie elementos como el asistente de frenada de emergencia Front Assist, alerta de cambio de carril Lane Assist, detector de fatiga, sensores de luces y lluvia, control de crucero adaptativo y limitador de velocidad, climatizador bizona, sistema de control del aire en los neumáticos, freno de estacionamiento eléctrico, llantas de aleación de 17 pulgadas y unos faros ¡halógenos!, algo que ya no pega nada en un vehículo recién llegado. Por 1.155 euros se pueden montar unos Full LED. También habrá que pagar por detalles como el control del ángulo muerto, el asistente de reconocimiento de señales de tráfico o de aparcamiento asistido.
 
Volkswagen T-Roc Cabrio, foto pantalla táctil
 

Opinión, precio y rivales del VW T-Roc Cabrio

Volkswagen T-Roc Cabrio, foto trasera
 
Como ya hemos comentado al principio, el T-Roc Cabrio no tiene rivales porque no hay opciones actualmente que combinen el formato SUV con una carrocería tres puertas cabrio. La exclusividad es una de sus virtudes. Se trata de un vehículo para degustarlo por la polivalencia que nos brinda su capota de lona eléctrica. Disfrutar del buen tiempo al aire libre no está al alcance de cualquiera y el precio, sin ser un regalo, se sitúa en los 34.845 euros (36.135 si optamos por la caja DSG). Placentero para ir de paseo, no defrauda tampoco en una conducción más prestacional y dinámica gracias al propulsor 1.5 TSI de 150 CV. Perdemos una plaza y capacidad del maletero respecto al T-Roc, pero lo disfrutaremos con más intensidad y nos mirarán bastante más...
 
Autor:
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