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BMW 640i, análisis de interiores

Todos los detalles del BMW Serie 6 están cuidados al máximo, tanto es así que incluso el habitual BMW en la zona inferior de las puertas está iluminado en rojo para aportar sensación de calidad y deportividad antes incluso de entrar al habitáculo. Sentarse a sus mandos y sentirse algo impresionado por la calidad general y el enorme despliegue de tecnología es casi obligatorio, un sentimiento que continúa cuando, al encender la mecánica mediante el arranque por botón visualizamos un cuadro de instrumentos retroiluminado y con una imagen del modelo en pequeño que sirve para monitorizar cualquier anomalía de los sistemas.
 
 

 
Haciendo un análisis algo más racional observamos que los plásticos tienen un aspecto mucho más satisfactorio que en otras realizaciones actuales de la marca en las que, siendo vehículos bien realizados, el aspecto de los materiales desentona con lo esperado y, sobre todo, al compararlo con otros rivales como, por ejemplo, Audi. Los acabados son excelentes y la imagen general no defrauda. No obstante, serán la tecnología incorporada en los diferentes sistemas de ayuda a la conducción y de infotainment los que probablemente más impacto causarán a los ocupantes. Sobre todo si éstos se sitúan en las plazas delanteras.
 
La pantalla multimedia controlada por el mando central es toda una biblioteca de funciones de infotainment y equipamiento de seguridad activa y seguridad pasiva que podemos encontrar en el BMW Serie 6. Desde aquí veremos el funcionamiento del active drive para las ruedas posteriores direccionales, las luces autoadaptativas propias de BMW, las explicaciones para el arranque sin llave o el head up display o, rizando el rizo, comprobar el mantenimiento del vehículo incluyendo el nivel y estado del aceite. Como ejemplos más llamativos de todos estos sistemas están las múltiples cámaras dispuestas en diferentes ubicaciones y que permiten ofrecer el top view o las cámaras delanteras laterales para tener un campo de visión imposible en otros vehículos.
 
Por otra parte los asientos con regulación eléctrica que incluyen varias posiciones de memoria e, incluso, la posibilidad de ajustar automáticamente la posición del reposacabezas, ofrecen no sólo un acomodo excelente, sino también el agarre esperado en un automóvil con las capacidades dinámicas del BMW 640i. Para manejar con soltura este automóvil el conductor deberá también memorizar con anterioridad los mandos del volante, que incluyen el control de crucero el control por voz, algunos controles del infotainment y las levas de cambio en el volante para el manejo del cambio automático, siendo la leva izquierda para disminuir marchas y la derecha para aumentarlas.
 
Una de las particularidades del BMW es el funcionamiento de sus intermitencias, que al igual que en alguna otra marca, tienen un tacto extraño, apagándose si se vuelven a pulsar de nuevo en vez de pulsando en el mando en sentido contrario. Es difícil de explicar pero resulta algo extraño en su funcionamiento y, al menos a nosotros, no nos convence. El cambio automático también dispone de un manejo diferente, con muy buen funcionamiento general y, si deseamos manejarlo con la palanca, permitiendo el juego de empujar para reducir marchas y tirar del mando para aumentar, que es lo contrario de lo habitual pero el modo más adaptado para una conducción deportiva. En realidad este tipo de manejo es ahora una solución más para la galería que real, pues las levas en el volante son, sin duda alguna, el mejor modo de manejar manualmente el cambio.
 
Los espacios dispuestos entre los asientos siempre son de agradecer, y el hecho de contar con una guantera con llave en esta ubicación demuestra de nuevo que estamos ante un vehículo de alta gama en el que, como es lógico, pueden ponerse objetos de valor que no queremos tener a disposición de cualquiera que monte en nuestro vehículo.
 
En las plazas traseras del BMW Serie 6 encontramos sólo dos plazas que, si bien en principio están bien pensadas, lo cierto es que resultarán pequeñas cuando los ocupantes de las plazas delanteras tengan un tamaño normal. El sentimiento de los ocupantes de la segunda fila es el de estar algo encajonados, teniendo sobre todo falta de espacio en la zona de las rodillas y los pies. Donde no podremos poner muchas pegas es en el maltero, pues el espacio disponible es más que suficiente para llevar las maletas de dos ocupantes o incluso de una familia con dos niños que, al fin y al cabo, son los únicos ocupantes recomendables para viajar en las plazas traseras.
 
 
Etiquetas: análisis, bmw, coupe, cupe, prueba
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Publicado el: 17/12/2011
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