Marca norteamericana que distinguió los automóviles fabricados por una de las empresas pertenecientes al grupo Pope. Además de la Pope-Hartford, que tenía su sede en Connecticut, el grupo comprendía la Pope-Toledo (Ohio) y también la Pope-Tribune (Middlewest). La más prolífica fue precisamente la Pope-Hartford, debido a que desarrolló sus actividades durante un período mayor que sus asociadas. En efecto, la Pope-Toledo cerró sus puertas en 1909 y la Pope-Tribune en 1907, mientras que la Pope-Hartford perduró hasta 1914. Paralas 3 empresas, el comienzo de la producción se registró casi simultáneamente, en torno a 1903, aunque anteriormente se habían construido numerosos prototipos con motor eléctrico y de vapor.
Una característica común a los automóviles del grupo Pope era la calidad. Se trataba de coches de construcción excelente que, gracias a su eficiencia, conquistaron una gran fama dentro del mercado estadounidense del primer decenio del siglo. La organización de producción del grupo había previsto una clara diferenciación entre los modelos de las 3 marcas: los Pope-Toledo eran los automóviles mayores y más lujosos; los Pope Tribuno los más económicos, y los Pope-Hartford constituían un acféptable compromiso entre el lujo y la economía.
Los primeros modelos de esta última empresa poseían motores bicilíndricos, pero ya en 1906 todos los Pope-Hartford fueron equipados con unos resistentes modelos de 4 cilindros con válvulas bilaterales. De concepción clásica y extraordinariamente convencional, no adoptaron la transmisión por eje hasta 1908; en efecto, hasta entonces conservaron el sistema de cadena doble.
Cuando, en 1909, la Pope-Toledo cerró sus puertas, los grandes y lujosos modelos del grupo continuaron siendo construidos por la Pope-Hartford. A principios de los años diez, la gama de la marca comprendía más de 15 modelos, entre ellos uno equipado con un potente motor de 6 cilindros, de 60
CV y casi 8 1.
A pesar de las buenas cualidades de estos coches en todos sus elementos, el número de compradores fue cada vez menor, probablemente a causa de su concepción, ya superada, y de cierta desorganización que apareció en el sector comercial de la marca. La gran ampliación experimentada por la gama, tras el cierre de la Pope-Tribune y la Pope-Toledo, creó, en efecto, no pocas dificultades a la economía de la empresa.
Por tanto, en el año 1914 también la empresa Pope-Hartford se vio obligada a abandonar completamente la producción.