Jueves - 18.Julio.2019

Prueba Volkswagen Amarok Highline 2.0 TDI 180 CV 4Motion

Por Carlos Antón Adán
 
 
Pese a que en nuestro país los pick up no han tenido históricamente mucha popularidad, en otras partes del globo, como Asia o el continente americano, son uno de los vehículos más demandados. Aquí, en el viejo continente, se han relacionado siempre con vehículos para un uso profesional, ya sea en el campo, en la construcción, o en sectores complementarios a estos. No obstante, en los últimos tiempos también están ganando adeptos entre los particulares.
 
El aumento en el confort de estos vehículos, unido a su creciente eficiencia y al auge de los SUV que ha hecho que los todoterreno puros prácticamente hayan desaparecido del mercado, hacen que aquellos particulares que busquen un vehículo con unas buenas capacidades fuera de carretera se vean atraídos por este segmento.
 
 
Volkswagen no ha sido un fabricante con tradición en la producción de estos vehículos. Es más, sí pensamos en Pick Up se nos vienen a la cabeza marcas como Ford, Toyota, Nissan o Mitsubishi. Sin embargo, la apuesta de Volkswagen es muy fuerte, y no podemos obviarla, por ello en MotorGiga Vehículos Industriales nos hemos puesto a los mandos del Volkswagen Amarok.
 
Concretamente pusimos a prueba una unidad alta de gama, con cabina doble y que recibe la denominación comercial de Volkswagen Amarok Highline 2.0 TDI 180 CV 4Motion BlueMotion, relacionada obligatoriamente con un cambio automático de 8 velocidades al contar con la tracción total permanente.
 
Una vez conocido al protagonista de esta prueba, pasemos a analizarlo con mayor profundidad.
 

Un diseño sólido, con carácter.

 
Con unas dimensiones de 5,25 metros de largo, 1,95 m. de ancho y 1,83 m. de alto, el Volkswagen Amarok ofrece una sólida imagen quenos evoca a un todoterreno puro, de los de toda la vida, con elementos que nos recuerdan ligeramente al SUV Toureg, como podría ser especialmente su frontal, aunque en este caso tengamos una marcada altura respecto al suelo.
 
Esta diferencia nos proporciona un buen ángulo de entrada, de 28º grados; algo más de cuidado deberemos de tener con la parte central y trasera, siendoel ángulo ventral de 23º, y el de salida de 23,6º.
 
En su diseño distinguimos claramente, como en todo pick up, dos zonas. La primera, la de la cabina, en este caso doble, dará cabida hasta a 5 personasgracias a sus generosas dimensiones; mientras que la segunda, la zona de carga ofrece un volumen de 2,52 m2 y que en el caso de la unidad de pruebas se encuentra cerrada por una tapa de aluminio que pertenece al catálogo de accesorios originales de la marca.
 
 
Esta tapa nos dará la posibilidad de dejar pertenencias dentro de la caja al tener un cierre propio. Eso si, habremos de cerciorarnos que el tiempo va a ser bueno ya que no es un cubículo estanco y es probable que sí llueve acabe mojado lo que hemos depositado. Pero no hay que negar que se trata de una solución muy práctica, y bastante más económica que un cerramiento más avanzado.
 
Rematan su atractiva estética elementos en cromo, como son las estriberas laterales, elemento que nos puede lastrar ligeramente a la hora de una conducción intensiva offroad al reducir ligeramente las cotas, o el paragolpes trasero. Ambos detalles crean un atractivo contraste con el negro de la carrocería, convirtiéndose en el broche perfecto para su imagen.
 

Amplío interior, pensado para un uso intenso, y con buenos ajustes.

 

En el interior de la cabina encontramos 5 plazas. Todas ellas disponen de tapicería de cuero color tabaco, y de unas dimensiones más o menos confortables, incluso la plaza central trasera, mucho más amplía que en la gran mayoría de los SUV más vendidos en estos momentos. En esa misma banqueta trasera descubriremos que dos de las tres plazas traseras disponen de unos buenos anclajes Isofix.
 
No esperes encontrar materiales más nobles que el cuero, ya que no estamos ante un vehículo de lujo. Se trata de un vehículo diseñado para el campo, para resistir un buen trote, y la verdad es que Volkswagen lo ha conseguido.
 
 
No localizamos ni un mal ajuste en su salpicadero, de plástico algo duro, ni en los paneles de las puertas. Esa sensación de buenos ajustes se nota especialmente al circular fuera de carretera, no percibiendo ningún “grillo” de esos que resultan especialmente molestos.
 
La suspensión trasera, de ballestas, puede hacer que los pasajeros no alcancen una total comodidad si la vía se encuentra especialmente bacheada, pero nada que no hayamos percibido en otros modelos equivalentes con este tipo de suspensión en el eje trasero.
 

La tecnología nos facilita la vida

 
Aunque el Volkswagen Amarok Highline no destaca especialmente por su gran número de elementos tecnológicos, algo que estamos seguros que mejorará con su esperada renovación, tampoco se echa nada en falta que nos sea absoluta y totalmente necesario, y si agradecemos algunos de los elementos de los que ya dispone.
 
Para empezar, y aunque parezca una tontería, su sistema de ayuda al aparcamiento (delantero y trasero con cámara trasera opcional), nos sacará de más de un aprieto a la hora de maniobrar, especialmente en entornos urbanos y garajes, dónde su longitud y su anchura no nos ponen las cosas fáciles. Sin embargo, gracias a este sencillo sistema podremos salir airosos de cualquier maniobra.
 
 
A la hora de conducir fuera de carretera, gracias al impecable funcionamiento del cambio automático y de la tracción total permanente, no necesitaremos mucha más ayuda. Aún con ello, si las cosas se ponen más serias, disponemos del modo offroad, que modifica ciertos parámetros del ABS y de otros sistemas de seguridad, para facilitarnos el manejo en zonas especialmente embarradas. De igual manera dispone de control de descensos, pero no de reductora, aunque tampoco se echa de menos.
 
Quizá el punto en el que se haya quedado más anticuado es en el del infotianment. El Amarok Highline dispone de serie del sistema multimedia RNS 315, que incluye una navegación algo básica, y conexión con dispositivos externos mediante una entrada Aux. No dispone de puertos USB, aunque si que incluye un lector de tarjetas SD.  Tendremos opcionalmente un sistema más potente, aunque para ello hay que desembolsar cerca de 2.500€.
 

Al volante

 
Llega la hora de girar la llave de contacto y engranar D. Lo hacemos y aceleramos, notando todo el empuje del motor 2.0 TDI biturbo que rinde 180 CV de potencia y 400 NM de par máximo, mientras el cambio automático sube de marchas con agilidad, más aún si hemos situado la palanca en posición S.
 
En vías rápidas no resulta para nada un vehículo patoso, es más, da sensación de agilidad. A pesar de tener una masa que supera ligeramente las 2,1 toneladasdeclara una aceleración de 0 a 100 km./h en 10,9 segundos, fijando su velocidad punta casi en 180 km./h, cifras que mejoran las alcanzadas por algunos de los pocos todoterreno puro que quedan en el mercado.
 
En ciudad, siendo este el terreno menos favorable, cumple con lo requerido, en buena parte gracias a las ayudas al aparcamiento que ya mencionábamos. Al maniobrar en espacios reducidos habremos de tener siempre en cuenta sus dimensiones, ysu radio de giro, de 13 metros, lo que nos obligará a acometer alguna maniobra más.
 
 
Fuera del asfalto es muy cumplidor, a pesar de no contar con reductora, elemento que antes de comenzar la prueba creíamos que íbamos a notar en falta. Como ya os adelantábamos anteriormente, no la echamos de menos en nuestro recorrido offroad. Desconocemos si en situaciones más extremas que con las que lidiamos, en las que básicamente nos encontramos con una buena cantidad de barro, se llegaría a necesitar.
 
A la hora de valorar el consumo no vamos a decir que consume poco, porque en términos absolutos no lo hace. En cambio si lo comparamos con otros vehículos equivalentes si que podríamos decir que es medianamente ahorrador, y de que manera. Durante la semana de pruebas, haciendo un uso en el que mezclamos carretera, ciudad y algo de conducción fuera de asfalto, el Amarok realizó un consumo del entorno de los 8,6-8,7 litros, una cifra que rebaja en un litro el consumo obtenido por nosotros mismos en la Toyota Hilux doble cabina de 144 CV.
 

En conclusión

 
El Volkswagen Amarok Highline 2.0 TDI 180 CV 4Motion BlueMotion, pese a flaquear en pequeños detalles, ha demostrado que los alemanes también pueden ofrecer hoy en día un pick up apto tanto para un uso profesional, como de ocio, y que sea muy cumplidor en la práctica totalidad de escenarios.
 

Sin embargo hay un detalle por el que pudiera perder puntos en favor de algunos de sus rivales nipones o americanos. No es otro que su precio, que para la versión probada se sitúa cerca de 42.000€ para un cliente particular. Aunque a cambio se llevaránuno de los pick up más exclusivos en la actualidad, e infinitamente más único que cualquier SUV Premium de última hornada. 

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