El reto de la carretera
La vuelta a casa implica salir de la ciudad y realizar unos cincuenta kilómetros de continua ascensión. Ese es el recorrido que ahora debe afrontar el Volkswagen e-Up. No me preocupa, la cercanía de mi anterior destino y el tipo de recorrido realizado me ha permitido mantener una autonomía superior a los cien kilómetros, más del doble de lo que me queda para llegar a casa.Afronto la prueba con optimismo.
Al salir a la carretera compruebo que la capacidad del Volkswagen Up eléctrico para desenvolverse frente a otros vehículos no parece limitada por su mecánica. Al contrario, mientras el tráfico es denso mi pequeño modelo se comporta a la perfección, me permite situarme a la izquierda para adelantar a los coches más lentosy puedo realizar mi conducción habitual, algo más alegre que la media y, por tanto, con mayor velocidad media. A los pocos kilómetros de estar disfrutando del silencio y la buena respuesta mi vista se centra por un momento en los números que indican la autonomía ¿Cómo? Menos de 80 kilómetros cuando no he realizado todavía ni 10...mal vamos.
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Todas mis reticencias previas reaparecen de golpe. Estoy a menos de 40 kilómetros de casa y me quedan muchas subidas. Comienzo a limitar mi velocidad, me sitúo a la derecha, los coches a los que he adelantado con anterioridad me observan con cierta incredulidad en la mirada ¿No tenías tanta prisa? (estoy seguro que eso es lo que están pensando) La mirada se mueve constantemente entre la carretera y el indicador de autonomía, los kilómetros pasan despacio y la autonomía desciende deprisa, pero entiendo que muy mal se tendría que dar para no llegar a mi destino, por lo que mantengo un ritmo normal en vez de preocuparme en exceso.
Llego sin problemas a casa... si es que llegar con apenas 30 kilómetros de autonomía puede calificarse de no problemático. Respiro, he sido capaz de realizar un pequeño recorrido por ciudad y de subir a casa con un coche eléctrico ¿Sería capaz de vivir mi vida normal con este coche?