Se acabó la espera. Tras varios –y largos-
meses de espera amenizados por pequeños avances en forma de teaser, el fabricante surcoreano acaba de desvelar en Detroit el nuevo
Kia Stinger. Bajo esta denominación conoceremos a
su berlina deportiva, que llega para poner las cosas difíciles a los fabricantes alemanes que dominan su clase. Veamos como argumentos para ello, desde luego, no le faltan al Kia Stinger.
Los
4,83 metros de longitud del Stinger tienen un estilo propio que rompe en parte con la monotonía impuesta por el
Audi A5 Sportback, el
BMW Serie 4 Gran Coupé, o el mismísimo
Mercedes-Benz CLS, con los que se medirá tras su llegada al mercado. Su alargado frontal presenta
líneas muy musculosas y agresivas, sin faltar detalles puramente
Kia, como la parrilla cromada.
Tras este frontal encontramos
una batalla de referencia en su segmento, de algo más de 2,9 metros, que es garantía de un alto confort a bordo. Una generosa amplitud que se solventa desde el punto de vista estético con
una salida de aire cercana al paso de rueda delantero y una marcada línea inferior de la carrocería, antesala a las taloneras. La línea de la carrocería marca especialmente la zaga, con unos pasos de rueda de lo más anchos que enlazan con un elevado portón del
maletero.
Más allá de los detalles propiamente estéticos resulta igualmente interesante todo lo que el Kia Stinger esconde bajo su piel. Su chasis, especialmente adaptado para un uso exigente, cuenta con una suspensión adaptativa con 5 modos de conducción, capaces de variar otros parámetros que afectan a la conducción. De esta manera podremos sacar el máximo partido a cualquiera de sus dos prestaciones mecánicas, que además podrán contar con tracción trasera o total.