Reconozco que hacía mucho tiempo que no conducía un Kia Rio. Es más, ni siquiera puedo afirmar que en algún momento lo haya conducido, pues la cantidad de vehículos que he tenido la oportunidad de llevar me juega a veces estas malas jugadas de memoria (¿o será que el famoso alemán -alias Alzheimer- está ya haciendo mella en mi persona?) De cualquier modo he de decir que el nuevo Kia Rio me parece un buen vehículo en general, sobre todo cuando observo que el más oneroso de la gama se queda en 14.840 euros una vez aplicado el descuento de lanzamiento. Pero comencemos la historia por el principio.
El Kia Rio es un automóvil que viene a engrosar la ya larguísima lista de competidores del segmento B, en el que el **seat ibiza** mantiene, desde hace bastante tiempo, una clara hegemonía en el mercado español. Para entrar en esta guerra el Rio recurre a una carrocería de 4,045 metros con una altura de 1,455 y un ancho de 1,72 metros. Como los fríos datos dicen poco en sí mismos he de aclarar que la apariencia del modelo al natural es la de un automóvil más grande de lo que dichos datos reflejan. El acierto en el diseño viene avalado por la obtención de premios internacionales en este sentido y, no menos importante, el hecho de que todos los asistentes a la presentación coincidieron en alabarlo.
Bien es cierto que parte de la buena imagen se consigue porque las unidades de la presentación cuentan con llantas de 17 pulgadas que en realidad serán opcionales en España. El interior también está muy bien resuelto, aunque en este caso también mejora la apariencia porque todas las unidades disponen de un navegador de fábrica que no estará disponible, ni siquiera en opción, para el mercado español, donde se ofrecerán navegadores como accesorio pero no montados en fábrica.