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Citroen C3 Picasso HDI 110 CV Exclusive

Potencia de sobra


El C3 Picasso es un monovolumen atípico por cuanto a su estética, ofreciendo una silueta muy vertical y un claro predominio de zona acristalada. El nombre del pintor español es el distintivo de los monovolúmenes más pequeños de Citroen, mientras que el apellido Exclusive hace referencia a la versión más equipada de la gama.

El Citroen C3 Picasso de nuestra prueba contaba con dicho Acabado y la mecánica diésel de 1,6 litros y 110 CV de potencia. Al subirnos a él, las expectativas generadas por su carrocería nos hacen pensar en un automóvil urbano, cómodo y con un mayor énfasis en el confort que en las prestaciones situaciones que, matizadas, se corroboran en la práctica. El arranque se realiza mediante llave tradicional. La mecánica, al ponerse en marcha, ofrece pocas vibraciones y baja sonoridad, valores positivos ambos que estarán presentes durante toda la prueba.

Como buen monovolumen, sus virtudes más apreciables se ubican en el interior. En el puesto de conducción, la altura interior y las diferentes posibilidades de configuración ofrecen acomodo a conductores de casi cualquier talla, aunque hemos de decir que el recorrido del volante en regulación vertical no es demasiado satisfactorio, con pocas posibilidades de reglaje en altura y quedando demasiado horizontal en su posición más elevada.

La verticalidad en las líneas del C3 Picasso están sin duda pensadas para ofrecer un excelente espacio interior. No obstante, y dado que los milagros no existen, el Modelo es relativamente sensible al viento lateral, por lo que deberemos estar más atentos al volante de lo habitual tanto al circular por zonas de viento como al adelantar a vehículos de gran tonelaje.

Las últimas creaciones de Citroen han mejorado mucho en cuanto a calidad percibida, característica que comparte el Modelo que nos ocupa. La instrumentación está centrada en la parte frontal, contando con un velocímetro de pantalla de cristal que aprovecha la luz natural para ofrecer una excelente visibilidad de la información. En el equipamiento no falta detalle, y en él se incluyen el control de estabilidad o la ayuda al aparcamiento. También hay inserciones en madera, acabados metálicos y todo tipo de huecos distribuidos por el habitáculo. El volante cuenta incluso con un Acabado en cuero cosido.

Las sorpresas favorables continúan detrás, con excelente espacio en altura y longitudinal pero con una banqueta algo corta, característica esta que también está presente en los asientos delanteros. Los asientos se desplazan longitudinalmente en secciones asimétricas, contando también con variación de verticalidad en los respaldos y la posibilidad de abatir éstos para obtener una zona de carga realmente amplia.

De una manera rápida y sencilla, el C3 Picasso transforma su interior para ofrecer una buena cantidad de cuidados detalles. Así, una pequeña tapa situada en la parte posterior de los asientos traseros permite salvar el hueco generado entre asientos y maletero. Para mantener dicha tapa sujeta se ha recurrido a la ayuda de imanes.


Sobre terrenos rotos, las suspensiones filtran absolutamente todo, pues están mucho más enfocadas al confort que a la estabilidad. Tanto es así que llega a existir cabeceo longitudinal del conjunto, dándole la sensación al conductor de estar conduciendo una pequeña furgoneta. Afortunadamente, el control de estabilidad forma parte del equipamiento de serie en este Acabado, aunque existen versiones en las que se requiere realizar un desembolso extra para contar con su ayuda. Desde aquí recomendamos que sea siempre incorporado independientemente de su precio, pues sin él y al realizar maniobras bruscas es fácil que el C3 Picasso pierda la compostura.

La transmisión, dotada de sólo cinco velocidades, permite inserciones suaves, aunque debemos realizar bien los movimientos para evitar quedarnos a medias con el consiguiente rascado de los piñones. Con los 110 CV de su mecánica sorprende la excelente capacidad prestacional del conjunto. Basta con pisar un poco el acelerador para encontrar una respuesta rápida y decidida por parte del motor a pesar de no contar con la ayuda de una transmisión de seis relaciones aunque, en vista de los resultados, ni falta que le hace.

En el C3 Picasso también podemos contar con un amplísimo techo acristalado que aporta más luz interior aunque no puede abrirse. Eso sí, sentados en el interior del C3 Picasso disfrutar del paisaje exterior es tan sencillo que resulta casi obligado. Sin duda, nuestro pequeño protagonista es un genio en el arte del espacio interior.

El C3 Picasso nos ha parecido un Modelo de suspensiones excesivamente blandas para su capacidad prestacional. Es cierto que está mucho más enfocado a la circulación urbana que a la circulación por carreteras viradas, pero con las prestaciones que consigue este vehículo debería estar más sujeto a la carretera, y esto es válido también a la hora de enjuiciar el tren posterior. Sin embargo, el resultado general es bueno para los usuarios que utilicen el C3 Picasso para trayectos cortos como llevar a los niños al colegio o realizar pequeñas excursiones familiares, pues en él encontrarán que la habitabilidad, la fuerza de la mecánica y la suavidad de las suspensiones hacen más llevadera la conducción diaria.


 

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Publicado el: 27/01/2010
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