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Historia de la marca OAKLAND

La historia de esta marca estadounidense, convertida en 1932 en la más conocida Pontiac Motor Co., comenzó en 1893 con la fundación, en Pontiac (Michigan), de una fábrica de coches de caballos, la Pontiac Buggy Co. Entre los promotores de esta iniciativa figuraba Edward M. Murphy, un previsor hombre de negocios sensible a cualquier novedad de su época.

Hacia finales de siglo, Murphy inició una limitada actividad automovilística montando componentes comprados a terceros. En 1903 pasó a la construcción bajo licencia, como consecuencia de un acuerdo con Alanson Brush, proyectista de la Leland, que había realizado el motor bicilíndrico del primer Cadillac.

En agosto de 1907, Murphy creó la Oakland Motor Car Co., con un capital de 200.000 dólares, y comenzó una producción original con la colaboración técnica de Brush. El primer automóvil iba dotado de algunos dispositivos técnicos interesantes, como el cigüeñal equilibrado con contrapesos y las suspensiones de muelles helicoidales. Sin embargo, en el plano comercial fue un verdadero fracaso. Decidido a no rendirse frente a la primera derrota, Murphy volvió a la carga al año siguiente con el modelo A, un runabout de 2 plazas con motor bicilíndrico de 20 CV; los 491 ejemplares vendidos únicamente en 1908, testimonian el éxito de mercado obtenido por este coche.

En 1909, la Oakland puso a punto su primer modelo de 4 cilindros, de 40 CV, disponible con 3 carrocerías distintas, que constituyó otro éxito. Su popularidad creciente atrajo la atención de William C. Durant, quien no dudó en proponer una fusión, que se realizó en aquel mismo año, entre la marca de Pontiac y la General Motors, fundada apenas en 1908, pero ya en plena expansión.

Bajo la nueva dirección, la Oakland experimentó un inesperado desarrollo de producción, pasando de los 735 ejemplares de 1909 a los 2.124 de 1910. Pero, por desgracia, Murphy no pudo asistir a este éxito, ya que, inesperadamente, falleció poco después de haberse realizado la fusión.

El gran incremento de las ventas se debió en gran parte al acertado modelo K, un turismo de 4 cilindros y 40 CV que se puso a la venta en 1.700 dólares. También en 1910 aparecieron el modelo M, un deportivo de 2 plazas con motor de 4 cilindros en 2 bloques, y el modelo 24, con una potencia de 30 CV, que se ofreció al módico precio de 1.000 dólares.

Mientras que los modelos Oakland marchaban bastante bien, no sucedía lo mismo con la situación financiera de la General Motors como conjunto, afectada por graves problemas debidos sobre todo a un crecimiento incontrolado y no subordinado a las necesidades reales del momento. Considerado responsable de este fracaso, William Durant fue destituido de la presidencia del grupo; su retirada fue exigida expresamente por los bancos como condición indispensable para posteriores financiaciones. Por ello, en 1912 la presidencia de la General Motors pasó a Charles Nash y el grupo, revigorizado con nuevos capitales, se orientó hacia una completa renovación.

Mientras tanto, en la Oakland la producción había continuado regularmente. La gama se amplió para incluir modelos distintos en numerosas versiones. Así, aparecieron el modelo 35, dotado de puesta en marcha eléctrica, y el modelo 42, ambos de 4 cilindros, a los que se unió en 1913 el primer Oakland de 6 cilindros, denominado 6-60 (la primera cifra indicaba el número de cilindros y la segunda la potencia del motor). En 1915 apareció otro 6 cilindros, el 6-49, con motor de carrera larga y carrocería roadster convertible que se anunció como el primer automóvil norteamericano con capota totalmente oculta.

Las novedades para la temporada de 1916 fueron un V8 de 5.500 ce, y un pequeño 6 cilindros con válvulas en cabeza. Este último modelo, que se vendió a 795 dólares, sólo en 1917 alcanzó una producción de 35.000 ejemplares, y, durante el período 1919-1923, fue el único modelo en catálogo.

La economía de sus productos fue convirtiéndose cada vez más en una característica de la Oakland que, en 1924, presentó un nuevo 6 cilindros con frenos delanteros a un precio algo inferior a 1.000 dólares. Todavía más económico fue el modelo Pontiac de 1926 (825 dólares): un 6 cilindros con válvulas laterales, de 3.000 ce, del que, en 1928, se vendieron 210.000 unidades. Un éxito de tales proporciones pronto obscureció cualquier otra realización de la Oakland, que, no obstante, mantuvo en producción otros modelos, al menos hasta principios de los años treinta. En 1930 puso a punto un nuevo V8, aun precio muy asequible, pero, de todas formas, no consiguió superar al Pontiac. Esta última denominación, de simple marca comercial, pasó a ser, en 1932, la razón social de la nueva sociedad Pontiac Motor Co., que substituyó definitivamente a la Oakland en el ámbito de la General Motors.



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