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Audi A5 3.0 TDI

Un diésel con carácter

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De entre todas las versiones disponibles en el A5, la TDI tres litros en su versión Quattro de cambio manual es, a nuestro juicio, la más equilibrada en todos sus aspectos, incluyendo incluso la vertiente deportiva.

Era la edición de 1988 del Salón de Birmingham cuando Audi sacó a la luz su modelo Coupe, un automóvil basado en la carrocería del 90 pero que renunciaba a las dos puertas posteriores para ofrecer una imagen mucho más deportiva. El acierto en el diseño de aquel modelo tuvo su recompensa con una vida comercial de casi una década, estando la versión descapotable a la venta hasta 1997.

En el 98 se presentó el que sería nuevo cupé de la marca, el TT, pero en este caso la base del A3 lo situaba un escalón por debajo en cuanto a capacidad interior y empaque, ofreciendo por el contrario una mayor deportividad. El Audi A5, lanzado en el 2007, fue realmente el continuador de la saga Coupe, pues su base es el A4, modelo de Audi que actualmente milita en el mismo segmento que el antiguo 90.

En el exterior, algunos rasgos estéticos que se vieron por vez primera sobre el A5 han ido posteriormente adaptándose a otros modelos de la marca. Actualmente, por ejemplo, los leds diurnos en las luces delanteras son una constante en los coches de los cuatro aros.

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El A5 dispone de momento de dos motores de gasóleo, el 2.7 V6 TDI con 188 CV y la versión probada, un 3.0 TDI de seis cilindros con 236 CV de potencia. El excelente rendimiento del tres litros diésel es uno de los mayores valores del A5 junto con su tracción Quattro. La combinación de ambos hace del A5 un automóvil increíblemente rápido, increíblemente seguro e increíblemente poco sediento en conducción normal e incluso rápida.

(Vídeo de análisis de interiores)

El acceso se realiza a través de amplias puertas sin marco y dentro nos encontramos con el habitual diseño Audi, con muy buena presencia y elevada sensación de calidad. La llave se inserta a la derecha del volante pero no se gira, sino que se presiona para poder escuchar el ronco sonido de la mecánica. Con reglajes eléctricos y asientos de cuero en nuestra unidad de pruebas, el confort y la sujeción del A5 no serán inconveniente para disfrutar de la conducción.

El volante se encuentra bien ubicado respecto al conductor, mientras que el freno de mano es del tipo eléctrico, bastando un ligero toque para activarlo o desativarlo. Por debajo del freno de mano tenemos botones de acceso directo al navegador, a la información general y a los set up del coche, entre los que se encuentran la suspensión adaptativa si está presente en el equipamiento. En la zona de la derecha, el control del teléfono y de la guía así como los sistemas multimedia y la radio cuentan también con botones propios.

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El mando giratorio central también nos guiará a través de las opciones disponibles en el complejo sistema infotainment del modelo, que será tanto más completo cuanto más hayamos hinchado el apartado el apartado de las opciones. La temperatura cuenta con botones de control exclusivos en la zona media de la consola central, donde basta con utilizar los mandos giratorios para seleccionar la temperatura elegida. Con guarismos de muy fácil lectura, los relojes de velocidad y revoluciones se ubican frente al conductor a ambos lados de una pantalla de información.

Para acceder a las plazas traseras esta unidad del Audi A5 ofrece unos asientos delanteros que, con apretar un botón, se mueven hasta su posición más adelantada. El espacio aportado no es malo, pero el acceso resulta engorroso, el asiento está concebido para dos únicas plazas y el espacio en altura no es demasiado grande

El maletero cuenta con un volumen muy aceptable, aunque la rueda de repuesto es de emergencia y el sistema de apertura del portón muy simple, dejando a un lado efectivas realizaciones anteriores mucho más elaboradas y, a buen seguro, más caras de realizar. Desde el maletero se puede comunicar con la parte posterior del habitáculo con unas prácticas manillas que abaten los asientos posteriores. En las plazas traseras la altura no es elevada, y sólo irán cómodos dos pasajeros que no superen el metro setentaycinco, siendo éste uno de los mayores defectos del cupé de Audi.

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En la versión de cambio manual de seis relaciones, este cupé diésel es un auténtico deportivo en todos los sentidos. Su entrega de potencia no deja indiferente mientras que el confort de marcha es otro de sus grandes atributos. Ciertamente, no permite subir el régimen del motor como si de un gasolina se tratara, pero la capacidad para circular a un ritmo elevadísimo en cualquier circunstancia está siempre presente.

(Vídeo del análisis dinámico)

La transmisión Quattro realiza un reparto de potencia del cuarenta por ciento a las ruedas delanteras y sesenta a las traseras, relación ésta que ha sido también adoptada en las nuevas generaciones del A6. El límite de este automóvil se sitúa muy por encima del umbral de la necesidad y la lógica. El tren delantero se inscribe perfectamente en las curvas y sacar al tren trasero de su trayectoria es una tarea harto complicada salvo que cometamos un claro error de bulto en nuestra conducción. Este tipo de coches de gasóleo es el que hace que los más puristas de la gasolina lleguen a poner en duda sus pasiones más arraigadas.

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Publicado el: 28/10/2008
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