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Peugeot 508 2011, prueba dinámica

El Peugeot 508 nació con dos cometidos importantes: hacerse un hueco entre las berlinas medias y ser el sustituto no sólo del 407, sino también del Peugeot 607, que durante años había sido el abanderado de la marca del león en la parte más alta de su gama. En MotorGiga hemos podido probar tanto la versión de cambio automático del 1.6 sobrealimentado por turbo como el HDI de 112 CV y cambio robotizado de un solo embrague.

Prueba Peugeot 508 2011

 
Un aspecto que no nos convenció en absoluto fue la disposición y utilización de los mandos del volante. Si bien las levas del cambio ubicadas tras él son fáciles e intuitivas, no ocurre lo mismo con el resto de botones destinados al manejo de los sistemas de infotainment o del control de crucero. Es fácil cambiar de emisora de manera involuntaria o toparte con algún botón cuando estás realizando una maniobra, lo que hace que un volante destinado a facilitar nuestra vida a bordo se convierta en un pequeño quebradero de cabeza en situaciones normales de conducción.
 
Curiosamente, el cambio automático tradicional con convertidor de par funciona en el Peugeot mucho mejor que la caja robotizada del mismo modelo. El motivo de esta situación hay que buscarlo en la lentitud de respuesta del cambio robotizado que, con un solo embrague, queda lejos de las transiciones rápidas y cómodas de las más actuales cajas de cambio de doble embrague como el DSG del grupo Volkswagen o el Powershift de Ford. En favor del 1.6 HDI hemos de constatar un nivel de consumo francamente bajo para las prestaciones y peso del conjunto. Estar en unas cifras de entre 5,5 y 6 litros para una berlina que además en nuestro caso contaba con carrocería familiar y por tanto con un peso anunciado de nada menos que 1545 kg, es realmente reseñable. Por otra parte, y aun a pesar del comentado funcionamiento del cambio, la aportación de fuerza de la mecánica será suficiente para la gran mayoría de usuarios, que comprobarán cómo la respuesta mecánica a las solicitaciones del acelerador (sin contar con el retraso del cambio) son bastante rápidas, consiguiendo suficiente empuje para mover con soltura una carrocería que en absoluto es liviana.
 

 
De la misma manera destaca también la buena respuesta del motor de gasolina. La mecánica, dotada de distribución variable tanto en admisión como en escape, es capaz de sobreponerse incluso al pequeño lastre que supone un cambio con convertidor de par y ofrece no sólo una buena respuesta del conjunto sino, además, unos consumos que en nuestra prueba fueron de apenas 8 litros en carretera circulando a buen ritmo. Al menos desde nuestro punto de vista la combinación cambio automático/motor de gasolina (1.6T 156 CV) ofrece mayor confort y más satisfacciones al volante que el cambio robotizado/motor diésel (HDI 1.6 112 CV) en el Peugeot 508.
 
Entre los puntos favorables del Peugeot 508 está el hecho de contar con un excelente confort de marcha en todas sus versiones. Curiosamente la versión GT se ofrece con una suspensión delantera multibrazo mientras que en el resto de versiones contamos con un falso McPherson para dicho eje. Además de las unidades de prueba tuvimos oportunidad durante la presentación del modelo de rodar con ambos tipos de amortiguación y, al menos en los kilómetros y carreteras por los que nosotros circulamos, no fuimos capaces de encontrar grandes diferencias entre una y otra versión. Con un gran confort de marcha la estabilidad es también una cualidad destacada del modelo, ofreciendo una seguridad activa y un aplomo que pueden contarse como puntos fuertes del modelo.
 
 
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Publicado el: 20/08/2012
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