¿Ciudadano ejemplar?
Una vez recogido el vehículo mi primer destino se encuentra no demasiado lejos del lugar de recogida pero debo realizar el recorrido en plena hora punta, con bastante tráfico, baja velocidad media y absoluto desconocimiento del funcionamiento del vehículo. Nacho, del departamento de prensa, me ha comentado que es muy factible recuperar energía circulando en D1 o en D2, mientras quesi sólo circulo en D la autonomía puede resentirse más de lo esperado.
Dado mi generalizado despiste realizo los primeros kilómetros en D sin percatarme de la necesidad de conservar la preciada energía. Aun así, los 135 kilómetros de autonomía que anunciaba la instrumentación del modelo a plena carga parecen descender a un ritmo muy similar al de la evolución del recorrido. La suavidad es total, el silencio absoluto, y en muchas ocasiones me encuentro intentando realizar una conducción más prudente y económica de lo habitual sin percatarme siquiera de ello.
Las continuas paradas y posteriores arrancadas son un terreno perfecto para el modelo. Freno, acelerador y volante son prácticamente los únicos elementos que manejo, hasta que me percato de la existencia de la posición B en la palanca de cambios, con la que se puede aprovechar mejor la posibilidad de recuperación de energía.Con un poco de entrenamiento se puede circular casi exclusivamente con acelerador y, para frenar, insertando la B. De este modo los kilómetros de autonomía comienzan a descender a menor ritmo que los kilómetros realizados y, si las circunstancias son muy favorables, podemos incluso llegar a ver que la autonomía aumenta como por arte de magia, no mucho, pero cada kilómetro cuenta.
Me siento bien conmigo mismo.Soy un ciudadano ejemplar que no está aportando ni un gramo de CO2 a la atmósfera (ya sé, ya sé, indirectamente sí que lo aporto debido a que la generación de energía eléctrica suele requerirlo, pero dejad que por un momento me crea todas las increíbles ventajas anunciadas por fabricantes y legisladores)Al mismo tiempo estoy disfrutando de un estilo de conducción que limita mucho esa curiosa transformación de los ciudadanosde a pie que tienen su cara oculta y malvada una vez situados tras un volante. Silencio, confort, suavidad... todo lleva a una relajación mucho mayor que al conducir un coche con motor de combustión interna; otra ventaja añadida con la que no contaba.