El Hyundai Tucson ha recibido multitud de galardones y reconocimientos en su última generación, pero el gran aval de este modelo es que se ha convertido en uno de los vehículos preferidos por los conductores gracias a un diseño original, a una gama amplia que contempla casi todas las tecnologías del momento o un equilibrio general digno del elogio.
Mucho han cambiado las cosas respecto al modelo anterior. Sigue siendo un SUV del segmento C que ha crecido muy ligeramente en tamaño, pero no pasa precisamente desapercibido.
Mide 4,50 metros de largo, 1,87 de ancho y 1,65 de alto, con una distancia entre ejes de 2,68 metros. Ha decidido 'arriesgar' como pocos en su frontal. Después de los enormes 'riñones' de la última Serie 4 de
BMW, quizás haya sido de lo más comentado. Su generosa parrilla incorpora hasta diez secciones independientes de luz día. Y no se queda ahí la cosa. Su línea combina líneas rectas, curvas y ángulos de una manera que gustarán más o menos, pero que llaman la atención, sin duda.
El segundo punto es tecnológico. La nueva
plataforma permite incrementar su dotación con nuevos asistentes y llega el desembarco de la electrificación. Y no nos referimos a la más humilde, la ligera de 48V que ya presentaba la generación anterior. Nos referimos a la de 'verdad', con un
híbrido enchufable con 265
CV y un híbrido autorrecargable que es el protagonista de nuestra prueba.
Medidas del Hyundai Tucson
Y antes de entrar en materia, un punto de cordura antes de evitar sobresaltos. Nuestra unidad no se priva de nada, con
tracción total,
cambio automático y el acabado superior Style; por eso
la factura alcanza los 49.575 euros (45.975 con descuento). Pero quizás te sirva esta tecnología con tracción delantera, que da opción a unos acabados más modestos que rebajan el precio de salida hasta los
37.825 euros (34.225 con promociones). Una diferencia realmente significativa.
Sistema híbrido del Hyundai Tucson
Es la primera vez que este modelo presume de un híbrido de estas características. Y la comparte con el nuevo Santa Fe y con familiares cercanos, como los
Kia Sportage y Sorento. El
punto de partida es el conocido bloque 1.6 TGDI, que sirve para toda la gama. Cuenta con una eficiente distribución variable de las válvulas y eroga 180 CV. A su lado, más humilde en tamaño y rendimiento, el propulsor eléctrico rinde 44,2 kW (60 CV). Y en función de las necesidades funcionará uno, el otro o los dos a la vez. La
potencia máxima total del sistema es de 230 CV.
Batería del Hyundai Tucson HEV
El motor eléctrico se alimenta con la energía que le llega desde una batería de iones de litio de 1,49 kWh de capacidad. Pesa 55 kilos, se ubica debajo del asiento trasero, trabaja a 270 voltios y se recarga por efecto de la frenada regenerativa o por la acción del propio bloque térmico si es necesario.
Todo ese conglomerado se gestiona por medio de una
transmisión automática de seis relaciones. Y aquí hay un punto que me gusta. A diferencia de muchos de sus rivales, que apuestan por un variador continuo, en este caso se trata de un convertidor de par que, personalmente, considero más agradable, sobre todo cuando salimos fuera de la urbe y actuamos sobres las levas del volante para disfrutar de mayor protagonismo con la función secuencial. El variador es muy refinado en un tipo de conducción sosegada, pero si se incrementa el ritmo eleva los decibelios y aunque se fije una serie de velocidades en su mapa, son totalmente artificiales en muchos casos. Nuestro protagonista renuncia a la tradicional palanca del cambio, que se sustituye por cuatro mandos con tecnología shift-by-wire. La función secuencial queda para las levas del volante.
Consumo del Hyundai Tucson híbrido autorrecargable
Primer punto. ¿El sistema es eficiente? Sí, lo es, pero esperábamos una cifras de consumo más atractivas. Ojo que los 7,5 litros de media durante la prueba no están mal para un vehículo de 230 CV y 1.709 kilos de peso (homologa 6,4 litros cada 100 kilómetros). También es cierto que ese dato se dispara en cuanto nos salgamos de una conducción digamos que eficiente. Y eso que el aporte eléctrico es bastante intenso durante los recorridos realizados. No se puede forzar un modo de desplazamiento exclusivamente eléctrico, al menos con un mando físico. Sí que se puede regular si somos cuidadosos con el acelerador, pero es complicado cubrir un par de kilómetros en ese escenario. En cualquier caso la autonomía acaricia los 700 kilómetros con un sólo depósito.
Prestaciones del Hyundai Tucson HEV
El Tucson HEV sí que brilla en cuanto a rendimiento, con unas cifras que incluso han mejorado las oficiales. Acelera de forma contundente, empuja siempre y recupera con fuerza. Y como lo hace siempre con progresividad y suavidad, no lo transmite, pero lo hace. Nuestra unidad acelera de 0 a 100 km/h en 7,7 segundos, cubre los primeros 400 metros en 15,4 segundos y recupera de 80 a 120 hm/h en 4,9 segundos. Alcanza los 193 km/h de velocidad punta. Son números que no esperábamos, como tampoco su capacidad de frenada, sencillamente de notable alto (necesita 34,4 metros para detenerse por completo desde 100 km/h). Los generosos neumáticos 235 /50 R19 también tienen algo que ver.
Y ya que estamos en plena faena, señalar que su dinámica combina con equilibrio agilidad y confort. No es un dicho sin más. Ahora incorpora una suspensión adaptativa que juega a favor. No es fácil que la carrocería balancee y si apostamos por el perfil Sport su talante es algo más firme. El trabajo de la tracción total también es un aliado de calado, aunque si nos 'pasamos' tiene tendencia a subvirar y la electrónica entra de inmediato. La dirección es bastante comunicativa y directa (2,3 vueltas de volante entre topes), mientras que el conjunto firma un diámetro de giro de 10,9 metros.
Modos de conducción del Hyundai Tucson
El sistema híbrido va por 'libre', pero el conductor sí que puede variar ligeramente la personalidad del vehículo. Al mencionado modo Sport añade otro ECO, que tiene más lógica en ciudad o autovía. Además, ofrece tres programas enfocados para circular sobre superficies con baja adherencia, como Nieve, Barro o Arena. En perfil off road, casi lo de siempre en este tipo de vehículos. Su modesta altura respecto al suelo –17 centímetros– y los neumáticos de uso asfáltico no invitan a arriesgar demasiado. No obstante, superará las expectativas de muchos propietarios si se deciden a exigirle de verdad; los acostumbrados a hacer todoterreno de verdad ni siquiera lo contemplarán como una opción.
Interior del Hyundai Tucson
Hemos entrado de lleno con el sistema híbrido y su 'acción', pero no se puede pasar por alto otro de sus puntos fuertes: la
habitabilidad y el salto cualitativo en calidad y dotación. Como ya suele ser habitual el
cuadro de mandos es digital y configurable en su presentación. Lo que ya no es normal, y nos encanta, es que al accionar el intermitente parte de la pantalla nos ofrece imágenes reales del lado correspondiente, ampliando la seguridad del ángulo muerto. Para ello porta sendas cámaras en los retrovisores. El cuadro presenta un tamaño de 10,25 pulgadas, el mismo que la pantalla táctil del
salpicadero, generosa y bastante intuitiva en su funcionamiento. Se agradece que los mandos de la climatización se ubiquen fuera.
La calidad es soberbia, superior a la de muchos rivales también de corte generalista. El unico 'pero' lo encontramos en los acabados en negro brillante, muy atractivos, pero sólo el escaso tiempo en el que no se cubren de polvo y se notan las huellas de los dedos. Hay que estar constantemente limpiándolos para que luzcan. Las butacas delanteras son amplias, tiene regulación eléctrica, está calefactadas y ventiladas... pero me gustaría conocer al que ha diseñado el adorno metálico en la parte interior del respaldo. No porque no me guste; el problema es que al frenar con fuerza te lo clavas en la espalda.
Maletero del Hyundai Tucson
Detrás es uno de los modelos más amplios de su segmento, aunque la banqueta es fija –debajo ya indicamos que se ubica la batería de 1,49 kWh–. Sí que se puede regular la inclinación del respaldo 40/20/40 y se beneficia de un piso bastante plano que seguro agradecerá el pasajero de la plaza central. Por su parte,
el maletero ofrece 616 litros, tiene doble fondo –para guardar incluso el estor cubre-equipaje– y el portón tiene apertura y cierre eléctrico con función manos libres.
Por último, destacar su amplia dotación de serie.
Esta versión con tracción total sólo se combina con el acabado Style, que lleva de todo porque el equipamiento está cerrado. Lo borda en seguridad, también en confort y, ya indispensable, en conectividad, con Android Auto y Apple CarPlay inalámbricos o el servicio BlueLink, que nos permite gestionar funciones del vehículo desde el móvil.
Seguridad del Hyundai Tucson
De serie encontramos elementos como monitor de ángulo muerto, reconocimiento de señales, alerta cambio involuntario carril,
asistente de seguimiento de carril, llamada de emergencia e-call, asistente de arranque en pendiente, control de descensos, aparcamiento asistido, alerta de tráfico cruzado en la zaga, detector de fatiga del conductor, retrovisor interior electrocrómico, control de crucero con función de atascos Stop&Go, control de presión del aire en los neumáticos, frenada de emergencia en ciudad, cámara de visión 360 grados,
control por voz, asistente de salida segura, relojes digitales configurables, sensores de lluvia y
luces, pantalla táctil de 10,25 pulgadas en el salpicadero,
ordenador de viaje, cargador inalámbrico, freno de estacionamiento eléctrico, faros LED, techo solar panorámico, acceso y
arranque sin llave,
climatizador trizona, portón eléctrico...
No está nada mal. Más si analizamos una de las novedades más sofisticadas. Se trata de un sistema de estacionamiento inteligente remoto, muy útil cuando el espacio es ajustado y nos impide abrir las puertas con holgura. Para ello debemos situar el vehículo delante del hueco elegido en batería. Mantenemos pulsado el mando que activa la cámara cenital, salimos del vehículo, cerramos y, desde el mando a distancia, activamos el modo Hold que arranca el Tucson de manera remota. Tiene un mando de avance y otro de retroceso para maniobrar. Y todo desde fuera del vehículo.
Resumen y rivales del Hyundai Tucson HEV
Esta versión hí
brida autorrecargable con 230 CV convence por su eficiencia en ciudad y sus alrededores, y por sus buenas maneras dinámicas, su rendimiento y confort general en carretera.
Su atractivo se completa con una dotación tecnológica muy avanzada, una presentación exquisita y una magnífica habitabilidad. Lo menos atractivo es el consumo en conducción dinámica y unas aptitudes off road algo limitadas, aunque suficientes para este tipo de clientes SUV.
Entre sus rivales, el enemigo más cruel es el nuevo
Kia Sportage, que comparte tecnología, potencia, plataforma… con el Tucson. También son de preocupar el
Ford Kuga FHEV con 190 CV, el Honda CR-V i-MMD con 184 CV o el Toyota RAV4 con 222 CV, todos ellos con tracción total.