Domingo - 09.Agosto.2020
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Seat Toledo: historia y antecedentes - 1 de 3: Seat Málaga

Por Miguel Galán

A principios de los años 80 la gama de vehículos fabricados por Seat estaba basada casi en su totalidad en modelos del fabricante italiano Fiat con quien mantenía una relación empresarial de casi 30 años. De hecho, el fabricante español pasó los últimos años de la década de los 70 proyectado un acercamiento progresivo hacia la estructura empresarial del gigante italiano. Incluso en 1979 se había firmado un preacuerdo de integración por el que Seat pasaría a formar parte de Fiat de una forma progresiva.

Sorprendentemente en el año 1980 Fiat Spa no sólo no acudió a la ampliación de capital de la sociedad española sino que más tarde vendió su participación en Seat al Instituto Nacional de Industria (INI) al simbólico precio de 1 peseta. Esta acción del gigante italiano fue ampliamente criticada tanto por el sector político como empresarial español y recibió el nombre de “el plante de Fiat”. Este plante se debió principalmente a la negativa de Fiat a hacerse cargo de las cuantiosas pérdidas que había supuesto para Seat la adquisición de la factoría de Lambaden (¡¡¡20.000 millones de pesetas de los años 70!!!). A pesar de que en España se dejo al grupo italiano como al malo de la película, los movimientos llevados a cabo por Seat en los años siguientes tampoco pueden valorarse como muy acertados.

El primer punto que se pactó fue el cese progresivo de la fabricación de modelos Fiat o, en caso de querer seguir fabricando algún modelo, la remodelación substancial de los paneles exteriores de los vehículos con el objetivo de diferenciar claramente los modelos Seat de los Fiat. En cualquier caso, en 1986 ningún modelo Seat debería tener nada en común con Fiat. Pero no fue así…

En 1982 Seat decidió lanzar su modelo Ronda para sustituir al modelo Ritmo. En este aspecto considero interesante aclarar que si bien el Seat Ritmo de primera generación era una copia legal del Fiat Ritmo de primera generación, el Seat Ronda tenía un “cierto parecido” con el Fiat Ritmo de segunda generación. Esto hizo que Fiat demandase a Seat y que el caso llegase a la Corte Internacional de Arbirtaje (o dicho de otra forma, al Tribunal de la Haya) que dio la razón a Seat. En cualquier caso, cuatro años más tarde Seat lanzó el modelo Marbella con un “cierto parecido” al Seat Panda…

Por otro lado se cesó de inmediato la fabricación de los Lancia Beta fabricados por Seat en Lambaden que habían recibido muy buenas críticas por parte de la prensa pero cuya calidad constructiva y nivel de prestaciones estaban muy por debajo de los fabricados en Italia.

Todos estos problemas económicos y políticos redujeron la gama de Seat a tres modelos de relativo éxito (Panda, Ibiza y Ronda) pero insuficientes para atender la demanda de un mercado que quería una berlina en el catálogo de Seat. Tras varios intentos de negociación con Mitsubishi, Nissan y Toyota, la oportunidad de reflotar Seat vendría de la mano de Volkswagen y del gobierno de Felipe González. Pero, ¿por qué Felipe González? Pues porque fue éste quien inyectó 180.000 millones de pesetas en la contabilidad de Seat para luego venderla por “sólo” 40.000 millones al grupo alemán.

Esta inyección de capital y la promesa del apoyo alemán permitieron a Seat desarrollar el modelo Málaga pero la precariedad económica obligaba a economizar y el Seat Málaga se convirtió, junto con el Ibiza, en un modelo de transición.

El Seat Málaga se lanzo al mercado en 1984 y estaba fabricado sobre una plataforma derivada de la del Fiat 128 (lanzado en 1969) y contaba con única carrocería de cuatro puertas de 4,28m. El frontal ofrecía un diseño parecido al del Seat Ibiza y el lateral se asemejaba más a la del Ronda con su característica línea de tensión. Como observación, las puertas eran las mismas que montaba el Fiat Ritmo. La suspensión trasera mantenía el diseño básico McPherson y ballestón transvesal ya usada por Fiat en los modelos de la década de los 50. El interior repetía el mismo diseño que le visto en el Seat Ibiza y que estaba inspirado, por no decir copiado, de los Fiat y Lancia de finales de los años 70, con gran predominancia de las líneas horizontales en salpicadero y consola.

Los motores del Seat Málaga provenían de un acuerdo con Porsche del que debería haber nacido una berlina media para cada marca que finalmente no vieron la luz. Los motores eran todos de cuatro cilindros. La oferta comenzaba con el 1.2 (1.193cc – 63cv) y culminaba con el 1.5 (1.461cc) en dos potencias (85 ó 100cv) según se tratase del bloque alimentado por carburador o por inyección. Había una tercera mecánica, el 1.7D (1.714cc – 55cv), que curiosamente era la misma que utilizaba el Fiat Ritmo diésel. En cualquier caso los motores fueron criticados por un consumo un poco elevado para el tipo de coche que era ya que el modelo básico 1.2 superaba la barrera de los ocho litros cada cien kilómetros. Todos los Seat Málaga equipaban cambio manual de cinco velocidades y frenos de disco en el eje delantero y de tambor en el eje trasero.

Aunque se comercializaron muchas versiones especiales y limitadas, los niveles de equipamiento eran tres (L, GL y GLX).  El motor 1.5 de 100cv se venía bajo un nivel de equipamiento exclusivo denominado directamente “Inyección” pero en realidad era un acabado GLX.

El modelo de acceso L era muy básico incluso en su presentación. El modelo GL mejoraba con detalles como el reloj digital, las defensas coloreadas o los tapizados de mejor calidad. Sólo el modelo GLX podía considerarse equiparable a modelos de la competencia con detalles como las llantas de aleación, los elevalunas o el cierre centralizado.

El Seat Málaga nació viejo y los avances de las marcas de la competencia acentuaban más esta obsolescencia. De hecho, si lo comparamos con su “primo” el Fiat Regata con el que compartía bastidor y algún bloque mecánico, mientras que el modelo italiano contaba con cajas de cambio automáticas, sistema Start&Stop (sí, no me he equivocado) y un mecanismo que permitía circular “a vela” cuando no se precisaba potencia, el modelo español no podía ni disponer de elementos como la dirección asistida o el antibloqueo de frenos.

En 1989, tras haberse descartado el proyecto Mallorca de sustitución del Málaga, se proyectó una ligera actualización estética (paragolpes, parrilla y alerón trasero), se aumentó la potencia del modelo 1.5 a 90cv, despareció el modelo de 100cv y comenzó a venderse en un único nivel de acabado hasta que en 1991 fue definitivamente retirado del mercado.

El Seat Málaga tuvo unas buenas cifras de ventas en el mercado español pero nunca gozó de éxito fuera de nuestras fronteras. Su éxito en España se debió a su diseño limpio y discreto y al gusto español por las berlinas compactas. Se puede decir que el Seat Málaga repitió en cierta manera la historia del Renault Siete.

 

 

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2 de 3: Seat Córdoba

3 de 3: Seat Toledo

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