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Historia de la marca SIMCA

Fundada en Nanterre en 1935 por Enrico Pigozzi • Intensa y provechosa colaboración con Fiat • Año 1951, el Simca 9: primer modelo de proyecto autónomo • Desde 1963, bajo el control de Chrysler

De los 204.000 vehículos construidos en Francia en 1936, unos 7.300 eran de una nueva marca, que hacia poco que se había integrado en el grupo de las fábricas francesas de automóviles. Se trataba de la SIMCA, Société Industrielle de Mécanique et Carrosserie Automobile, pequeña empresa fundada en Nanterre en los antiguos locales de la desaparecida Donet-Zódel.

Los 7.000 automóviles fabricados durante el primer año de actividad constituyeron un resultado importante, pero no permitían prever el poderoso desarrollo que la empresa conoció en el transcurso de unos pocos años. En 1938, la Simca ya había triplicado su producción; en la posguerra fue una de las primeras en recuperarse de la catástrofe del conflicto; en los años sesenta ya se hallaba integrada sólidamente en el mercado internacional y, aunque era mucho más joven que sus competidoras, constituía una de las bases de la industria automovilística francesa, junto con las «tres grandes»: Renault, Citroen y Peugeot. Finalmente, en los años setenta, tras haber entrado en el grupo Chrysler, posiblemente ha sido la empresa europea en que menos ha repercutido la crisis del sector.

El artífice de este nuevo éxito de la industria francesa fue un hombre tan valiente y tenaz como fuerte físicamente: Henry-Théodore Pigozzi. Nacido en Turín en 1898, se trasladó siendo aún muy joven a Francia, donde comenzó a recoger carrocerías de coches viejos y a mandarlas a Turín para proveer de material de hierro las fundiciones de la Fiat. Tras sólo 2 años de actividad, se convirtió en agente general de dicha marca italiana para la venta de automóviles en el mercado francés, tras lo cual, en un pequeño taller de Suresnes, comenzó a montar automóviles Fiat con piezas importadas por separado o bien construidas en París bajo licencia. Entre 1928 y 1934, los Fiat montados y vendidos por Pigozzi fueron unos 29.000.

Un plan bien preconcebido

A finales de 1934, el ex «recogedor de chatarra», al pasar casualmente por la carretera que, desde París, conduce a Saint-Germain, vio un cartel en el que se anunciaba la venta de un viejo taller de la Donet-Zédel. La situación en que se hallaba la industria francesa de aquellos años no era precisamente de las más florecientes y, de no haber sido por Pigozzi, aquel viejo local hubiera continuado sin vender durante bastante tiempo. En cambio, Pigozzi, necesitado de unos nuevos locales que pudiesen substituir al ya insuficiente taller de Suresnes, adquirió inmediatamente aquellas instalaciones con sus viejos y prácticamente inservibles equipos. Poco después fundó la Simca. Todo ello fue hecho a costa de un gran sacrificio financiero, precisamente en un momento en que incluso el más despreocupado de los empresarios habría actuado con mucha mayor cautela.

La maniobra de Pigozzi, aunque aparentemente aventurada y precipitada, en realidad estaba respaldada por un plan bien preconcebido: precisamente, la difícil situación del mercado nacional le había inducido a considerar que, ofreciendo automóviles de pequeña cilindrada, de carácter utilitario y de precio reducido, conseguiría un indudable éxito comercial. La Fiat fabricaba un modelo, el 508 Balilla, que se aproximaba a la idea acariciada por Pigozzi (y, como ya se ha indicado, habían sido numerosos los Balilla montados y vendidos en Francia hasta entonces por el propio Pigozzi), pero, sobre todo, tenía en proyecto un modelo, el 500 Topolino, con unas características aún más económicas y utilitarias.

La actividad de la fábrica de Nanterre comenzó en 1935 y, durante un breve período, se limitó al montaje del Fiat Balilla, vendido con el nombre de Fiat-France. En realidad, se trataba de la misma actividad que Pigozzi venía desarrollando desde hacía años en el pequeño taller de Suresnes. El principal objetivo para el que fue adquirido el nuevo local y que constituyó la sociedad Simca no fue alcanzado hasta el año siguiente, 1936. En abril apareció el primer Simca-Fiat, réplica del 500 Topolino. A diferencia de cuanto había sucedido con el Balilla y los anteriores modelos, ei nuevo coche, designado con el número 5, se construyó totalmente en Francia, aunque con proyectos Fiat.

Cabe hacer referencia brevemente a las características técnicas de este primer Simca: motor delantero de 4 cilindros en línea y 569 ce, distribución por válvulas laterales, potencia de 13 CV y velocidad máxima de 85 km/h. Su precio, de 9.900 francos, era competitivo.

El éxito de este coche hubiera podido ser mucho mayor en Francia si las agitaciones sindicales de aquella época no hubieran bloqueado en varias ocasiones la producción. Sin embargo, se consiguió hacer frente a la situación crítica que se creó en la empresa y en 1937 fue presentado un nuevo modelo, realizado sobre la base del Fiat 508 C/1100. No obstante, en este caso la marca del vehículo fue ya simplemente Simca. Al igual que el modelo anterior (Simca 5), también éste tuvo una denominación numérica: Simca 8. Su motor era de 4 cilindros en línea, de 1.098 ce, con una potencia de 32 CV y una velocidad máxima de 110 km/h.

La producción del Simca 5 alcanzó su máximo en 1938, con 14.194 ejemplares, mientras que el modelo 8 logró su cota en la posguerra.

El estallido de la segunda guerra mundial determinó el fin del primer ciclo de la existencia de la Simca, cuya actividad quedó reducida a partir de 1940, aunque no cesó completamente en ningún momento durante todo el período bélico. A finales de 1939 un balance, aunque somero, de los 5 primeros años de actividad se reveló substancialmente positivo: la empresa de Nanterre había conseguido construir 70.000 automóviles y, gracias a la previsora gestión de Pigozzi, su situación financiera era excelente.

A propósito de este primer período, cabe recordar que Amédée Gordini comenzó a destacar en el terreno deportivo precisamente con las transformaciones de los primeros Simca.

Acabada la guerra, la fábrica de Nanterre reemprendió su funcionamiento regular en 1946, año en que consiguió construir casi 8.000 coches. Se trató de los 2 modelos de la anteguerra, pero Pigozzi ya estaba pensando en construir un automóvil sin la ayuda de la Fiat. Sin embargo, la colaboración continuó durante algunos años y, en 1949, condujo a la aparición del Simca 6, versión francesa del Topolino C.

Mientras tanto, el ritmo de producción del Simca 8 fue en constante aumento (26.258 ejemplares en 1950), siendo presentado en 6 versiones: berlina, cabriolet, coupé, break, furgón y camioneta. Dicho modelo fue dotado asimismo de un motor con una cilindrada ligeramente mayor que la del original italiano (1.200 ce y 40 CV), y en 1950 fue presentado con una elegante y agradable versión Sport con una potencia de 52 CV.

Pero ya casi estaba a punto el nuevo automóvil deseado por Pigozzi, totalmente francés, con el cual la Simca alcanzó finalmente la total autonomía de proyecto. En efecto, en la primavera de 1951 apareció el Simca 9, un modelo de 4 cilindros, de 1.221 ce, con carrocería autoportante de 4 puertas, de línea moderna y agradable. Para este modelo se eligió la denominación de Aronde, forma arcaica y poética de «hirondelle», es decir, golondrina. Con una potencia de 45 CV, el Aronde alcanzaba 130 km/h y con una marcha briosa y segura.

El éxito del nuevo modelo fue inmediato y, en poco tiempo, su producción alcanzó 100.000 unidades al año (115.646 en 1955). Además de rápido, brillante y cómodo, el Aronde se reveló extraordinariamente resistente y eficiente. En 1953, un ejemplar de serie, elegido al azar de un stock de automóviles a punto para ser entregados, corrió por la pista de Montlhéry durante 40 días y 40 noches consecutivos, recorriendo 100.000 km a un promedio superior a 100 km/h. Al año siguiente, otro Aronde desarrolló una prueba análoga por las calles de París: 100.000 km sin el menor inconveniente.

Mientras tanto, el éxito del Aronde motivó el abandono de la producción de los antiguos modelos, y en 1952 todo el potencial de la fábrica fue destinado a la construcción del nuevo modelo. El año anterior, Pigozzi había adquirido las instalaciones de la Unic, fábrica de camiones, y de la Someca, fábrica de tractores, mientras que en 1954 adquirió la Ford France de Poissy, en la cual se construían 2 modelos de automóviles con unas características de tendencia norteamericana, el Vedette y el Comete, ambos con motor de 8 cilindros en V y cilindradas de 2,2 y 2,3 1. Pigozzi tan sólo mantuvo en producción el Vedette, que, entre 1955 y 1961, llevó la marca Simca y fue a unirse al Aronde. Mientras el éxito de este último continuaba a unos niveles excelentes (a finales de 1957 salió de la fábrica de Nanterre el ejemplar número 500.000), la producción del Vedette, aunque notablemente incrementada con relación a los valores registrados bajo la gestión Ford, siempre fue moderada. El máximo se alcanzó en 1956, con 44.836 unidades, tras lo cual se registró una caída constante hasta el abandono de dicho modelo en 1961. En sus versiones Chambord y Présidence, el Vedette continuó construyéndose bajo licencia para el mercado brasileño durante 6 años más, hasta 1967 (dotado, no obstante, de un motor con válvulas en cabeza, a diferencia del antiguo Ford original que poseía válvulas laterales). En cambio, con la carrocería del Vedette y el motor del Aronde, la Simca continuó fabricando para el mercado francés el Ariane, un automóvil mixto de éxito limitado.

Volviendo al Aronde, en 1956 dicho modelo experimentó un aumento en su cilindrada, que pasó a 1.300 ce (48 CV), siendo presentado simultáneamente en la versión Montlhéry (57 CV), coupé y cabriolet. En 1961 fueron introducidas unas nuevas modificaciones, siendo dotados todos los 4 cilindros Simca (al tipo de 1.300 ce se había unido una versión de 1.100 ce destinada al mercado interior) de un nuevo cigüeñal con 4 apoyos. Este modelo continuó fabricándose hasta 1964; el último Aronde construido llevó el número 1.425.329.

El Simca 1000: 4 puertas

Mientras tanto, la gama Simca se había renovado completamente. A finales de 1961 hizo su aparición el modelo 1000, un automóvil de 4 puertas, de línea compacta y escuadrada, con un motor trasero de 4 cilindros y 944 ce. Económico, agradable, discretamente espacioso y vivaz en sus prestaciones, el 1000 conquistó pronto un gran sector del mercado francés y ya en 1962 se habían vendido más de 160.000 ejemplares. A este modelo siguieron en 1963 las nuevas berlinas 1300 y 1500, automóviles de clase media que substituyeron al ya viejo Aronde. De este último conservaban su estructura general, con motor delantero de 4 cilindros y propulsión trasera. También heredaron del Aronde las dotes de resistencia que habían constituido el éxito de todos los Simca.

En 1967 se produjo una ulterior renovación con la aparición del modelo 1100, una moderna berlina con tracción delantera y motor situado transversalmente, con una amplia carrocería de 4 puertas y fast back. Al año siguiente, el nuevo modelo figuraba ya en el primer lugar de la producción Simca, seguido a poca distancia del 1000, cuyo ejemplar número un millón había aparecido en 1966, y del 1300/1500.

En lo que respecta a la gestión y la historia administrativa de la empresa, cabe recordar que en 1958 la Chrysler adquirió el 15% del paquete de acciones de la Simca. Pigozzi murió en noviembre de 1964, cuando la empresa que creó ya había pasado bajo el control del coloso norteamericano. En efecto, en 1963 la Chrysler Corporation hizo suyo el 64 % de las acciones. Finalmente, el 1° de julio de 1970, la razón social de la empresa pasó de Société des Automo-biles Simca a Chrysler France.

Volviendo a la actividad productiva, antes de pasar a los últimos modelos de los años setenta vendidos con la marca Chrysler, cabe citar brevemente la nutrida gama de versiones derivadas del 1000, el 1100 y el 1300/1500.

De la serie 1000 hay que citar ante todo el coupé con carrocería diseñada por Bertone, presentado por vez primera en 1963 y renovado posteriormente en 1967 (coupé 1200 S). Esta última versión, cuyo motor, de 1.204 ce, daba 82 CV DIN, se distinguió, además de por su línea agradablemente deportiva, por sus considerables prestaciones. Otro modelo de la serie 1000 fue el Sim'4, un tipo económico destinado al mercado interior, con una cilindrada reducida a 777 ce. El posterior 1000 Special, destinado a la exportación, llevó el mismo motor, de 1.118 ce, del modelo 1100 contracción delantera. Finalmente, hay que recordar el Rally 1 y el Rally 2, versiones deportivas con motores de 1.300 ce y con potencias de 60 y 82 CV DIN, respectivamente.

De la serie 1100, cabe citar el tipo 5 CV, destinado, al igual que el Simca, al mercado nacional y equipado con el motor de 4 cilindros, de 944 ce, del 1000. En cambio, el 1100 Special y el 1100 TI fueron dotados de motores de cilindrada mayor que la del modelo básico, siendo equipados con un propulsor de 4 cilindros, de 1.294 ce.

De los modelos 1300 y 1500 derivaron en 1970 el 1301 y el 1501, con una mecánica prácticamente sin cambios y una carrocería modificada en su parte trasera (cola más larga).

Casi simultáneamente a la adopción de la nueva razón social (Chrysler France) aparecieron en el año 1970 tres grandes berlinas, casi idénticas en su carrocería, denominadas Chrysler 160 (1.600 ce), 180 (1.800 ce) y Chrysler de 2 1. Dotados de motores de 4 cilindros con distribución por un árbol de levas en cabeza y caracterizados por prestaciones moderadas, pero con gran confort y resistencia, estos tres modelos han conseguido situarse con resultados satisfactorios en los mercados europeos, gracias en parte a su precio muy competitivo.

En cambio, llevan la marca Simca los modelos 1307 y 1308 de 1975, automóviles medios basados en los mismos esquemas de construcción que el 1100 (tracción delantera, motor transversal), pero dotados de una carrocería mucho más amplia y moderna. Los nuevos modelos, al unirse a los ya antiguos pero siempre válidos 1301 y 1501, han completado de la forma más racional la ya amplia gama de la marca, que, en el sector comprendido entre los 1.000 y los 2.000 ce, es una de las más completas. El modelo 1308, un automóvil refinado y rápido (también se ofrece con cristales eléctricos y alcanza 165 km/h), lleva un motor de 4 cilindros, de 1.442 ce, mientras que el más económico 1307, que posee una carrocería idéntica, dispone del mismo motor, de 1.294 ce, que el 1100 Special.

Para concluir, cabe recordar que desde 1970 la Matra, también absorbida por el grupo Chrysler, posee su marca unida a la de Simca. Sus prestigiosos modelos Sport de 3 1 que ganaron el Campeonato Mundial de Marcas en 1973 y 1974, corrieron con la denominación de Matra-Simca. También los automóviles de serie construidos por la Matra, como el original Bagheera de 3 plazas situadas una junto a otra, son vendidos por la red comercial Simca con la marca Matra-Simca.



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