Jueves - 19.Septiembre.2019
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Lancia Dedra: historia

Por Miguel Galán

El Lancia Dedra llegó a los concesionarios europeos en el año 1989 para sustituir la Lancia Prisma, el que podía considerarse como la carrocería de tres volúmenes de la primera generación del Lancia Delta. Sin embargo, el Lancia Dedra fue lanzado incluso antes de que se comercializara la segunda generación del compacto y a nivel estético se buscó que fuera un producto con personalidad propia a pesar de compartir el estampado de las puertas y el interior con el compacto lanzado en 1992. A nivel técnico sí había relación entre los Lancia Dedra y Delta II porque ambos estaban construidos sobre la base del Fiat Tipo.

El Lancia Dedra comenzó su andadura comercial con una única carrocería de cuatro puertas y unas líneas bastante cuadradas que sin embargo presumían de un coeficiente aerodinámico Cx de tan sólo 0’29 gracias al marcado diseño en cuña del frontal y a la estudiada sencillez estética de los paragolpes, de los tapacubos y de las manillas de puertas integradas a nivel de carrocería y que sirvieron de inspiración tanto para la actualización de los Lancia Y10 y Lancia Thema así como para el diseño del Lancia Delta II.

La parte trasera era alta, cuadrada y no contaba con ningún elemento estético que aligerase visualmente el conjunto pero ello tampoco le quitaba un ápice de elegancia al conjunto porque todo el diseño del vehículo contaba con una gran fluidez de líneas que unían con cierta continuidad la parte frontal del coche con la trasera, concepto estético que sirvió también para el diseño posterior del Lancia Kappa.

El interior del Lancia Dedra se caracterizó por el peculiar diseño de su salpicadero: muy sencillo en la parte del acompañante y de aspecto cuadrado, masivo y envolvente en la zona central y zona del conductor. Todos los mandos de la consola mostraban un diseño rectangular con aristas redondeadas (mandos del climatizador, interruptores, salidas de aire…) y el cuadro de mandos contaba con el exceso de información que caracterizó a los coches italianos de finales del siglo pasado. Los modelos más equipados contaban con un cuadro de mandos digital tan impresionante y atractivo en su diseño como errático en su funcionamiento. No se debe olvidar que el Lancia Dedra estaba montado sobre la plataforma del Fiat Tipo y le tocó compartir con éste todos sus problemas eléctricos.

A pesar de compartir la mecánica con gran parte de los compactos y berlinas medias que el grupo Fiat fabricó en los últimos años del siglo pasado, el Lancia Dedra se supo distinguir por la comodidad que ofrecía a sus pasajeros. A pesar de contar con una longitud total de 4’34m el espacio interior estaba bien aprovechado, estaba terminado con una relativa buena calidad y buenos materiales y frente a su competencia destacó por su buena insonorización y por el buen funcionamiento de su climatizador automático.

La seguridad también un objetivo claro en el diseño del Lancia Dedra y aunque nunca pudo ofrecer más que el airbag del conductor sí contaba con una carrocería con gran resistencia a la rigidez torsional y dotaba de célula de supervivencia para el habitáculo.

En el momento de su lanzamiento se ofrecieron tres motores de gasolina y uno diésel turboalimentado. La oferta de gasolina estaba formada por el 1.6 i.e. de 80cv, por el 1.8 i.e. de 105cv y el 2.0 i.e. de 113cv. El único representante diésel era el 2.0 Turbo DS de 90cv que en realidad era un 1.9 porque su cilindrada era de 1.929cc. Todos los modelos llevaban inyección indirecta y sólo se podían combinar con un cambio manual de cinco velocidades.

A los dos años de su lanzamiento se aumentó la oferta con la introducción de distintos niveles de acabado (LE, LS y LX) y nuevas motorizaciones ya adaptadas a las normativas ecológica que entraron en vigor en Europa en 1992.

El motor 1.6 i.e. se tuvo que conformar con unos tímidos 75cv y el 1.8 i.e. limitó su potencia a los 90cv. El 2.0 i.e. recibió un cambio automático de cuatro velocidades de origen Volkswagen y como gran novedad apareció el 2.0 HF con 165cv  ó 172cv (según fuera tracción delantera o tracción total Integrale) gracias al uso de la sobrealimentación. En algunos mercados se ofrecía una versión del 1.8 capaz de entregar 105cv así como diversas variantes del 1.6 y 1.8 y 2.0 HF sin catalizador y con unas cifras de potencia algo más elevadas que las versiones equipadas con este elemento por lo que no es difícil encontrar modelos con hasta 180cv.

A pesar de que sobre el papel el Lancia Dedra podía llegar a ser un producto muy interesante, al principio de su comercialización las cifras de ventas fueron muy discretas, incluso en su Italia natal. Eso sí, cabe destacar el hecho de que más de la mitad de las unidades fabricadas entre 1989 y 1992 fueron a parar al mercado alemán, donde se convirtió en un coche muy popular.

En 1993 se introdujeron nuevos colores para la carrocería y para el interior, así como los cristales SolarControl con gran capacidad para proteger el interior de las radiaciones solares sin que por ello los vidrios tuvieran que ser oscuros aunque la gran actualización sin embargo llegó en 1994. Estéticamente sólo era reconocible por la introducción de nuevos pilotos y el oscurecimiento de los intermitentes delanteros. En el plano técnico las novedades fueron sin embargo más notables y favorecedoras para un vehículo que ya comenzaba a acusar el paso del tiempo.

Se racionalizó toda la gama y gran parte de Europa las únicas motorizaciones disponibles de gasolina estaban dotadas inyección electrónica, catalizador y cambio de cinco manual de cinco velocidades.La oferta de gasolina se limitó al 1.6 i.e. de 90cv, al 1.8 i.e 16v de 108cv y al 2.0 i.e. 16v de 139cv y disponible con tracción delantera o con tracción total Integrale. La oferta diésel sin embargo se limitaba al 1.9 Turbo DS con 92cv.

La gran novedad de esta actualización no obstante fue la introducción de la carrocería Station Wagon diseñada por la empresa francesa Heuliez. Esta carrocería familiar mantenía las mismas medias exteriores que el modelo berlina y lo convertía en un Lancia Dedra mucho más versátil y práctico a la vez que mantenía la elegancia del modelo berlina.

A partir de esta actualización y hasta que en 1999 fue descatalogado, la gama de Lancia Dedra no disfrutó de ninguna actualización de importancia. Sólo la introducción de la culata multivávula en el bloque 1.6 y de los paragolpes totalmente pintados y que sirvieron al Lancia Dedra para afrontar con relativa dignidad los últimos años de su vida comercial.

El Lancia Dedra fue la berlina media más pequeña del mercado y su precio siempre fue algo superior al de sus rivales generalistas, pero ningún aportó tanta elegancia entre las berlinas medias de los años 90.

Por suerte (o por desgracia, según se mire) al inicio del siglo XXI fue sustituido por el Lancia Lybra, un vehículo mucho más moderno, elegante y equipado, que hizo olvidar pronto las líneas cuadradas del Lancia Dedra.

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