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Mercedes Benz GLK 320 CDI

Una estrella brillante

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Esperado desde hace tiempo, en abril del 2008 hizo su aparición el GLK de Mercedes Benz. Sus poco más de 4,5 metros de largo lo sitúan como rival directo de modelos como el Audi Q5, el BMW X3 o el Volvo XC60. De líneas cuadradas y tradicionales, el GLK mejora al natural con respecto a las fotografías.

En el interior del GLK nos esperan los habituales mandos de la marca germana. Dependiendo de nuestros gustos, podremos contar con todo tipo de automatismos, incluyendo la regulación automática del volante o de los asientos, llegando en estos últimos a tener incluso regulación del reposacabezas en altura.

Entre los asientos delanteros un mando giratorio de fácil e intuitivo uso, nos permite buscar entre los diferentes sistemas de entretenimiento y navegación disponibles. También existe una botonera en el centro de la consola central, aunque su uso manual requiere desviar la vista de la carretera.

(Vídeo con análisis de los interiores)

Como sistemas de ayuda a la conducción, además de los casi obligados control de tracción o estabilidad, contamos con control de subidas y descensos, mientras que el cambio automático es el tradicional de Mercedes, permitiendo aumentar marchas manualmente hacia la derecha y reducir con movimientos a la izquierda. Al insertar marcha atrás se pone en funcionamiento, si el vehículo la incorpora, la cámara trasera.

También podemos cambiar manualmente con las levas en el volante, la derecha para subir marchas y la izquierda para reducir marchas. Se mueven con el volante y su funcionamiento es muy bueno. Además, desde el volante se pueden manejar diferentes sistemas de información, teléfono y audio.

En la parte trasera el espacio para las piernas es justo para adultos, aunque si no se sobrepasa el metro ochenta resulta suficiente. Como es habitual, su configuración es buena para dos ocupantes.

El maletero, que puede disponer de apertura y cierre remotos desde el puesto del conductor, ofrece curiosas soluciones y buen espacio a costa de tener una rueda hinchable de emergencia. Para cerrarlo también dispone de un sistema automatizado mediante botón. Esta solución, que puede ser buena desde el punto de vista del espacio, limita sin embargo las posibilidades camperas del vehículo.

(Vídeo de la prueba dinámica)

En diésel, la versión más potentes es el V6 de 3,2 litros y 224 CV de potencia. Acoplado siempre a una transmisión automática de siete relaciones, el GLK es uno de esos vehículos que va conquistando a sus conductores con el paso de los kilómetros. Lo hace en carretera gracias a su gran confort de marcha, buenas prestaciones y nada exagerados consumos, y lo corrobora en el campo, donde las contenidas dimensiones y el buen funcionamiento de la transmisión permiten acceder a zonas poco aptas para la mayoría de los vehículos.

Pero donde termina de convencer a los usuarios más pasionales es en pistas rápidas. Allí, la excelente puesta a punto del bastidor, la predisposición de la mecánica y el funcionamiento de los sistemas de ayuda a la conducción permiten que los malos conductores se sientan buenos y los buenos piensen que son expertos. El GLK, sobre todo con esta mecánica, es uno de los automóviles más satisfactorios que hemos probado en los últimos tiempos.

 

 

 

Etiquetas: cdi, mb, mercedes
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Publicado el: 14/04/2009
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