estrellasestrellasestrellasestrellasestrellas

F1 y MotoGP 2010: un solo punto en común...

Babes_3.jpg

Si comparamos las dos actividades, ambas de origen europeo, de mayor prestigio en el ámbito del deporte del motor: MotoGP y F1, encontraremos algunos puntos en común; la verdad es que pocos, pero algunos los hay. MotoGP, que no deja de ser la F1 del mundo de las motos, está mucho más orientada a un público que lo podemos calificar como más “popular”, en el que se mezcla un poco de todo. Al fin y al cabo, aunque con cierta distancia, la Yamaha de Lorenzo o de Rossi, o la Honda de Pedrosa, incluso la Ducati de Stoner, son motos que se pueden, digamos, “comprar” y conducir en su Versión de calle.

La F1, por el contrario, se define como una actividad más carismática, más elitista, más “british”… menos mediterránea. En la F1 la palabra francesa “glamour” define al milímetro lo que es, o lo que se han empeñado que sea, que ésta es otra. Chicas imponentes pero distantes, sugestivas pero elegantes; vamos: lo que la F1 es. Nadie puede comprar algo parecido a un monoplaza de F1; sí que puede adquirir un coche del segmento súper sport con cambio secuencial en el volante como en los F1, pero no un vehículo que se parezca a ellos: un monoplaza para ir por la calle. Ello hace que mientras que MotoGP es una actividad “cercana” a la realidad del público, la F1 sea una actividad de pura “ciencia ficción” para el mismo público.

Babes.jpg

La pregunta es: ¿Qué punto en común coinciden en MotoGP y F1?. Pues solo uno: las chicas, las “girls”, las “babes” que con su presencia –bendita presencia- son la base fundamental del apartado promo – publicidad, que es de lo que se nutren económicamente estas dos actividades de primer nivel.

Mientras los enterados siguen peleándose por el tema de las estrategias de equipo de Ferrari entre Massa y Alonso, o de sí Pedrosa podrá arrebatarle el título a Lorenzo, o de si Rossi se subirá a una Ducati el próximo año (la respuesta es sí) o a un Ferrari de F1 (la respuesta es no, de momento) nos permitimos hoy desvelar en la medida de lo posible cual es el papel – el de las “girls”, las “babes”, vamos: el de los jarrones chinos en ambas competiciones. De entrada solo decir que por imagen y buena dosis de erotismo, las chicas que trabajan en MotoGP ganan de largo, mientras que las que cumplen el mismo cometido en la F1, sin despreciar nada, se han convertido en sugestivas señoritas pero comedidas en su forma de vestir y, por tanto, menos impactantes que las de las motos…

Babes_1.jpg

La “babe”, la “race – girl”, las “chicas del paddock”, fue un invento americano (de los del norte, claro), un invento que solo pretendía que el público que asistía a las carreras, mayoritariamente masculino, y por ello buenos observadores de las curvas femeninas, fijara sus ojos no solo en eso, en las curvas o el pronunciado escote, sino también en la Marca que lucía la “babe” en su vestimenta (siempre cerca del escote o donde la espalda pierde su nombre) y así, mirando y mirando, la Marca en cuestión era inconscientemente observada como sin quererlo por un montón de público; Marca que quedaba subliminalmente memorizada en el subconsciente.

Por ello y pese al puritanismo – casi luterano- de los americanos (los del norte, claro) se fomentó una estrategia de desvestir o, lo que es lo mismo: de vestir poco a las chicas que  se paseaban por el “paddock”, por el “pit lane”, o por la misma parrilla de salida, y que como única ocupación sostenían un paraguas para darle sombra al piloto, una pancarta, o una simple bandera. Todo un éxito, entre otras cosas porque en momentos de poca actividad en la pista las cámaras de televisión las enfocaban como recurso artístico, y el patrocinador que lucían “robaba” así unos segundos de pantalla que, traducido a dinero, representaban un buen montón de dólares en imagen o presencia publicitaria.

La técnica, esta tipología de marketing (como las cheer-leaders) llegó a Europa y como que aquí somos poco “luteranos”, por ejemplo en MotoGP, hoy por hoy,  la cosa está rayando casi casi lo pornográfico… No hay límites establecidos (ni falta que hace que los haya) por ello la presencia de estas señoritas es algo intrínseco en MotoGP y también en F1, aunque las diferencias entre ambos entornos son cada vez más abultadas.

Hay que decir que estas señoritas cobran poco, aunque los presupuestos que se barajan entre las agencias que ofrecen estos servicios a las firmas patrocinadoras son millonarios. Y lo son por lo que hemos indicado antes: porque las cámaras dejan, de vez en cuando, que sus objetivos se detengan y deleiten en esos cuerpos y, gracias a ello, el patrocinador se asegura a través de la televisión que le vean millones de espectadores en todo el mundo; espectadores que más se concentran en el contingente que en el contenido, pero se fijan, ya lo crean que lo hacen (y hacemos, claro).

No, ya sé que no es noticia. Sé también que quizá este artículo no tiene cabida en esta Web especializada en otros asuntos más relevantes, pero alguien tenía que hablar de ellas… ¿O no?


 

Visitas: 2725
Esta web no se hace responsable de los comentarios escritos por los usuarios. El usuario es responsable y titular de las opiniones vertidas. Si encuentra algún contenido erróneo u ofensivo, por favor, comuníquenoslo mediante el formulario de contacto para que podamos subsanarlo.

1 comentarios

Seguro Express
¡Calcula el seguro de tu coche en
tan sólo 30 segundos!
Nuevo buscador de coches