estrellasestrellasestrellasestrellasestrellas

Probar un coche o conducir un coche

En estas semanas la actividad en el sector del automóvil en cuanto a presentaciones está siendo frenética. Con la llegada del Salón del Automóvil de Ginebra 2013 las novedades allí anunciadas son presentadas prácticamente al mismo tiempo a la prensa, y la cercanía de un buen número de festividades en los siguientes dos meses está causando estragos en los calendarios de quienes nos dedicamos a esto que dicen que es el periodismo del motor. En mi caso ya hace tiempo que tomé la decisión de asistir únicamente a las presentaciones de un día para aprovechar al máximo los desplazamientos, dejando que sean otros integrantes de MotorGiga o colaboradores los que vayan a presentaciones de más de un día. 

Chevrolet Corvette


Con esta decisión, además, coincido de manera habitual con otros profesionales del sector que, o desconocía, o con los que pocas veces compartía presentaciones. Así me pasó en una de las últimas a las que he acudido y en la que al llegar al lugar de partida me encontré con que ya me habían asignado un compañero (lo normal es que uno pueda elegir). El coche presentado tenía una línea cupé y su mecánica ofrecía más de 150 CV gracias a la sobrealimentación por turbo. Aunque no es de mi agrado compartir trayecto con alguien que desconozco entiendo que las circunstancias a veces obligan a ello, por lo que me senté en el asiento del acompañante y pensé para mis adentros aquello de: "por favor, que sepa lo que hace".

No tuvimos que recorrer muchos kilómetros para comprobar que mi compañero de vehículo no era de los que se pueden considerar "con soltura" al volante, ni siquiera para realizar un trayecto normal por autopista. Dicho compañero lleva sin embargo unas dos décadas escribiendo en un periódico local y por sus manos han pasado un montón de vehículos. Me puse a pensar entonces si realmente este colega podría ser capaz de transmitir a sus lectores lo que un coche nuevo ofrece así como sus posibles ventajas e inconvenientes. Estando yo en estos pensamientos me comentaba él que el vehículo en cuestión cogía velocidad prácticamente sin querer, que le parecía cómodo, que era bonito... en fin, una serie de características que, en su opinión, se encontraban en el coche que estaba conduciendo. Lo hacía mientras llevaba las dos manos juntas para tomar las curvas, circulando con continuos cambios de ritmo, con frenadas a destiempo y cambios de carril en los que veía yo al vehículo de al lado obligado a frenar o a cambiar al mismo tiempo para evitar incidentes mayores... y todo ello sin pasar en ningún momento de, como máximo, 130 km/h en autopista.
 
 
ford B-Max

Con una distancia de unos 200 kilómetros a recorrer entre los dos pude tomar el volante tras una primera mitad del recorrido en la que estuvimos todo el tiempo clavando el promedio estimado por el navegador. El momento en el que me tocó tomar los mandos coincidió casi exactamente con la llegada de tramos de carreteras secundarias, y en ellas pude comprobar que el automóvil en cuestión disponía, como había dicho mi compañero, de un motor más que suficiente para ofrecer prestaciones deportivas, se trata de un automóvil francamente bonito y con una excelente pisada a la que acompañan una dirección directa y un cambio manual eficiente pero que obliga a marcar muy bien los recorridos si no queremos fallar la marcha. La climatología adversa no permitía exprimir el verdadero potencial del coche pero incluso con la traicionera lluvia y curvas ciegas se intuían buenas capacidades deportivas del mismo. Confieso que me pareció que mi colega no estaba disfrutando en exceso de mi conducción a pesar de que siempre me mantuve muy lejos de mis límites y de los de las circunstancias del coche y de la situación, pero no podía hacer otra cosa que ver la realidad del modelo para poder transmitirla a mis lectores.
 
Citroen DS4

Entiendo que después de leer todo lo anterior pueda parecer que estoy diciendo que yo soy un verdadero probador y que mi colega de profesión no fue más que un invitado de piedra a la presentación del modelo... y eso es justo lo que NO quiero decir. Como redactor de un periodico local, por muy especializado en motor que pueda estar, un profesional del sector debe ser capaz de comentar las características básicas del modelo con total claridad. Ha de estar atento a las novedades, comentar lo excesivo, o no, de los precios, el buen acabado del conjunto y las muchas o pocas promociones de las que puede beneficiarse el lector de turno. Del mismo modo, aspectos como el confort general, el consumo, el espacio o el maletero pueden resultar interesantes, pero pocos lectores de su medio esperan leer acerca del apoyo del automóvil en las curvas, la precisión de la dirección o el cambio, o lo lejos o cerca que están sus límites. Ocurre así del mismo modo que los lectores de revistas como Automóvil u 8000vueltas están ávidos de conocer todos esos detalles y alguno más técnico si fuera posible. Un probador de coches, por tanto, puede tener muchos perfiles, y éstos serán adecuados o no dependiendo de los lectores a los que se dirija su medio.
 
Jaguar XKR

Pero todavía no he despejado la duda sembrada en el titular porque ¿acaso es lo mismo probar un coche que conducir un coche? La respuesta correcta es no, no es lo mismo, o al menos no lo es en mi opinión. Desde mi punto de vista la tarea fundamental de un probador de coches está en ponerse en la piel de los potenciales usuarios de dicho coche o en su defecto de los lectores habituales del medio, que al fin y al cabo es a quien va dirigida dicha información, y eso va mucho más allá de, por ejemplo, las capacidades al volante o de los conocimientos de mecánica o historia de la automoción. Un piloto de coches puede llevar a un monovolumen al límite de sus posibilidades, pero si no le comenta al lector las posibilidades interiores del mismo está haciendo una pésima prueba. Como siempre, la existencia de unos mínimos debería ser condición "sine que non" para poder probar -y aquí si creo que mi colega de profesión quedaba por debajo de lo exigible- pero superado dicho límite será mejor probador el que mejor sepa comprender al vehículo y a los usuarios a los que su prueba va dirigida. Para darle más dificultad al tema los límites también varían dependiendo del coche, porque para probar un deportivo es imprescindible saber realizar una conducción deportiva, pues ésta es la que buscarán los usuarios. En definitiva, probar un coche no es conducir un coche, es comprender las necesidades de los usuarios y ser capaz de valorar las mismas en el coche que se conduce. Por eso, por ejemplo, podría yo explicaros lo que se siente al conducir un coche de rallies, pero dudo mucho que pudiera probarlo y extraer conclusiones válidas sobre el mismo.
 
Pero claro.... esta es mi opinión ¿Cuál es la tuya?
Tasamos y compramos tu coche
Compramos tu coche

 ¿No sabes de que año es tu coche?
 ▸ Calcúlalo a partir de la matrícula

Esta web no se hace responsable de los comentarios escritos por los usuarios. El usuario es responsable y titular de las opiniones vertidas. Si encuentra algún contenido erróneo u ofensivo, por favor, comuníquenoslo mediante el formulario de contacto para que podamos subsanarlo.

0 comentarios

Seguro Express
¡Calcula el seguro de tu coche en
tan sólo 30 segundos!
elemento enviar consulta