Lunes - 26.Octubre.2020
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Citroën C2: historia

Por Miguel Galán

El crecimiento continuado e incuso exagerado de muchos coches en cada nueva generación ha hecho que en pleno siglo XXI consideremos como “urbano” a un coche como el Fiat Punto cuando su longitud total es la misma que la de un Fiat 124 que era todo una berlina media de los años 70. Este estiramiento que muchas veces no se traduce en habitáculos más amplios ha hecho que vayan despareciendo los coches de menor tamaño y carácter económico. De hecho, a día de hoy la falta de mercado objetivo para coches pequeños ha hecho que los pocos que se comercializan se ofrezcan con un carácter distintivo o exclusivo (perdón por no usar “chic”) como Opel Adam o con una imagen de coche de bajo costo (perdón por no usar “low-cost”) como la que ofrecen ciertos coches orientales. En cualquier caso, excesivamente vinculados a un uso urbano. Sin embargo hubo un coche en pleno siglo XXI que quiso relanzar el concepto de coche pequeño al estilo de los años ochenta, es decir, un coche pequeño de tamaño, práctico, económico y discreto: el Citroën C2.

Si analizamos un poco la evolución del coche pequeño dentro de la marca francesa podemos remontarnos al año 1975 cuando se presentó el Citroën LN, sobre la base del Peugeot 104 y con una longitud total de 3’38m. Diez años más tarde fue sustituido por un exitoso AX crecido ya hasta los 3’50m. Otros diez años más tarde, ya en 1995, fue presentado el Citroën Saxo que medía ya 3’72m y en el año 2001 comenzó la comercialización del Citroën C3 con una longitud total de 3’85m y con una única carrocería de cinco puertas. Fue entonces cuando Citroën decidió lanzar el modelo C2 no como una versión de tres puertas del C3 sino como un modelo con personalidad propia apropiado para ciudad y para pequeños viajes y que no tuviera un precio excesivo ni se viera como un coche “barato”. De hecho, a excepción del modelo más económico que mostraba un enorme paragolpes trasero negro, la presentación del Citroën C2 fue siempre muy correcta.

Este nuevo Citroën, presentando en Málaga en el año 2003, contaba con una estética muy discreta en la que sólo destacaba la original forma de las lunas traseras laterales sin ningún tipo de relación con ningún otro trazo del vehículo y los marcados pasos de rueda. El frontal destacaba por el gran tamaño de los faros, del paragolpes y de la parrilla (tapada en gran parte) así como por el marcado mordiente del capó sobre las aletas en un claro guiño estético a los Citroën más antiguos.

Su parte trasera, mucho más discreta, destacaba precisamente… por no destacar. Con el portón trasero cerrado su apariencia era la de un coche pequeño bien resuelto pero con una gran importancia visual de la chapa sobre las superficie acristalada y que sólo conseguía aligerarse gracias a la inclusión de la matrícula en el portón trasero. Este portón trasero estaba dividido en dos hojas de apertura inversa: de la matrícula hacia arriba se abría hacia arriba y de la moldura hacia abajo se abría hacía abajo. Esta solución presentaba una mínima ventaja para acceder al maletero en aparcamientos muy ajustados y sin embargo representaba una enorme molestia cuando se iba con ambas manos ocupadas debido a la doble operación de apertura que había que realizar. Dicho de otra forma, quedaba bien en los anuncios pero en el día a día era un incordio y al final muchos usuarios levantaban sólo la parte superior para cargar el maletero. Por suerte, la bandeja del maletero estaba incorporada en la parte superior del portón.

La parte mecánica del Citroën C2 era básicamente la misma que la del Citroën C3 aunque con una distancia entre ejes recortada hasta los 2’31m lo que le facilitaba las maniobras en la gran ciudad y la diversión al volante en carreteras de curvas pero que transformaba a este pequeño Citroën en un coche “nervioso” a la hora de circular por carreteras secundarias y con cierta propensión a descomponerse en frenadas apuradas. Por suerte las motorizaciones más potentes podían equipar opcionalmente el control electrónico de estabilidad.

En el momento de su lanzamiento se propusieron cuatro mecánicas tetracilindricas de comportamiento noble y económico. En gasolina se ofrecieron los motores de 1.124cc – 60cv, 1.360cc – 73cv y 1.587cc – 109cv y en diésel el bloque realizado conjuntamente con Ford de 1.398cc y 68cv. Los motores 1.1 y 1.4 HDi equipaban cambio manual de cinco velocidades, el 1.6 cambio pilotado SensoDrive también de 5 relaciones y el 1.4 podía equipar ambas cajas de cambio.

De puertas hacia adentro el Citroën C2 utilizaba el mismo salpicadero y los mismos asientos delanteros que su hermano mayor, el Citroën C3, pero con matices. Por ejemplo el salpicadero del C2 era totalmente negro mientras que el C3 lo usaba bitono (posteriormente también comenzaría a usar el salpicadero negro). Otra diferencia era que en el acabado intermedio (SX en España) la tapicería y el pomo del cambio podían ir acabado en alegres colores que ponían una acertada nota de color en interior. Los otros dos acabados, el básico X y el deportivo VTR, lucían interiores con ambientes oscuros.

La parte trasera ya era un poco diferente al resto de vehículos urbanos. En Citroën C2 no equipaba banco corrido con homologación para tres pasajeros sino que montaba dos asientos individuales que salvo en la versión más económica contaban con regulación longitudinal que permitía variar el espacio para las piernas de los pasajeros traseros (exiguo ya en su configuración más amplia) a favor de aumentar la capacidad del maletero (igualmente exigua incluso en su configuración más amplia). En el lado negativo de la balanza hay que destacar que el la gran superficie acristalada de la parte trasera del habitáculo y el hecho de contar con dos asientos individuales hacía que se viera todo lo que había en el maletero.

A lo largo del año 2004 se introdujo el acabado VTS con el motor 1.6 potenciado para la ocasión hasta los 122cv. Este acabo estaba basado VTR  y en la práctica costaba diferenciarlos entre sí. Cierto es que el VTS tenía un acabado interior de más calidad y más posibilidades de equipamiento. También a lo largo del año 2004 comenzó la comercialización del modelo de gasóleo combinado con el cambio pilotado SensoDrive.

En el año 2005 se presentaros unos leves retoques estéticos para el Citroën C2 entre los que cabe destacar como más importantes y reconocibles la nueva coloración de los pilotos traseros y una “parrilla” delantera más redondeada que en los acabados intermedios recibió un marco cromado. Se introdujeron nuevos colores exteriores y nuevos diseños de los tapacubos y/o llantas pero no de produjeron modificaciones importantes a nivel de motores, bastidor o equipamiento. Curiosamente la comercialización de esta actualización coincidió con la presentación de un prototipo de Citroën C2 dotado de un motor de seis cilindros en uve que nunca llegó a la producción.

En el año 2006 llegó la función de apagado automático del motor en detenciones (Start&Stop) al Citroën C2 y lo hizo con un nuevo bloque derivado del conocido 1.4 que contaba con 88cv y cambio pilotado SensoDrive.

Hablar de Citroën es hablar de innumerables series limitadas o especiales que en gran parte de las ocasiones, tal como ocurre en la actualidad, es hablar tan sólo de una nueva nomenclatura sin que ello signifique una diferenciación objetiva respecto al resto de la gama. Como sería de esperar el Citroën C2 contó también con infinitas series limitadas que cada país decidía como nombrar y cómo publicitar, sin embargo en el año 2006 llegó al mercado la serie limitada C2 by Sebastien Loeb y lo hizo en gran parte de los mercados europeos. Esta serie limitada era básicamente un Citroën C2 con acabado VTR / VTS pero contó con gran éxito.

Fue también entre los años 2005 y 2006 cuando comenzó la comercialización Citroën C1, clon del Peugeot 107 y del Toyota Aygo) con un claro enfoque de coche de bajo coste y que si bien en un principio se consideró como un complemento más dentro de la amplia gama de turismos de Citroën con el tiempo acabo canibalizando las ventas del Citroën C2.

Entre los años 2007 y 2008 Citroën quiso dar un impulso a las ventas de su pequeño C2 con la introducción en algunos mercados europeos del bloque diésel 1.560cc – 109cv en combinación con el acabado más deportivo de la gama. Por otro lado se intrudujeron también las variantes “AirDream” de corte más ecológico gracias a pequeños retoques en la aerodinámica y en la relación del cambio, pero el mercado no reaccionó y comenzó entonces la eutanasia progresiva del Citroën C2. Primero se eliminaron los modelos más potentes dotados del motor 1.6, luego se retiraron los modelos con cambio pilotado SensoDrive y finalmente, el 1 de octubre de 2009 se hizo público el cese de la producción de este pequeño urbano. Sin embargo, la gran cantidad de unidades fabricadas hizo que permaneciera en listas hasta mediados del año 2010.

No son pocos los autores que consideran que el “espíritu” del Citroën C2 ha servido para el lanzamiento del modelo DS3, vehículo que no tiene nada que ver con aquel ni por precio ni por posicionamiento comercial ya que le Citroën DS3, hoy conocido como DS 3, busca un posicionamiento más exclusivo dentro del grupo PSA mientras que el Citroën C2 era un buen urbano que el mercado no quiso apreciar.

 

Nota: todas las imágenes que acompañan este artículo se corresponden con el modelo remodelado 2005-2009 (excepto la del Citroën LN).

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