El fugaz éxito de esta empresa norteamericana, fundada en Detroit en 1913, representa uno de los muchos ejemplos de cómo el mercado automovilístico es, a veces, imprevisible en sus elecciones. Los automóviles Saxon no se distinguieron en el plano técnico ni en el estilístico; sin embargo, la marca ocupó en 1917 el décimo lugar, en cuanto a volumen de ventas, en la clasificación de las industrias automovilísticas norteamericanas. El primer Saxon, presentado en 1913, era un pequeño
roadster biplaza equipado con un motor de 4 cilindros, de 1.400 ce, y con un cambio de 2 marchas alojado en el eje trasero. Esta posición del cambio, que luego fue de 3 marchas, se conservó en los modelos sucesivos mayores, de 6 cilindros.
En 1915, el roadster fue dotado en serie con instalación eléctrica de alumbrado. En ese mismo año se encontraba disponible también una versión furgoneta, junto con un automóvil de turismo con motor de 6 cilindros y unos 3 l de
cilindrada.
Tras un período de gran prosperidad (27.800 unidades vendidas en 1916), la Saxon inició una fase descendente que concluyó en 1923 con la definitiva suspensión de la producción. Sin embargo, anteriormente se había presentado un nuevo modelo de 4 cilindros con válvulas en cabeza y con la marca Saxon-Duplex.