Lunes - 28.Septiembre.2020
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Honda CR-V: historia y antecedentes - 2 de 2: el éxito del diseño europeo

Por Miguel Galán

En contra de lo que sostiene el dicho, sobre gustos hay mucho escrito… Cuando hablo de los diseños de los coches puedo hacer tres grandes grupos claramente diferenciados: el europeo, el americano y el japonés. De forma objetiva no puedo afirmar que uno sea mejor que el otro porque en todos los casos suelen ajustarse a las exigencias de sus mercados como pasa con las grandes berlinas americanas o los simpáticos Kei-cars japoneses, pero si hay algo que es objetivo es que la gran mayoría de grupos automotrices buscan siempre disponer de un centro de diseño en Europa. Honda hizo lo propio y diseño la tercera generación del CR-V según los cánones europeos.

El primer punto que trató Honda cuando lanzó en el año 2006 la tercera generación del CR-V fue el estético: el Honda CR-V III presentó una silueta más redondeada y muy fluida con continuidad de trazos en toda la longitud del coche. De hecho, gran parte de las líneas principales del coche comenzaban en la parte frontal del vehículo como por ejemplo la forma de la parrilla delantera que dibujaba la línea de cintura o la línea de tensión que unía los faros delanteros con los pilotos traseros aligerando la estética del vehículo. Otro paso estético muy importante fue la sustitución de la puerta del maletero por un portón de abertura vertical y la retirada de la rueda de repuesto del portón trasero.

El interior también disfrutó de un salpicadero totalmente nuevo de líneas redondeadas mucho más atractivas, con molduras en imitación a madera o a aluminio mucho más elaboradas y con una mejor integración de los principales elementos de mando como el climatizador o el navegador. Un detalle muy importante de este coche es que el suelo del habitáculo era totalmente plano y permitía que pasajero trasero central viajara con más comodidad al no encontrarse con el molesto túnel de transmisión.

En cualquier caso, los materiales usados en su interior denotaban un buen nivel de calidad tanto en la construcción como en el ajuste de las distintas piezas. También se observaban detalles prácticos como la doble bandeja del maletero que se podía situar a distintos niveles y dividir así el maletero hasta en tres partes.

Buscando información de las pruebas de la época me he encontrado con dos “defectillos”: la pantalla digital de información situada en la consola central reflejaba en exceso la luz solar y el diseño del portón trasero hacía que con el coche mojado, al abrir el portón, el agua caía sobre el vértice exterior en vez de hacerlo por el propio marco del portón.

La dinámica del vehículo mejoró también gracias a un chasis más ancho y situado a menor distancia del suelo y también debido a unos tarados de suspensión más rígidos que limitaban el balanceo de la carrocería, lo que hacían al Honda CR-V un coche muy cómodo y aplomado para viajar por carretera sin perder por ello las (pocas) aptitudes camperas del vehículo: el vehículo tenía tracción delantera con conexión automática del eje trasero sin que el conductor tuviera ningún tipo de control sobre ella (en los mercados americanos y asiáticos sí había modelos con tracción delantera exclusivamente).

Las mecánicas disponibles para el Honda CR-V eran siempre tetracilíndricas. En la mayor parte de Europa estaban disponibles las mecánicas de gasolina 2.0 V-TEC con 150cv y diésel 2.2 i-CTDi de 140cv  disponibles tanto con cambio manual como automático de cinco relaciones, aunque en mercados como el español, el 2.2 i-CTDi no estuviera disponible desde un principio. En otros mercados como el americano había disponible un modelo 2.4 V-TEC con 166cv.

Se presentaron varios niveles de equipamiento muy completos y competitivos y entre los elementos que podía disponer el Honda CR-V cabe destacar el techo panorámico, el control de velocidad adaptativo, el control de estabilidad con función remolque o los faros de xenón direccionables.

En materia de seguridad el Honda CR-V obtuvo buenas notas tanto en choque frontal como en protección de ocupantes. Sólo en las pruebas americanas del IIHS se le criticó una baja resistencia del techo (desconozco cómo se realiza esta prueba).

En el año 2010 este todo camino recibió una ligera actualización estética que rediseñó la forma de la parrilla, de los paragolpes delantero y trasero, las llantas y la oferta de colores. En el interior aparecieron nuevas tapicerías y todos los modelos comenzaron a disponer de instrumentación con retroiluminación azulada.

En el apartado mecánico se sustituyó el motor diésel 2.2 i-CTDi por otro 2.2 i-DTEC con 150cv y posibilidad de cambio automático de cinco relaciones (el manual tenía seis velocidades).

De este modelo hay muchas curiosidades en la oferta según los distintos mercados. Por ejemplo los intermitentes laterales podían estar en los retrovisores o en las aletas, en Filipinas nunca se ofreció el techo solar o el navegador que en Tailandia eran equipo de serie y en Indonesia todos los modelos equipaban asiento del conductor eléctrico. Los modelos europeos fueron los primeros en equipar faros de xenón y las manillas de las puertas cromadas y los únicos en homologar llantas de 19 pulgadas.

A lo largo del año 2013 se introdujo la cuarta generación el Honda CR-V con un diseño evolucionado respecto a la tercera generación pero algo más cuadrado. Lígeramente más bajo y corto mantiene no obstante las mismas cotas interiores.

En el apartado mecánico disponible en Europa mantiene los motores 2.0 i-VTEC con 155cv y 2.2 i-DTEC con 150cv, la tracción integral conectable automáticamente sin intervención del conductor y los cambios manuales y automáticos. En algunos mercados como el americano o asiático mantiene también el motor 2.4 i-VTEC de 185cv y las versiones con tracción delantera.

Sin embargo, como gran novedad para el mercado europeo aparece una versión con 1.6 i-DTEC con tracción delantera sin posibilidad de tracción total y unido a un cambio manual de seis velocidades sin posibilidad de cambio automático. Con este nuevo motor de 1.597cc y 120cv a 4.000rpm el Honda CR-V es capaz de homologar un consumo medio de 4,5 l/100km y alcanzar los 100 km/h desde parado en 11,2 segundos.

Este Honda CR-V 1.6 i-DTEC ofrece una cifra de par de 300 Nm a 2.000 rpm pero se ve lastrado por unos desarrollos del cambio muy largos encaminados a reducir el consumo (51,4km/h por 1.000rpm en su marcha más larga). Este detalle puede repercutir en la capacidad de recuperación del coche en marchas largas en situaciones como un adelantamiento o una incorporación “apurada” a una vía rápida. Salvado este detalle, este nuevo motor mueve con soltura al Honda CR-V y se muestra como una opción muy válida y muy económica para conductores tranquilos que no circulen cargados. Además, gracias a sus bajas emisiones, en España está exento del pago del impuesto de matriculación, quedando su precio oficial por debajo de los 25.000€. Como nota negativa en un coche que pretende ser tan económico está que la llanta mínima es de 17” (la estética manda).

En el nuevo Honda CR-V puede estar equipado, según versiones, con todos los elementos de seguridad disponibles en el mercado, como el control activo de crucero (que sin embargo no llega a detener el vehículo), el control de carril con asistencia mecánica de la dirección o el control de pendientes (sólo con tracción integral).

En materia de comodidad el todo camino de Honda puede equipar infinitud de elementos para hacer su uso más agradable como el portón trasero eléctrico, las cámaras de aparcamiento o el climatizador automático.

En el interior se puede observar que el salpicadero muestra también un diseño evolucionado respecto a la tercera generación del Honda CR-V con una clara importancia estética a la gran pantalla situada en la parte superior de la consola central. Sin embargo aparece la consola central entre los dos asientos con el apoyabrazos integrado fijo (antes móvil) y la pérdida de elementos prácticos como regulación longitudinal el asiento trasero o la división del maletero en niveles.

A lo largo de sus años de historia, el Honda CR-V ha ido dejando de lado sus aptitudes como todo camino para convertirse en una alternativa cómoda y amplia a los tradicionales compactos con carrocería familiar. Tiene un habitáculo y maletero amplio, transmite confianza en carretera y resulta uno de los todos caminos más económicos del segmento, tanto en su adquisición como en su mantenimiento.

 

 

Primera parte: los inicios con diseño japonés

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