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Opel Grandland X 1.2 Turbo Excellence, prueba a fondo

Por Gregorio Arroyo

Opel Grandland X, foto delantera

Opel y PSA llevaban años coqueteando, hasta que el grupo francés acabó adquiriendo finalmente la marca alemana. Esta ‘operación’ y la insaciable tendencia SUV quizás ayuden a entender mejor la puesta en escena de un modelo como el que nos ocupa: el Grandland X.

Por un lado, el modelo X más grande, de momento, de la gama SUV en Opel (mide 4,48 metros de largo, 1,86 de ancho y 1,61 de alto), juega en uno de los segmentos de moda. Por el otro, aunque goza de personalidad propia, nace, crece y se desarrolla en paralelo al Peugeot 3008, su alma gemela en la marca del léon. Hace meses tenía su explicación con el fin de abaratar costes; ahora todo queda en la misma caja.
 
Dicho esto el Grandland X se desmarca con unos valores más tradicionales que su hermano, sobre todo en cuanto a ergonomía y presentación interior se refiere. Lógicamente los parecidos tienen que ser razonables, como también lo son su comportamiento, prestaciones o consumos.
 
Opel Grandland X, foto trasera
 
Su aspecto poderoso y elegante, así como un puesto de conducción elevado que mejora el acceso y la visibilidad son argumentos muy apreciados en este tipo de vehículos. Pero antes de que alguien se ponga ‘nervioso’, señalar que su enfoque es puramente asfáltico. De hecho no se contemplan variantes con tracción total en su gama.
 
Sí que podemos optar al Pack All Road, un control de tracción electrónico que actúa sobre las ruedas delanteras y que permite superar situaciones comprometidas sobre nieve, barro o arena. Se asocia exclusivamente a unos neumáticos All Season (M+S) y es más eficaz de lo que parece, pero ahí se acaba toda la aventura.
 
Opel Grandland X, foto pack all road
 
Con la gasolina ganando el pulso al diésel día a día, apostamos por la única motorización de esa naturaleza que se ofrece de momento. Se trata del conocido bloque tricilíndrico de 1.2 litros de origen PSA. Y aquí puede surgir una nueva duda: ¿un propulsor tan ‘modesto’ en cilindrada es capaz de dar solvencia a un conjunto que, sólo con  lo puesto ronda los 1.350 kilos de peso? La respuesta es sí.
 
Para ello tira de sus 130 caballos de potencia, bien gestionados por un cambio manual de seis relaciones, también heredado, de tacto preciso y agradable. Y no es que lo digamos porque sí. Si nos fijamos en sus prestaciones lo entenderemos mejor. Alcanza los 188 km/h de velocidad máxima y acelera de 0 a 100 km/h en 11,1 segundos. No son, lógicamente, cifras que pongan los pelos de punta, pero convencen.
 
Opel Grandland X, foto lateral
 
Ahora vamos con lo que interesa de verdad, es decir, sus recuperaciones y agilidad a la hora de adelantar. En este sentido el propulsor comienza a tirar de verdad desde apenas 1.500 rpm, y ya lo da todo a 5.500, aunque el corte de la inyección se produce a 6.200. Este amplio margen de actuación otorga puntos extra en cuanto a confort y agrado de conducción.
Ahora un ejemplo práctico. Realizamos un adelantamiento en cuarta y pasamos de 70 a 110 k/h. En dicha maniobra empleamos 7,9 segundos y 198 metros, unas cifras significativas de que no se trata de un torpe precisamente.
 
Dinámicamente el Grandland X es un vehículo confortable y más ágil de lo que parece. Su puesta a punto del chasis recuerda, como no puede ser de otra manera, al mencionado 3008. En el caso del modelo alemán quizás se haya apostado por un talante algo más confortable, y es menos ágil, sobre todo si analizamos la dirección, menos directa, y el trabajo de la electrónica, con un control de estabilidad que entra a la mínima. Nos ha gustado sus buenas maneras a la hora de frenar, sin perder las formas incluso en situaciones comprometidas, registrando unas distancias de frenada muy atractivas (necesita 35 metros para detenerse por completo desde 100 km/h). 
 
Opel Grandland X, foto delantera
 
Durante la prueba hemos registrados 6,7 litros de media (homologa 5,1 litros cada 100 kilómetros), una cifra bastante atractiva. La modesta cilindrada (1.198 cc) y soluciones como el sistema Start/Stop son grandes aliados si nos tomamos las cosas con calma, pero las cifras se disparan más de lo esperado si forzamos y apuramos marchas. En este caso los tres cilindros no juegan a su favor porque les obliga a esforzarse más de la cuenta, y no se encuentra a gusto. Por cierto, sorprende su escasa sonoridad a ralentí y las escasas vibraciones que llegan al interior.
 
Precisamente el interior sorprende por sus grandes soluciones ‘habitacionales’. Lógico delante, sin alardes, y amplio detrás, donde destaca su buen espacio para las piernas y un piso casi plano que ayuda a instalarnos en la siempre comprometida plaza central.
 
Opel Grandland X, foto salpicadero
 
Nos gusta los numerosos y prácticos huecos repartidos por el habitáculo, incluido un cofre central que ofrece la carga inalámbrica del smartphone. Por su parte, el maletero cubica 514 litros y se accede a él por medio de un amplio portón eléctrico con función manos libres, que es de serie con el acabado Excellence de nuestro protagonista.
 
Bien dotado en su equipamiento de serie, tanto en materia de confort, como de seguridad y conectividad, destacaríamos el asistente OnStar, con el que nos desplazaremos más tranquilos porque  realizará una llamada de emergencia automática en caso de accidente y hasta localizará el vehículo si es necesario. También nos ofrece zona wifi y asistencia personalizada si lo deseamos.
 
Opel Grandland X, foto maletero
 
La dotación se completa con elementos como seis airbag, freno de estacionamiento eléctrico, un asistente de arranque en rampa, acceso y arranque sin llave, portón elécrico con función manos libres, climatizador bizona, ordenador de viaje, un control de velocidad de crucero, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, alerta de cambio de carril, reconocimiento de señales de tráfico, aviso de presencia de vehículos en el ángulo muerto generado por los retrovisores, radio IntelliLink 4.0 con pantalla táctil de 7 pulgadas, volante multifunción o un retrovisor interior interior fotosensible.
 
En definitiva un vehículo amplio, confortable, buen rodador y con un tacto general agradable que con el motor 1.2 turboalimentado de 130 caballos de potencia y el acabado Excellence cuesta 27.400 euros.
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Publicado el: 11/02/2018
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