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Prueba Mercedes E 220 d Estate

Por Gregorio Arroyo
 

 

Es hora de ponernos en marcha y lo hacemos con la versión E 220 d Estate. Bajo el capó monta un propulsor de dos litros, de desarrollo completamente nuevo, que eroga 194 caballos de potencia a 3.800 rpm y ofrece un par máximo de 400 Nm disponibles entre 1.600 y 2.800 vueltas. Lo primero que llama la atención al arrancar es su magnífica insonorización, ya que medimos apenas 43,1 decibelios al ralentí, una cifra destacada.
 
Nuestro protagonista recurre a una transmisión automática con convertidor de par 9G-Tronic para gestionar los 194 CV que se dirigen exclusivamente a las ruedas traseras. Cuenta con unas levas situadas en el volante y una palanca selectora ubicada en la columna de la dirección.
 
 
foto delantera mercedes Clase E Estate
 
Por su parte, el sofisticado chasis recurre a un eje delantero de cuatro brazos y detrás apuesta por un multibrazo de cinco que se apoya en unos muelles neumáticos que forman parte del equipo de serie. No hay que confundir estos elementos con la suspensión neumática Air Body Control que no porta nuestra unidad.
 
En ciudad se desenvuelve con soltura, pese a sus 4,93 metros de longitud, debido a que gira en solo 11,6 metros de diámetro. Eso sí, su tamaño en ocasiones es un problema en algunas plazas de aparcamientos públicos que nos obligan a dejar una parte del coche fuera de los límites. El sistema de aparcamiento autónomo funciona a la perfección y nos facilita mucho las cosas en el día a día en la gran urbe si esa maniobra no está entre nuestras virtudes. El asistente de parada y arranque automático del motor Start/Stop, de serie en toda la gama, sofoca en parte su sed, aunque en tráfico urbano es complicado bajar de los 6,5 litros.
 
Seguimos con nuestra prueba por carretera y autopista, escenarios preferidos por nuestro protagonista. En la dotación de serie disfrutamos del sistema de amortiguación selectivo Agility Control, y ya en opción hacemos lo propio con el Dynamic Select. Este último permite al conductor elegir entre varios modos de uso, Eco, Confort, Sport y Sport+, variando parámetros del motor, del cambio, de la dirección o de la suspensión. En Sport+ la respuesta de todos esos elementos es más rápida y directa, mientras que en Eco todo resulta más pausado y tranquilo. Incluso el acelerador muestra cierta resistencia al pisarlo y contempla la función de navegación a vela, que desconecta el propulsor cuando la carga del motor lo permite. En carretera hemos medido un consumo medio de 4,6 litros, mientras que en autopista, a 120 km/h de velocidad constante, la cifra registrada es de 6,8 litros. Por cierto, en este escenario el Head-up Display en color nos informa, entre otras cosas, tanto del límite de velocidad de la vía como el que nos encontraremos si decidimos abandonar por algunas de sus salidas o vías de servicio. 
 
 
 foto trasera mercedes Clase E Estate
 
Por último acudimos a nuestro circuito de pruebas, cerrado al tráfico, para exprimir al máximo el comportamiento dinámico del E 200 d Estate y sus prestaciones. El rendimiento del motor mueve con soltura un conjunto que como mínimo arroja 1.780 kilos en la báscula. Desde apenas 1.400 rpm ya empuja con fuerza y sube hasta las 4.700 rpm, momento en el que cambia de marcha. Si apostamos por la configuración Sport+ la dirección se muestra directa (2,3 vueltas de volante entre topes), los amortiguadores controlan con mayor efectividad los balanceos de la carrocería y la electrónica baja la guardia, hasta el punto de que nos permite deslizar la zaga y realizar contravolante en la dirección. Un talante deportivo que no esperábamos en un vehículo de corte familiar... y diésel.
 
El cambio 9G-Tronic es rápido y refinado en su funcionamiento, pero lo que menos nos gusta es la ubicación de la palanca del control de velocidad de crucero Tempomat, por encima de la palanca de la intermitencia, motivo por el que en ocasiones lleva a confundirlas. Además molesta por su proximidad con la leva que reduce marchas (las levas son solidarias con el movimiento del volante).
 
Hablemos ahora de números. Su velocidad máxima es de 235 km/h y hemos registrado una aceleración de 0 a 100 km/h en 7,9 segundos. Son dos décimas más que la oficial y que achacamos a las gigantescas llantas de aleación AMG de 20 pulgadas, con neumáticos 245/35 ZR20 delante y 275/30 ZR20 detrás, que monta nuestra unidad, otro capricho que cuesta 3.061 euros con el acabado AMG Line. El kilómetro desde parado lo completa en 29,1 segundos. Si queremos realizar un adelantamiento también lo haremos con solvencia. Basta con pisar el acelerador con fuerza y comenzarán a bajar relaciones del cambio gracias a la función kick-down. Así pasar de 80 a 120 km/h se traduce en 5,8 segundos y en una pista libre por el carril izquierdo de 162 metros. No está nada mal para un familiar diésel de 194 CV. Y si analizamos los frenos, tampoco defraudan precisamente. Si efectuamos una frenada de emergencia desde 120 km/h el vehículo se detendrá en 51,9 metros y 3,2 segundos, unos números de notable alto. En este caso sus generosos 'zapatos' juegan a su favor.
 
 
 foto salpicadero mercedes Clase E Estate
 
Y para concluir analizaremos el equipamiento, aunque en este sentido es tan amplio y variado que trataremos de destacar lo mas importante para no aburrir. De serie disfrutaremos de elementos como los faros Led High Performance, un control de presión de los neumáticos, el climatizador bizona, un sistema de llamada de emergencia automática, el asistente de fatiga Attention assist, un freno de estacionamiento eléctrico, el equipo de sonido Audio 20, el sistema de protección preventiva de ocupantes PRE-SAFE, una alerta de mantenimiento de carril, un asistente de frenada autónomo, llantas de aleación de 18 pulgadas...
 
En la carta de opciones podremos aumentar la dotación a nivel de seguridad, confort o conectividad. No queremos dejar de destacar dos elementos que no contemplaba nuestra unidad, pero sumamente avanzads. Se trata de un aparcamiento asistido desde fuera del vehículo, realizando las maniobras desde una aplicación de nuestro smartphone. La segunda es el denominado Drive Pilot, el paso anterior a lo que se entiende por conducción autónoma.
 
Si se activa y se gestiona una velocidad, ya podemos descansar porque el vehículo mantiene la distancia con el automóvil que llevamos delante, gestiona la velocidad por sí mismo en función de los límites de cada momento,  traza las curvas de la autopista él solito tras reconocer las líneas del asfalto (también detecta el entorno) y si activamos la palanca del intermitente dos segundos cambia de carril si las circunstancias del tráfico lo permiten. Funciona hasta los 210 km/h sin necesidad de actuar sobre el volante o los pedales. No lo llevaba nuestra unidad, pero lo probamos en la presentación internacional de este modelo y por eso queríamos destacarlo.
 
El precio del Mercedes E 220 d Estate es de 53.350 euros y está exento de tributar en el impuesto de matriculación gracias a soluciones como el AdBlue.
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Publicado el: 03/01/2017
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