Marca italiana de automóviles fundada en Turín en 1911 por Felice Nazzaro siguiendo el ejemplo de Vincenzo
Lancia; al igual que éste, Nazzaro, que era jefe de experiencias y pruebas de la
Fiat, abandonó dicha marca para establecerse por su cuenta.
El anuncio de que el famoso piloto iba a construir automóviles con su propio nombre suscitó un gran interés en el sector automovilístico, tanto que para la nueva fábrica, antes de la presentación de su primer coche, se vio obligado a buscar unos locales más amplios. En 1912 apareció el Tipo 2, en tres versiones (normal, largo y de carreras), equipado con un motor de 4 cilindros, monobloque, de 4.398 ce (100x140 mm), con una potencia de unos 25
CV a 1.600
rpm. Poseía transmisión por árbol articulado, cambio con balador de 4 marchas adelante y marcha atrás, y una velocidad de 110 km/h.
En dicho año, participó en los Salones de París y Londres. Asimismo, se puso un cuidado especial en la organización del sector de competición, contando con la experiencia de Nazzaro y de Fabry. El primero, al volante de un Tipo 2, ganó la Targa Florio de 1913 a un promedio de 54 km/h.
En 1914, el Tipo 2 experimentó algunas modificaciones y fue denominado Tipo 3. Las variaciones más importantes se refirieron al aumento de la potencia, el cambio de velocidades y la alimentación. Además, a partir de 1915, el nuevo modelo fue dotado en serie con instalación eléctrica de alumbrado y arranque del motor. En la Copa Florio de 1914, Felice Nazzaro volvió a imponerse delante de Ceirano. En cambio, la participación en el
Gran Premio del A.C.F. de 1914, para el que se prepararon 3 coches, fue desafortunada. Los Nazzaro de competición estaban dotados de un motor de 4 cilindros monobloque con válvulas en cabeza, de 4.441 ce (94 x 160 mm). Los 3 coches se vieron obligados a retirarse por averías mecánicas.
En 1915 apareció el Tipo 4, una reelaboración del modelo básico con una potencia y una batalla mayores. Además, la versión Sport presentaba la innovación de las válvulas en cabeza y el
radiador en punta.
Tras el estallido de la guerra, la sociedad se dedicó a la construcción de camiones con motores Anzani. Desgraciadamente, la situación financiera se hizo difícil, ya que las instalaciones técnicas de la fábrica, aunque eran muy eficientes, no estaban apoyadas por una base administrativa adocuada, y los enormes esfuerzos económicos dedicados al sector de competición no se vieron compensados por un volumen de ventas suficiente. En 1916 la empresa se puso en venta, habiendo fabricado en total 230 chasis y 50 vehículos industriales.
Al final de la guerra, Felice Nazzaro, que no había renunciado a su actividad dé constructor, encontró nuevas financiaciones y, en 1919, fundó una nueva sociedad en Florencia. Su producción, basada en el Tipo 5, poseía una fisionomía totalmente distinta. El nuevo modelo, previsto también en versión deportiva, disponía de un motor de 4 cilindros monobloque, de 3.562 ce (90 x 140 mm), con válvulas en cabeza, y podía dar 40 CV a 3.500 rpm. Sin duda, este coche fue el de mayor relieve en la historia de la Nazzaro, y sus características, típicamente deportivas, hicieron de él un coche muy eficiente. En 1920, la marca participó en la Targa Florio con 2 coches derivados de los de 1914, llegando uno de ellos victorioso a la meta. Éste fue el último éxito de prestigio de la Nazzaro, ya que, en 1923, y también en la Targa Florio, pero con un nuevo tipo de automóvil, la marca no consiguió pasar del quinto lugar. Sin embargo, no se trató de una participación oficial, pues en abril de dicho año la empresa cesó en su actividad, tras haber construido 210 coches del Tipo 5 durante 4 años.