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Historia de la marca VOLVO

Más de medio siglo de actividad con la calidad y la seguridad como distintivo • Aplicación de estudios aerodinámicos al PV 36 de 1935 • Éxito en los rallies • Cinturones de seguridad de serie a partir de 1959

En 1976 la Aktiebolaget (sociedad por acciones) Volvo, división automovilística de la Volvo Corporation, celebró sus bodas de oro con el automóvil. Una asociación plenamente conseguida cuyo éxito posiblemente se debe a la constancia demostrada por la Volvo al construir automóviles especiales dentro de su normalidad. En efecto, la filosofía de esta marca sueca halla sus principios inspiradores en la seguridad de funcionamiento, el confort, la resistencia, la calidad y la ejecución cuidadosa, más que en la potencia de sus motores o la línea de sus carrocerías.

Además, merecen consideración aparte, pero siempre coherente con la línea política de la marca, los modernos métodos de trabajo adoptados en las diferentes fábricas Volvo, en las que la tradicional cadena de montaje ha sido substituida gradualmente, desde principios de los años setenta, por islas de montaje que permiten un trabajo en grupo con posibilidades de rotación y de variaciones en las funciones. El ritmo de trabajo puede ser variado, aunque con los necesarios límites de tolerancia, por los propios operarios, quienes, durante la jornada, asimismo tienen la posibilidad de elegir los períodos de descanso. Además, el notable grado de automatismo de las instalaciones ha permitido intercalar un alto porcentaje de personal femenino hasta ahora excluido del sector automovilístico, considerado industria «pesada» (en el sentido estricto de la palabra).

La Volvo, considerada como el símbolo de cierto perfeccionismo escandinavo, surgió casi por casualidad del encuentro de dos antiguos compañeros de trabajo de la SKF, empresa de rodamientos sueca. Los dos personajes en cuestión eran Assar Grabrielsson y Gus-taf Larson, y los planes para la creación de la futura marca de automóviles fueron esbozados en torno a una mesa de uno de los más famosos restaurantes de Estocolmo en el verano del año 1924.

Sin demora, Larson comenzó a ocuparse del proyecto del primer automóvil, ayudado por algunos jóvenes ingenieros que trabajaban para él en sus ratos libres. En junio de 1925, los proyectos del primer Volvo, concebido como un vehículo abierto con motor de 4 cilindros, tomaron su forma definitiva y todo estaba listo para su entrada en producción; todo excepto los capitales necesarios para encontrar una fábrica adecuada, para equiparla y para poder comenzar a construir. Algunos posibles financiadores, a los que se dirigieron ambos socios, se mostraron bastante escépticos acerca del éxito de la empresa y negaron su apoyo. Sin desanimarse, Gabrielsson y Larson decidieron construir, por su cuenta, 10 prototipos, cuyas carrocerías fueron diseñadas por Helmer MasOlle. El primer automóvil quedó ultimado en junio de 1926 y experimentó una prueba favorable sobre el trazado Estocolmo-Goteborg.

Entonces, al ver que la iniciativa de ambos socios no era algo inútil, sino una tentativa seria con posibilidades de desarrollo, la SKF, que anteriormente se había negado a financiar la empresa, decidió participar en el asunto. La sociedad poseía en Hisingen, cerca de Góteborg, una pequeña empresa mecánica, denominada AB Volvo, que puso a disposición de Larson y Gabrielsson y que más tarde, el 27 de octubre de 1926, dio nombre a la marca de automóviles.

Los programas iniciales preveían la fabricación de una serie de 1.000 automóviles, cuyo primer ejemplar salió de la cadena de montaje el 14 de abril de 1927. Designado como ÓV 4, pero conocido graciosamente con el nombre de Jakob, este coche reproducía los proyectos originales de Larson de 1924: motor de 4 cilindros con válvulas laterales, de 28 CV, frenos mecánicos en las ruedas traseras y carrocería abierta de 4 plazas construida de chapa y montada sobre un simple bastidor de madera.

Ciertamente, no se trató de un automóvil revolucionario en el plano técnico ni en el estilístico, pero el público supo apreciar su resistencia y fiabilidad. La fe en la nueva marca sueca y en sus productos fue confirmada asimismo por la elección de un ÓV 4 para participar en la expedición arqueológica de Chipre de 1927-1931, como automóvil personal del rey de Suecia Gustavo Adolfo VI, entonces príncipe heredero, pero ya arqueólogo de fama mundial.

Los primeros rallies

También en 1927 la Volvo puso en fabricación una línea de vehículos comerciales y un nuevo modelo de automóvil, la berlina PV 4, que empleaba el mismo chasis del ÓV 4, mientras que su carrocería estaba constituida por un bastidor de madera recubierto con imitación de piel. De este modelo derivó asimismo, en 1928, una versión de lujo, denominada Volvo Special, dotada de parachoques, luneta trasera más amplia y otros accesorios. Precisamente, en 1928 la Volvo se impuso en algunos rallies, especialidad deportiva en la que sus coches iban a mostrarse particularmente apropiados. La primera prueba fue el Rally de Invierno, organizado por el K.A.K., el automóvil club sueco, seguido de la carrera Moscú-Leningrado-Moscú, en la que el PV 4 del piloto ruso Zarsjetzkij se adjudicó el triunfo de su clase.

En poco más de un año de producción, la Volvo había conquistado el mercado interior y co- . menzó una lenta campaña de penetración en el extranjero, con lo que ya en 1928 un primer stock de 20 automóviles fue exportado a la vecina Finlandia. Sin embargo, la marca sueca operaba todavía a niveles de producción limitados y, para el suministro de gran parte de los componentes, dependía de empresas especializadas. Por ejemplo, los motores procedían de la Skóvde Giuteri och Mekaniska Verkstad, antigua empresa mecánica fundada en 1868, los órganos de transmisión y los cambios de la Ko-pings Mekaniska Verkstad y las carrocerías y demás piezas estampadas eran suministradas por la Olofstróm AB. Estas fábricas, junto con otras muchas, fueron absorbidas progresivamente por la Volvo: la primera en 1931, la segunda en 1942 y la tercera en 1969.

En 1929, con la serie PV 651 y 652, la Volvo pasó al sector de los 6 cilindros. El motor de 6 cilindros substituyó al de 4 cilindros hasta 1944, año en que fue nuevamente empleado en el modelo PV 444. El primero de la serie poseía una potencia de 55 CV y una cilindrada de 3.010 ce. Otras características de los nuevos modelos las constituían el par hipoide, los frenos hidráulicos y el cambio sincronizado. Además, se construyeron versiones para taxi especiales, con una batalla mayor y una carrocería de 7 plazas.

En el año 1933, finalizada la fabricación del PV 651-652, apareció la serie substitutiva PV 653-654, con un motor aumentado a 65 CV y 3.266 ce, cambio de 3 marchas sincronizado y dispositivo de rueda libre. La versión de lujo iba dotada de accesorios rebuscados tales como claxon de 2 tonos, 2 ruedas de recambio y proyector de marcha atrás automático. Todavía más potente (80 CV y 3.670 ce) era el motor, también de 6 cilindros, montado en el sucesivo modelo PV 658-659 de 1935, que, además, presentaba retoques en la carrocería, con un capó alargado y un nuevo radiador en V.

El año 1935 fue de considerable desarrollo para la Volvo. Su capital social fue elevado a 13 millones de coronas suecas. Se ultimó el acto de adquisición de la AB Pentaverken de Skovde, que construía motores desde 1907 y que, bajo la nueva gestión, se convirtió más tarde en una de las más importantes empresas de motores marinos del mundo. Finalmente, en el sector automovilístico, se lanzó el PV 36, el primer coche aerodinámico de la Volvo. Conocido también como Carioca, el PV 36 poseía una línea muy estilizada, para la cual no había sido sacrificada la amplitud interior del habitáculo, que podía albergar cómodamente a 6 personas. Su motor era el conocido modelo de 6 cilindros, pero con una potencia aumentada a 84 CV, la cual le permitía alcanzar una velocidad máxima de 120 km/h. También eran nuevas las suspensiones delanteras independientes y la carrocería completamente de acero.

El derivado menor del PV 36 fue el PV 51-52 de 1936, con una batalla algo menor (2,88 m frente a 2,95 m) y un consumo reducido para la cilindrada del motor: 1,5 l por cada 10 km. Por sus características de resistencia, estabilidad y confort de marcha, este modelo fue considerado como el automóvil sueco ideal y, en sus 3 años de producción, se fabricaron unos 3.000 ejemplares. Igualmente afortunados fueron los sucesivos modelos PV 53, 54, 55 y 56, que permanecieron en producción de 1938 a 1945. Esta nueva serie comprendía asimismo una versión especial con propulsión por gasógeno que desarrollaba 50 CV. Fue el primer automóvil de este tipo construido en Suecia y resultó muy apreciado durante los años de la segunda guerra mundial, caracterizados por una ausencia general de combustible para usos civiles.

El éxito del PV 444

Con el PV 60, del que se construyeron 5 ejemplares en 1942, presentado en 1944 y puesto en producción en 1946, se cerró el primer ciclo de los Volvo de 6 cilindros. El único detalle digno de mención de este modelo, insólito para aquellos tiempos, era la sobremarcha, aunque se ofrecía como opción. Sin embargo, el verdadero modelo de sensación de aquellos años fue el PV 444, una berlina de 2 puertas de dimensiones considerables (2,60 m de batalla), con un motor de 4 cilindros de carrera corta, de 40 CV y 1.414 ce, y carrocería autoportante. Denominado Amazon, se trató de uno de los modelos Volvo de más permanencia y más extendidos; en 21 años de producción, se construyeron 440.000 ejemplares. Dichas cifras incluyen la sucesiva serie PV 544, presentada en 1958 y que, en su última versión, se hallaba disponible con 2 motores, también de 4 cilindros, de 1.778 ce y con unas potencias de 75 y 90 CV. Además de la clásica berlina de 2 puertas, la gama de este modelo incluía asimismo las versiones sport, station wagón y furgoneta. Fueron especialmente significativos los éxitos del Amazon en el Rally de Montecarlo y en el de la Acrópolis en torno a 1960.

Los índices de producción alcanzados por la Volvo a principios de los años sesenta hicieron insuficientes las ya amplias instalaciones de Goteborg, que habían entrado en funcionamiento en 1946. Por ello, se decidió la construcción de unas nuevas instalaciones de montaje en Torslanda, en las cercanías de Goteborg, que fueron inauguradas en 1964. Dentro del marco del desarrollo de esta sociedad sueca, ocupa un puesto destacado el sector de los vehículos industriales, los autobuses y los vehículos especiales, al cual se unió el de los tractores y las máquinas para movimientos de tierras en 1950, cuando la Volvo absorbió la Bolinder-Munktell, una de las fábricas de tractores más antiguas del mundo (fundada en 1832, presentó su primer tractor en 1913). En el sector aeronáutico, la Volvo se halla presente con la Svenska Flygmotor AB, sociedad que construye motores de aviación desde 1930.

Pero, volviendo al sector de los automóviles, que continúa siendo uno de los más característicos de la producción Volvo, en 1956 apareció la serie 120, que representó para la marca sueca otra baza: derivado del PV 444, volvía a proponer el concepto Volvo acerca del automóvil destinado a durar mucho tiempo, un concepto que podía llevarse a la realidad manteniendo casi inalterada la línea del modelo, pero renovando y mejorando frecuentemente la parte técnica. En sus versiones de 2 y 4 puertas y station wagón, el 120 fue uno de los primeros automóviles europeos que presentó, a partir de 1959, los cinturones de seguridad en serie.

En 1961 la Volvo presentó un modelo de gran turismo con carrocería coupé de 2 plazas y motor de 4 cilindros con una cilindrada inicial de 1.778 ce, aumentada a 1.986 ce en 1968. También su potencia experimentó un continuo incremento: de los 100 CV de la primera serie alcanzó los 135 en 1971. Denominado P 1800, de este coche se fabricaron, hasta 1972, unos 40.000 ejemplares, con sus últimas series dotadas de inyección electrónica. Entre 1971 y 1973 apareció asimismo una versión completamente modificada que unía las prestaciones de un sport a las ventajas de un station wagón.

En 1966, y destinada a substituir, a partir de 1970, la serie 120, fue presentada la serie 140. Al modelo básico berlina de 4 puertas (144) se unieron al año siguiente las versiones berlina de 2 puertas (142) y station wagón (145). En la realización de estos modelos, se puso un énfasis especial en las diferentes medidas de seguridad: instalación de freno con 2 circuitos que actúan en las ruedas delanteras y alternativamente en una de las ruedas traseras, estructuras delantera y trasera previstas para la absorción de choques, habitáculo reforzado, apoyacabezas incorporados, protecciones anticorrosión, facilidad de puesta en marcha incluso a temperaturas muy bajas y otras muchas novedades. Su motor era el modelo 4 cilindros de 1.778 ce (1.986 ce a partir de 1968).

Los automóviles de clase superior

La gama Volvo fue completada en 1968 con la presentación de un automóvil de prestigio, el 164, con el que se retornó al motor de 6 cilindros, abandonado por la marca sueca tras la salida de producción del PV 60 de 1950. El nuevo motor poseía una cilindrada de 2.978 ce y una potencia de 130 CV DIN, disposición de los cilindros en V con distribución por válvulas en cabeza y árbol de levas en cabeza, doble carburador, precalentador y un reductor de los gases contaminantes. Entre las opciones, figuraban transmisión automática, sobremarcha y servodirección.

En este punto, merece un breve paréntesis la actividad deportiva desarrollada durante dichos años por la marca sueca, actividad que, desde 1958, rebasó el ámbito nacional para penetrar en el internacional; la especialidad preferida y más adecuada para las características de sus automóviles continúa siendo la de los rallies. Precisamente en 1958, el piloto Gunnar Andersson conquistó el Campeonato de Europa de Rallies para Conductores, éxito que repitió en 1963. Al año siguiente el título fue para Tom Trana, también con Volvo. Entre los demás resultados, figuran las victorias de Joginder Singh en el East African Safari y de Cari Magnus Skogh en el Rally de la Acrópolis de 1965.

La gama de automóviles Volvo experimentó en 1975 una profunda renovación estilística y técnica, y la designación de los modelos fue cambiada: la serie 240, que comprende el 244 L con motor de 4 cilindros, 1.986 ce y 83 CV DIN, de distribución por varillas y balancines, montado asimismo en el station wagón 245 L; el 244 DL con motor con árbol de levas en cabeza de 2.100 ce y 97 CV DIN, compartido con el

245 DL, y el 244 GL, equipado con una versión potenciada del motor de 2,1 l (123 CV DIN) y con el sistema de inyección continua CI. Son características comunes a esta serie la carrocería de estructura diferenciada (es decir, reforzada en correspondencia con el habitáculo), la dirección de cremallera, la luneta térmica, los frenos de disco en las 4 ruedas, los cinturones de seguridad con rebobinado automático, los limpiafaros y los lavafaros. En la cumbre de la gama figuran el 264 DL, con el nuevo motor V6 de 2,7 1 y 140 CV DIN con inyección CI, servodirección y cambio manual de 5 marchas o automático, y finalmente el 264 GL, que lleva en serie acondicionador de aire, asiento del conductor calentado eléctricamente, accionamiento eléctrico de las ventanillas delanteras y lavafaros.

En el año 1976 aparecieron 2 modelos completamente nuevos: el pequeño Volvo 66 y el automóvil de representación 264 TE. El primero surgió de la colaboración con la marca holandesa DAF, iniciada en 1972 y culminada en 1975 con la entrada de la DAF en el grupo Volvo. En la práctica, se trata del modelo DAF 66 modificado y mejorado para aproximarlo a los estándares de calidad de la producción Volvo. Se prepararon también 2 versiones con motores de 1.100 y 1.300 ce. En cambio, el 264 TE (Top Executive) figura en la cumbre de la gama Volvo; deriva del 264 GL, pero posee una bastidor alargado y una carrocería aún más amplia.

La crisis petrolífera que a principios de los años setenta afectó a la industria automovilística mundial debería haberse apreciado todavía más en la marca sueca, cuyos productos pertenecen a la clase media-superior y de lujo que, en cualquier lugar, ha registrado una gran flexión. Sin embargo, no ha sido así. La Volvo, al igual que la Mercedes, registró un aumento de la producción y de las exportaciones. Las razones de este éxito han sido, sin duda, que la Volvo ha sabido pulsar, menos superficialmente que otras marcas europeas, la tecla más sensible del automovilista moderno: la seguridad.



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