Jueves - 05.Marzo.2026
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Historia de la marca SERPOLLET

Antigua empresa automovilística francesa cuyo nombre se encuentra unido inseparablemente a la propulsión a vapor. Fundada en 1899 en Menilmontant, un suburbio de París, por Léon Serpollet, fue una de las primeras fábricas del mundo que construyó automóviles a vapor sobre una base industrial. Además, siempre permaneció fiel a este sistema de propulsión y fue su mejor defensora frente al motor de explosión. A pesar de que su actividad estuvo limitada en el tiempo (la empresa cerró en 1907 tras la muerte de su fundador), la marca Serpollet alcanzó en los primeros años del siglo unos niveles de gran prestigio y, mientras existió, constituyó siempre, para los partidarios del motor de explosión, un antagonista más que válido. En efecto, fueron numerosas las ocasiones en que los automóviles de carreras Serpollet se mostraron mucho más potentes y rápidos que los más célebres coches de gasolina.

Nacido en Culoz en 1858, Léon Serpollet, siendo aún muy joven, instaló en París un taller mecánico en el que, entre otras experiencias acerca del tema de la locomoción, realizó en 1885 un triciclo a vapor. Cinco años más tarde recorrió en un vehículo análogo el trayecto París-Lyon, empresa auspiciada por Armand Peugeot, que poco antes había comprado a Serpollet los derechos de fabricación de su triciclo. Sin embargo, ya en aquella época, y gracias sobre todo a Gottlieb Daimler, el motor de explosión empezaba a conocer una gran difusión en Francia, en perjuicio tanto de la propulsión eléctrica como de vapor.

Para contener la ofensiva de Daimler, cuya actividad había alcanzado dimensiones industriales, Serpollet se alió en 1899 con un financiero norteamericano, Frank Gardner, con quien fundó Les Usines d'Automobiles Gardner (denominación que luego fue cambiada por Gardner-Serpollet). En su fábrica, situada en la rué Stendhal de Menilmontant, dio comienzo una actividad que condujo, en aquel mismo año, a la presentación de los dos primeros modelos de automóvil, denominados 8 HP y 10 HP, respectivamente. El primero poseía un motor de 4 cilindros en V, con una caldera situada en la parte trasera; también el propulsor del segundo modelo poseía 4 cilindros, pero opuestos, en vez de en V. De uno y otro modelos se construyeron más de 10 ejemplares tan sólo en 1899.

Al año siguiente apareció el nuevo tipo 5 HP, perfeccionado en su motor (el combustible empleado para el quemador ya no era carbón, sino petróleo) y con un aspecto casi idéntico al de los automóviles con motor de explosión de su época. Fueron numerosos los Serpollet que siguieron a estos primeros modelos, todos ellos caracterizados por la propulsión a vapor y con motores de los tipos más diversos, de 5, 4 e incluso 8 cilindros, y con caldera trasera o delantera (situada bajo un capó convencional y con un radiador simulado). Las unidades construidas durante los, aproximadamente, 8 años de producción superaron el centenar.

El éxito de los Serpollet no quedó circunscrito a Francia; también se extendió a Gran Bretaña, Italia y, sobre todo, a Alemania, tanto que en 1902 la propia Daimler se mostró interesada en un acuerdo (que no llegó a estipularse) para la construcción bajo licencia de los automóviles franceses.

Precisamente, durante aquellos años, el prestigio del todavía joven Serpollet alcanzó su nivel máximo como consecuencia de los éxitos conquistados en el terreno deportivo. En la Semana de Niza de 1902, un modelo de carreras, conducido por el propio Léon Serpollet, estableció sobre el kilómetro con salida lanzada el récord mundial de velocidad a 120,805 km/h. Denominado Huevo de Pascua, este coche disponía de un motor delantero de 4 cilindros con una potencia de 100 CV, aproximadamente. Un segundo ejemplar de competición fue inscrito en el Meeting de Deauville, desarrollado en agosto de aquel mismo año; al parecer, el motor de dicho vehículo, conocido con el nombre de La Ballena, podía desarrollar 180 CV. Durante la carrera, el coche se mostró, con mucho, el más rápido, pero hubo de retirarse por una avería en la bomba de alimentación.

También en otras ocasiones los Serpollet se mostraron muy temibles, gracias sobre todo a su gran potencia. En la París-Madrid de 1903, el automóvil de Le Blon se hallaba disputando la victoria cuando la carrera fue suspendida en Burdeos tras los trágicos accidentes que se produjeron. También en los entrenamientos eliminatorios de la Copa Gordon Bennett de 1904, en las Ardenas, los Serpollet, aunque batidos por los automóviles de gasolina, se comportaron honrosamente.

La actividad de la empresa finalizó en 1907, año en que murió Léon Serpollet. En el curso de sus estudios y experiencias, el pionero e industrial francés obtuvo 16 patentes, todas relativas a la locomoción a vapor.



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